Debido a las endiabladas variables TNT con que debemos lidiar en la materia de Historia de España para 2º de bachillerato (Tiempo Ni Temario), siempre aprovechamos las efemérides, hechos y noticias de actualidad que se nos presentan para poder trabajar aspectos del currículo correspondientes al periodo del tardofranquismo y de la Transición con algo más de detalle y profundidad, ya que, de no ser así, no podríamos tratar como se merecen en el mes de abril, cuando el curso (y el alumnado) ya agoniza y las pupilas de los pupilos ya están dilatadas y enfocadas a la dichosa selectividad.
Y como no somos (o no deberíamos aceptar serlo) meros preparadores sino docentes, y consideramos la materia de Historia de España y el 2º de bachillerato como lo que son: una materia troncal necesaria y esencial para la formación intelectual, personal y ciudadana, y el último curso de un nivel educativo previo a la formación educativa superior, planteamos actividades, investigaciones y Situaciones de Aprendizaje que permitan a los futuros ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho abordar aspectos de estos periodos de una manera algo más pausada y profunda, y más allá de lo estrictamente «oficial».
Es el caso de las movilizaciones obreras, estudiantiles, vecinales y parroquiales de los últimos años del franquismo, así como el papel de las mujeres y las organizaciones feministas y femeninas; los llamados «curas rojos»; los «quinquis»; el sangriento y siniestro papel de la Brigada Político Social (BPS) y del Tribunal de Orden Público (TOP); lugares de represión y torturas como lo fue la DGS (Dirección General de Seguridad, actualmente lugar donde todos los españoles y españolas despiden el año cada 31 de diciembre, a los pies de la escultura ecuestre del insigne alcalde de Madrid Carlos III y de la Pedroche); el terrorismo de grupos antifranquistas y de extrema derecha; o las llamadas «exhumaciones tempranas», entre otros muchos aspectos que con los años vamos incorporando, mientras esperamos una reforma que permita una asignatura troncal sobre la Historia reciente de España, tanto para 2º de bachillerato como para 4º de la ESO, sin obligar al profesorado a hacer malabares y yoga intelectual y académico, además de a las horas extra que suponen la elaboración, organización y programación de materiales y contenidos (perdón, Saberes), siempre con nocturnidad, alevosía y activismo personal.
En este sentido, una de las actividades que venimos desarrollando es la Situación de Aprendizaje relacionada con el 4 de diciembre de 1977, una jornada tan relevante como desconocida para los andaluces y andaluzas, y que la administración educativa autonómica decidió en 2022 recuperar bajo el llamado «Día de la bandera de Andalucía», revistiéndolo de un sentido totalmente diferente al que en realidad tuvo.
Todos sabemos que el día de Andalucía es, oficialmente, el 28 de febrero. Pero, ¿sabe el alumnado cuál es el motivo? En seguida se capta la atención y el interés cuando se les explica que ese 28 de febrero es consecuencia de otro día mucho más trascendental para la Historia reciente de Andalucía, a pesar de ser tan desconocido. Ese día tan importante para Andalucía y para los andaluces y andaluzas fue el 4 de diciembre de 1977. ¿Y qué pasó aquel 4 de diciembre? De eso trata la Situación de Aprendizaje que se les propone.
Para esclarecer la situación se les facilita una serie de fuentes de información (artículos periodísticos, podcast, documentales, entrevistas, artículos académicos, etc.) que han de ampliar por ellos y ellas mismas con el objeto de elaborar una reflexión y valoración personal al respecto. Y lo han de hacer mediante redacción escrita a mano y de manera clara, estructurada (como mandan los cánones de todo texto explicativo y argumentativo), fundamentada y argumentada. Además, se les anima a que consulten e interpelen a sus padres y abuelos sobre qué saben, conocen y/o recuerdan de aquel día y aquel periodo y proceso histórico, así como si conocen qué es la Arbonaida, el Andalucismo y el Rock Andaluz.
En dicha reflexión han de exponer, además de las impresiones y conclusiones a las que han llegado, la importancia que creen que tiene (o debería de tener) este 4-D; si está lo suficientemente valorado y considerado por los andaluces; sobre quién fue Manuel José García Caparrós; sobre el Andalucismo y la Arbonaida (en tanto que Día de la bandera de Andalucía); sobre el papel de la cultura en el Andalucismo y el papel e influencia del Rock Andaluz y del «Jondismo» de Juan de Loxa, en una época de ruptura con el franquismo; valorar cómo ven la cultura andaluza actual, el Andalucismo y explicar el futuro que creen que puede o debe tener. Finalmente, han de comparar el concepto de Andalucismo que tenían previamente con el que ha adquirido tras el trabajo y la investigación, así como plantearse y expresar si este trabajo ha contribuido en algo (o no) en su sentimiento de identidad y en qué manera.
A todo ello se suma que el alumnado de 4º de ESO llevó a cabo una breve encuesta realizada a diversos profesores y profesoras del centro de diferentes materias, con el objeto de constatar el grado de conocimiento de ciertas cuestiones esenciales que se tratan en esta actividad. El ejercicio consistía en realizar cuatro preguntas al profesorado, elegido aleatoriamente, y vaciar el resultado de las respuestas en una gráfica. Las preguntas y los resultados en cuestión fueron las siguientes:
- ¿Sabes qué es la Arbonaida?
- ¿Sabes qué pasó el 4 de diciembre de 1977?
- ¿Sabes quién fue Manuel José García Caparrós?
- ¿Sabes qué es el Rock Andaluz y el Andalucismo? ¿Qué sabes de ello?


Finalmente, se les plantea la lectura de un fragmento del libro Venta del Rayo, de Encarna Castillo (Trampoline Editores, 2017), como punto de partida para la reflexión personal (página 118):
Reflexionaba sobre cómo había cambiado la Andalucía de mis veranos en el pueblo de mis padres, cuando íbamos a visitar a mis abuelos maternos durante los años setenta y ochenta. En el 2014, las banderas españolas suplantaban a las banderas andaluzas de hacía tres décadas, me parecía que había habido un cambio de mentalidad, de identidad quizás, porque muchos se sentían sobre todo españoles, y en mi recuerdo de infancia aún resonaban las melodías de Triana, Medina Azahara y Lole y Manuel transmitiendo el sentimiento de orgullo andaluz. Me sobrevenía la sensación de encontrarme en un nuevo paisaje entre tantas banderas españolas: en los cinturones, en los cuellos de los polos, en los zapatos de cuero y en las pulseritas de tela que muchos se colocaban en las muñecas. El acoso y derribo político a Andalucía había llenado de prejuicios contra los andaluces a los propios andaluces, y cierta cantidad de ellos preferían ser primero español y después andaluz.
Me informé sobre Blas Infante y hablé con personas que investigaban el cambio de paradigma de la sociedad andaluza y me confirmaron que tanto a socialistas como a populares no les interesaba que el orgullo andaluz se transmutara en nacionalismo andaluz y, por ello, me explicaron, la Fundación Blas Infante languidecía abandonada económicamente por el gobierno regional. A otros andaluces, Blas Infante simplemente les parecía un pelma y un espeso. Y a otros, sobre todo de treinta años hacia atrás, el nombre comenzaba a sonarles a algún tío-abuelo lejano del que solo hubieran escuchado hablar pero de quien ya no sabían casi nada.
Como en todas partes, se mantenían las tradiciones más folclóricas, pero sobre todo las que atraían al turismo. Se hablaba de patrimonio, pero del patrimonio que visitaban los turistas y ayudaba a hacer caja en la ciudad. Llegué huyendo, cansada, de la autodestrucción en la que Barcelona llevaba inmersa desde hacía tiempo, asqueada por cómo mi ciudad había traicionado a sus habitantes y me encontré en la misma situación pero con la idiosincrasia andaluza. No me quedó más remedio que reconocer que mi identidad se alimentaba, exclusivamente, de mis recuerdos personales.
A continuación se exponen algunas de las reflexiones de alumnos y alumnas de 2º de bachillerato y de la materia optativa (a la espera de la troncal, Transición de la Transición mediante) «Taller de Historia del siglo XX» de 4º de ESO.
José María García-Consuegra Flores
Profesor de Geografía e Historia del IES Montes Orientales
(Iznalloz, Granada)







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