Vecinos del municipio tras el cortejo fúnebre. Blanca Rodríguez

Francisco Martínez Sánchez: «La muerte, parte de la vida»

La muerte crea una brecha traumática en nuestra vida, y más cuando se presenta inesperadamente. Hace unos días, el accidente mortal sufrido por Javi y Ventura, entrañables jóvenes hueteños, ha producido enorme conmoción en nuestro pueblo. La cercanía de sus trágicos fallecimientos actuó como una revelación del destino. Un destino que nos ha jugado su trampa, como si el hombre necesariamente estuviera sometido a una absurda existencia en brazos de la muerte. Bien es cierto que, siguiendo a Rilke, “estamos continuamente imbricados en la polaridad del morir y el nacer”. Pero la presencia de la muerte no tiene carta de residencia sobre la evidencia anhelante de la vida. Si nos acercamos al libro sagrado de los Salmos, escuchamos al salmista decir “No me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción”… Y es que la fe impone la convicción de una VIDA tras la muerte. Dios no creó la muerte. Tras el imperio del mal, Jesús de Nazaret venció la muerte con su resurrección. Nuestra visión de la muerte, pues, constituye el criterio de nuestra esperanza, una barrera “franqueable” que afecta a lo más intimo de nuestro ser. ¡La sed de Vivir!

Sin embargo, la muerte repentina, tras el accidente mortal del pasado domingo, ha abierto una puerta a la desesperación. Como mínimo, ha sido un derecho a llorar desconsoladamente. Una legión de jóvenes anclados en el dolor, junto al recorrido fúnebre, ha manifestado, a corazón abierto, su turbada impotencia, sin concesiones a la superficialidad. Es la cara terrible de la realidad humana vista desde la perplejidad siniestra, mas, sin duda también, desde la solidaridad empática… y, cómo no, desde la oración confiada. La inmensa multitud en torno a la Eucaristía del domingo no arrió la bandera de nuestra creencia trascendente. Las cálidas palabras de nuestro párroco en la celebración funeraria, testimoniaron la fe que desafía al mundo. Los cristianos tenemos razones más que suficientes para entender que la muerte “no es el final del camino, que aunque morimos no somos carne de un ciego destino”, como cantamos en nuestras liturgias. El Evangelio es la fuerza contra toda fatalidad luctuosa. Dios no permanece confinado detrás del accidente mortal y del sufrimiento humano que conlleva. La muerte solo es parte de la vida.

La muerte crea una brecha traumática en nuestra vida, y más cuando se presenta inesperadamente.

Ventura y Javi, dos jóvenes alegres, generosos, deportistas, han sido dos  luces brillantes que se apagaron  demasiado pronto. Pero nos han dejado el gran legado de su juventud en el cariño filial y en la amistad compartida. El vacío inmenso que dejan en sus padres, hermanos y amigos, tributan consuelo y esperanza. Así lo hemos leído en ese aluvión ejemplar de empatía bañada en lágrimas, durante la procesión funeraria. Como las lágrimas de Jesús de Nazareth ante la muerte de su amigo Lázaro de Betania, que narra el evangelista san Juan. Su vida nos ha mostrado que Dios no está confinado en “su cielo”, como eclipsado ante los acontecimientos del dolor humano. El silencio de Dios se rompe en Él, en Jesús de Nazareth, cuando el acto de su cruz no tuvo final con la muerte… Así, la vida de nuestros amigos, truncada por un accidente mortal, es un acto de fidelidad póstuma a la grandeza de la juventud amiga… Es de subrayar también el gesto noble de nuestras autoridades municipales, suprimiendo los actos festivos programados por el Ayuntamiento para estas Navidades.

La resurrección de Jesús es la gran Novedad: “el que cree en mi, dijo, aunque haya muerto vivirá”, según el evangelio del apóstol Juan. La esperanza, cierto, no es nuestro exilio, aunque nos golpee la muerte en su más trágica expresión. Como cristianos no esquivamos esa “certeza”, confiando en las palabras del apóstol Pablo en su primera carta a los corintios: “el último enemigo que será destruido es la muerte”.

Mary Lourdes y Salvador, Encarni y Norberto y demás familia, ¡mucho ánimo a pesar de vuestros corazones rotos, destrozados! No hay palabras con qué expresar el dolor que nos une a todos… Desde la fe, sin embargo, confesamos la ilusión y la esperanza de reencontrarnos todos con vuestros “niños del alma”, cuando llegue nuestra hora, porque la muerte tan sólo es parte de la vida…

Hasta pronto, Ventura y Javi.

[NOTA: Este artículo de Francisco Martínez Sánchez se ha publicado en la edición impresa de IDEAL, correspondiente al martes, 9 de diciembre de 2025, pág. 18]

Francisco Martínez Sánchez

Ver todos los artículos de


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

IDEAL En Clase

© CMA Comunicación. Responsable Legal: Corporación de Medios de Andalucía S.A.. C.I.F.: A78865458. Dirección: C/ Huelva 2, Polígono de ASEGRA 18210 Peligros (Granada). Contacto: idealdigital@ideal.es . Tlf: +34 958 809 809. Datos Registrales: Registro Mercantil de Granada, folio 117, tomo 304 general, libro 204, sección 3ª sociedades, inscripción 4