Quiero empezar el artículo fijando esta premisa: “La orientación educativa y profesional del alumnado es un factor de calidad del sistema educativo”.
La “Ley Orgánica 2/2023, de 22 de marzo, del Sistema Universitario” (LOSU), establece en su Preámbulo que “La Universidad es una institución fundamental en la sociedad del conocimiento en la que vivimos. De la Universidad, y del sistema educativo en su conjunto, depende la educación avanzada de las personas y lo que ello conlleva en relación a la igualdad de oportunidades para todas y el desarrollo económico, científico y tecnológico de nuestra sociedad. La Universidad ha sido, es y debe ser fuente de conocimiento, de bienestar material, de justicia social, de inclusión, de oportunidades y de libertad cultural para todas las edades”.
Los cambios producidos en nuestro entorno educativo-laboral como la complejidad de los currículos, el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación y los derivados de la sociedad del conocimiento, están repercutiendo en la formación de los estudiantes universitarios. En este sentido, la orientación constituye una aliada esencial de su formación. Ésta es tanto una disciplina como una práctica que contribuye a que los estudiantes alcancen su máxima autonomía. Todo ello empezó cuando el profesor y reformador social estadounidense Frank Parsons escribió su obra “Eligiendo una vocación” (1909). La orientación debe implementarse, no como una ayuda puntual que se presta a los alumnos en un momento determinado de su trayectoria académica, sino mediante un proceso que empieza cuando ingresan en los estudios de Grado y acaba al transitar al mundo laboral. Dicho proceso abarca sus ámbitos personal, académico y profesional atendidos mediante acciones de formación, asesoramiento e información.
La orientación universitaria tiene un importante respaldo legal recogido en los Comunicados de Londres (2007), Lovaina (2009) y Bucarest (2012). También en nuestro país mediante el Real Decreto 1791/2010, de 30 de diciembre, que aprobó el Estatuto del Estudiante Universitario. En él se establecen las bases para diseñar un Modelo de Orientación partiendo de la premisa de que ésta es un derecho del alumnado. En esta dirección, las facultades nombrarán tutores para llevar a cabo una orientación de calidad dirigida a complementar la docencia como formación integral de los estudiantes y como preparación para el ejercicio de actividades profesionales. Igualmente recoge las tutorías de titulación donde los tutores asisten y asesoran a los estudiantes en sus procesos de aprendizaje y en su transición hacia el mundo laboral; y las tutorías de materia, para ser asistidos individualmente en el proceso de aprendizaje de cada materia de su plan de estudios a lo largo del curso académico. También prescribe las Unidades de Atención al Estudiante desde las que implementar aquellas acciones. Estas Unidades desarrollarán sus funciones estrechamente conectadas y coordinadas con los sistemas de acción tutorial, las acciones de formación de tutores y el conjunto de servicios de la Universidad.
Posteriormente, el Ministerio de Educación estableció las líneas para modernizar la Universidad en el documento “Estrategia Universidad 2015”. En él se especificaba que “La misión final de la orientación universitaria es dotar a los estudiantes de las competencias necesarias para identificar y elegir alternativas formativas o profesionales acordes con su proyecto vital”. Y la “Ley orgánica 2/2023, de 22 de marzo, del Sistema Universitario” (LOSU) reconoce el derecho a las tutorías y el asesoramiento, a la orientación psicopedagógica y al cuidado de la salud mental y emocional (art. 33.e); a la organización y desarrollo de actividades de tutoría académica y de apoyo a los estudiantes (art. 33.n), y a un servicio de orientación que facilite su itinerario formativo y su inserción social y laboral (ar. 33.h).
En nuestra Comunidad Autónoma, las Facultades y Escuelas Técnicas Superiores implementa acciones de orientación desde ciertas unidades, pero sin establecer una visión global de éstas con el resto de su organización. Desde mi consideración, entiendo que el mejor instrumento para vehicular de manera coherente dichas acciones en las Universidades andaluzas es el “Sistema Integral de Orientación” (SIO) bajo un carácter preventivo. El profesor Rodríguez Espinar establece este principio cuando afirma que “La orientación actúa antes de que se produzcan los problemas, incrementa los factores de protección y se compromete con la justicia social al incluir a las minorías como grupos específicos de atención”: “La función orientadora: claves para la acción”. Revista de Investigación Educativa (Vol. 16, nº 2, págs. 5-23).
Dicho Sistema se configura mediante una estructura que puede integrarse fácilmente sobre la organización que ya tiene cada Universidad: no necesita de cambios estructurales profundos. Las competencias quedarían ubicadas en el “Vicerrectorado de Estudiantes y Orientación”, y desde aquí, se van decantando hacia cada uno de los campus mediante las “Unidades de Orientación de Campus” (UOC), y en el siguiente nivel, al “Centro de Orientación de Facultad” (COF). En los estudios de Grado se pueden establecer acciones en el primer curso de carrera para favorecer la adaptación del estudiante al entorno universitario; técnicas de estudio; planificación y distribución de horarios; cómo afrontar los exámenes o el trabajo fin de Grado. Las “Jornadas de Acogida” para los estudiantes que inician sus estudios jugarán un papel esencial para su integración en la Institución. En dichas Jornadas deviene imprescindible mostrar los recursos que la Universidad les ofrece a lo largo de su trayectoria académica. Al finalizar la titulación se les asesora cómo se transita al mundo laboral explicitando las maneras para conseguir un puesto de trabajo: adquirir la condición de empleado publico en una de sus cuatro modalidades o cómo pueden crear su propia ocupación montando un negocio o empresa. Igualmente es importante el asesoramiento en los estudios Master y el Doctorado para los que no se incorporan al trabajo al finalizar su Grado.





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