Sinodal de Aguilafuente, primer libro impreso en España

José A. Delgado: «Patriotismo»

Decir que el nacionalismo, y su deriva más tóxica el separatismo, está de actualidad en España, no es noticia: es “el pan nuestro de cada día”. También que hablar de patriotismo es una antigualla, y que el que alude a él, corre el riesgo de ser tachado de fascista, especialmente por esta izquierda que se autodenomina progresista, pero que sin embargo tiene mucho de rancia y trasnochada.

El patriotismo por estos lares suena a un sentimiento casposo, a una idea ubicada en nuestra guerra civil y estrechamente vinculada al franquismo. Sin embargo, y como voy a intentar explicar, mi concepto de patriotismo, de patriota, está en las antípodas de esta idea y muy cercana con la definición que da el DLE como “amor a la patria”, siendo la patria la “tierra natal o adoptiva ordenada como nación a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”. Mi idea de patriotismo está en la línea expresada por el presidente de la república francesa Enmanuel Macron (perdón por la comparación) en una entrevista realizada por el escritor Javier Cercas el 19 de enero de 2023: “El patriotismo es el amor a nuestro país, su defensa; el nacionalismo es el odio al otro.” Esta idea de odio, de exclusión, fue también manifestada por el escritor judio-vienés Stefan Zweig (que sabía mucho de esto) en sus memorias “El mundo de ayer” (2020), cuando dijo que “el nacionalismo es la peor de todas las pestes”.

Este sentimiento está muy arraigado en la ciudadanía de países como Estados Unidos, Alemania o Francia, que se sienten orgullosos de su nación y de los símbolos que la representan como la bandera o el himno: no es este el caso de España. Nuestra roja y gualda pertenece a todos los españoles. Respetarla es un signo de educación y civismo, pero parece que no es así. Igualmente pasa con el himno nacional. En la reciente visita que Enmanuel Macron ha realizado a nuestro país, Pere Aragonès, presidente de la Generalitat, se ausentó del acto en el que él y Pedro Sánchez le rendían honores: una ruindad más de las tantas de los separatistas catalanes.

España contiene muchos elementos y personas que la hacen singular, y que sino para sentirse orgullosos, sí al menos para no avergonzarse. El primer Diccionario de la Real Academia o “Diccionario de Autoridades” se publicó entre 1726 y 1739; el incunable “Sinodal de Aguilafuente” (1472) está considerado como el primer libro impreso en España y en castellano. Su contenido hace referencia a las actas del sínodo celebrado en la villa de Aguilafuente (Segovia) del 1 al 10 de junio de 1472: tiene solo 48 hojas. Así mismo, Sebastián de Covarrubias (1539-1613), fue el autor de “Tesoro de la lengua castellana o española” (1611); Julio Casares (1877-1964) concibió en 1915 su “Diccionario ideológico”; María Moliner (1900-1981) creó el “Diccionario de uso del español”y se publicó en 1966-1967 y Manuel Seco (1928-2021) creó el “Diccionario del español actual”. Igualmente contamos con el español, el segundo idioma más importante del mundo hablado por más de 550 millones de personas, y la segunda lengua en la que se publican mayor número de libros y artículos científicos.

Arturo Pérez Reverte, en su obra “Una historia de España”, dice que “España, ya entendida como nación, fue, aunque todavía rudimentario y poco armónico, el primer Estado que se creó en Europa casi un siglo por delante de los otros”. Y recoge citas relevantes como las de Pacato “Hispania dio al imperio a Trajano, Adriano y Teodosio”; Voltaire “Desde Carlos V hasta comienzos del reinado de Felipe III España tuvo una consideración de la que carecieron los demás pueblos; y Julian Marías “Es un país formidable, con una historia maravillosa de creación e innovación”.

Para avalar la idea de no sentir vergüenza, traigo a colación algunos españoles relevantes recientes. Clara Campoamor impulsora del sufragio femenino en España; Pablo Picasso inventor del cubismo; Adolfo Suárez político de exquisita fineza; Felipe González que modernizó nuestra nación; Amancio Ortega creador de Inditex; García Lorca un genio universal o Juan Ramón Jiménez premio Nobel de literatura. También Balenciaga que prestigio nuestra moda allende las fronteras; Rafael Moneo premio Pritzker; Pedro Cavadas el cirujano plástico de imposibles intervenciones; Juan Carlos Izpisúa experto internacional en células madre; Valentín Fuster director del instituto cardiovascular Mount Sinai de Nueva York; Pedro Almodóvar premio Oscar; Nuria Espert o el teatro; Joan Manuel Serrat el mejor trovador de nuestra historia; Ferran Adrià el chef número uno en el mundo; Fernando Martín, primer español que inscribió su nombre en la NBA o Rafa Nadal.

Ya, y en el plano estrictamente político, fuimos la nación que parimos ese fenómeno único llamado “Transición”, por el que pasamos ¡pacíficamente! de un régimen dictatorial a otro democrático bajo este principio: “De la ley a la ley a través de la ley”. Constituyó un ejemplo para muchos países. El periodista Antonio Caño, en su artículo “Un programa fallido”, dice que “nuestra democracia fue alumbrada en un pacto ejemplar que dio lugar a lo que, seguramente, ha sido el mejor ciclo de nuestra Historia”. La guinda de este pastel fue la Constitución de 1978 con la que hoy nos regimos. Sin lugar a dudas, el cuadro de Juan Genovés “El Abrazo”, es la imagen simbólica más representativa de lo que fue un ejemplo de reconciliación nacional. Hoy puede contemplarse en el Congreso de los Diputados.

José A. Delgado

Ver todos los artículos de


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

IDEAL En Clase

© CMA Comunicación. Responsable Legal: Corporación de Medios de Andalucía S.A.. C.I.F.: A78865458. Dirección: C/ Huelva 2, Polígono de ASEGRA 18210 Peligros (Granada). Contacto: idealdigital@ideal.es . Tlf: +34 958 809 809. Datos Registrales: Registro Mercantil de Granada, folio 117, tomo 304 general, libro 204, sección 3ª sociedades, inscripción 4