Crónica de la celebración del 8 M en IES PADRE SUÁREZ, 2026
Nombrar es reconocer. Reconocer es integrar. Integrar es avanzar. El 8M nos recuerda que ningún derecho es un regalo, es una conquista sostenida por mujeres que asumieron riesgos personales para ampliar el horizonte común, explica la profesora Belén Mateo, profesora de Filosofía del IES Padre Suárez y responsable de la celebración del 8 de Marzo en el centro.
Decir según qué cosas en los tiempos que corren, es, desgraciadamente, un acto de valentía. Vocear desde un centro educativo que es necesario seguir trabajando por la igualdad entre mujeres y hombres, y, viceversa (la perversión de quien utiliza las palabra) es hoy sinónimo de fortaleza. Corren malos tiempos.
Por eso es tan importante seguir trabajando. Porque cuando alguien siente la necesidad de hacer algo para cambiar su entorno más inmediato y lanza propuestas, se vuelve contagioso.
Belén Mateo aporta el hecho reflexivo. Crear con los alumnos y alumnas un muro/exposición sobre mujeres que nos han cambiado la vida.





Nuria Argüi, profesora de Educación Física, insistente, aporta el entusiasmo. Junto al alumnado crea una coreografía “para gritarle al mundo lo importante que es este día”. La banda sonora es Power flower de Boma Estereo. Nuria, invita una y otra vez a la participación festiva.
Un trabajo tan serio, programado, estructurado, en defensa de la igualdad, en reconocimiento de nuestras predecesoras no debe quedar silenciado. En el Padre Suárez se ha nombrado, se ha reconocido, se ha integrado el trabajo de muchas mujeres.
AVANZAMOS
MANIFIESTO

EL MOVIMIENTO FEMINISTA DEBE SER TAMBIÉN ANTIRRACISTA . Nada Atta Atta y Magdalena Cardona Plaza
A mediados del siglo pasado una mujer, Hannah Arendt, reflexionaba sobre el poder de la palabra; rflexionaba sobre cómo algo intangible como un discurso podía haber sido el germen de la barbarie. Y es que a menudo las transformaciones sociales no llegan de la noche a la mañana, sino que van gestándose progresivamente; se instalan en el imaginario colectivo como el torrente de un río que erosiona a su paso el camino, excavando un valle fluvial. Hannah Arendt decía que el lenguaje ambiguo hacía desaparecer los propios hechos. En pleno siglo XXI estas palabras no nos resultan ajenas; en tiempos donde la inteligencia artificial nos obliga a cuestionarnos la verosimilitud de lo que se nos muestra ante los ojos, donde los algoritmos condicionan nuestra atención y la elección de palabras nunca es casual, ¿qué podemos hacer para no perder el rumbo?
Yo propongo recordar, – que etimológicamente significa volver a pasar por el corazón – y es por eso que me gustaría que en un día como hoy nos acordásemos de todas las mujeres que han dejado huella, haciendo que el mundo sea un poco mejor. Mujeres que por el hecho de serlo han tenido que sobrepasar las barreras que les imponía la sociedad. Hablo de:
Margarita Salas, Marie Curie, María Moliner, Rosalind Franklin, Jane Goodall, Valentina Tereshkova, Katherine Johnson, Malala Yousafzai, Rosa Parks, Angela Davis, Clara Campoamor, Emmeline Pankhurst, Wangari Maathai, Virginia Woolf, Emilia Pardo Bazán, Almudena Grandes, Chiamamanda Ngozi Adichie.
Y la lista sigue.
Recordemos sus nombres, sus contribuciones y todo lo que aún queda por hacer. Queremos hablar hoy también en nombre de las sin voz, no solo las mujeres a secas, sino, cualquier mujer oprimida en cualquier lugar del mundo, pero, sobre todo, todas las mujeres migrantes y racializadas que están sufriendo doble discriminación: el machismo y el racismo. Porque, aunque mucha gente no quiera verlo, son dos caras de la misma moneda. La lucha feminista debe ser antirracista, considerando también este eje de opresión, para poder frenar el machismo que mata y el racismo que odia la diversidad.
La igualdad y el feminismo deben ir de la mano, y contemplar nuestra realidad desde los múltiples factores de opresión y discriminación. Así que, desde este movimiento queremos denunciar la violencia racista que se ejerce sobre las mujeres y feminidades racializadas; tomar en serio sus discursos sobre la doble discriminación que viven a diario, hacernos autocrítica y aprender a hacer lectura del mundo, no solo desde nuestras propias condiciones, sino también teniendo en cuenta lo que condiciona la vida de otras mujeres que no encajan en el marco en el que creen que deberíamos caber todas.
El patriarcado es machista, racista y homófobo; no le dejemos ganar. Pero para que no gane no basta con aplaudir discursos un día al año: el cambio empieza en lo cotidiano, en lo que hacéis cada día en vuestro instituto, con vuestros amigos y en redes sociales. Empieza cuando no os reís de un comentario racista o machista, cuando señaláis una injusticia, aunque resulte incómodo y cuando escucháis las experiencias de otras personas con respeto.
A la nueva generación os corresponde una tarea muy importante: no conformaros. Informaros, reflexionad y cuestionad los prejuicios que todavía existen. Defended a quien sufre burlas o discriminación y recordad que la igualdad no significa ignorar las diferencias, sino garantizar que todas las personas sean tratadas con la misma dignidad. El cambio comienza en gestos pequeños, pero constantes, y sois vosotros quienes podéis construir una sociedad más justa.
Y por eso, apelamos hoy a la responsabilidad conjunta de preservar la memoria y de luchar por los derechos conseguidos y por los que vendrán. Vosotras y vosotros sois la generación del futuro y, como tal, deberéis enfrentar una infinidad de retos y obstáculos. Nosotras os pasamos el testigo, convencidas de que miraréis al mundo con empatía, humanidad y justicia.






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