Antes de seguir tendremos que colegir que este lugar es todo un lujo en un enclave donde el terreno no es precisamente lo que sobra; hay que felicitar a las autoridades por esa decisión de crear zona verde en su abrupta orografía. Un fastuoso oasis de paz cerca de la terminal marítima de cruceros aunque no será fácil llegar hasta esta preciosidad de jardines ante el endiablado trazado urbano: subidas y bajadas acabarán con el ánimo de cualquiera.
Estamos ante un jardín público [abierto de 7 a 21] que encontramos en el número 60 de la Carretera Tung Tak de Diamond Hill [Kowloon]. Un área de 35.000 metros cuadrados bordeada por infraestructuras viarias de las carreteras Hammer Hill y Lung Cheung. Desde allí, con mucha imaginación, podemos contemplar parte del sudeste de la zona si es que no tenemos un rascacielos por medio. Nos parecerá estar en unas instalaciones centenarias pero, en realidad, el lugar apenas tiene un par de décadas de historia y cumple el objetivo de divulgar formas de vida y estilos arquitectónicos que no dejan indiferente al visitante.

Si accedemos por la denominada puerta de Black Lintel -bajo las autopistas urbanas citadas, donde está el aparcamiento de los autobuses de excursiones- sólo falta seguir el camino que te irá llevando con naturalidad por todo el flamante entorno y que te hará olvidar que hay que estirar el cuello para contemplar este rincón de paz y naturaleza. Estamos ante una superficie prácticamente llana donde podemos contemplar el precioso Pabellón de la Absoluta Perfección o el Lotus -cerrado por mantenimiento durante nuestra visita- que te ofrece un marco precioso de esta zona anclada en ese lago artificial. Hay que seguir, sin desviarnos de camino plano -las escaleras nos llevarán al impresionante complejo superior- encontraremos el museístico roquedal, el molino, la noria, varios edificios que funcionan como restaurantes, puentes, el lago lleno de carpas multicolores, etc. Digamos que una sosegada caminata nos dejará anonadados ante la obra acometida en julio del 2003, fecha en que el Gobierno de Hong Kong encargaba a Chin Lin el diseño de este enclave que es un lujo para los sentidos y un refinado gusto por la belleza oriental que deberíamos visitar si vamos por allí.

Hecha esta caminata, prácticamente circular, nos dejará casi en el punto de partida o entrada, es hora de inspeccionar el resto, tenemos delante la galería dedicada a la arquitectura en donde encontramos numerosas maquetes con sus explicaciones sobre los trabajos de carpintería de varios palacios chinos y, además, ¡sin clavos!, algo que hará las delicias de los profesionales del sector.
Una vez recorrido ese espacio tocó orientar los pasos hacia el complejo monástico superior y que nos encontramos tras superar la rampa o las escaleras, encima del puente que cruza el lugar, estamos ante ese impresionante complejo que el gobierno decidió enviar a la lista del Patrimonio Unesco el 17 de noviembre del 2012.

El diseño de estos jardines y sus zonas anexas fue una adaptación del lugar que el autor realizó de los de Jiangshouju (Dinastía Tang); recoge un típico jardín de la provincia de Shaanxi y en donde Chi Lin se inspiró: no dejó ningún detalle y, a pesar de sus poco más de veinte años de historia, uno tiene la sensación de estar en un lugar milenario que, seguramente, y por méritos propios, acabará siendo uno de los puntos más atractivos de Hong Kong aunque todavía no lo encontremos reseñado en las guías turísticas al uso. Quizá, por ese nimio detalle, el placer de pasear por este hermoso parque público sea uno de esos recuerdos que perduran y donde uno no tiene que preocuparse por eliminar a los curiosos de las fotos porque ese es otra: basta que te pares en un lugar para tomar una imagen y muchos, que ni se habían fijado en el encuadre, se pararán para imitarte. Ocasionalmente tendrás que dejar de lado ese entorno y esperar a que pasen.
Si su tiempo es limitado, no olvide patearse el Pabellón de la Absoluta Perfección, el Song Cha Xie y el de Xiang Hai Xuan, no se arrepentirá de contemplarlos. Una vez hecho esto lógico será subir al complejo superior y en el ascenso detenerme contemplando la montaña del Diamante donde prima el color verde. Pero todo estará en consonancia con el tiempo de asueto que le pueda dedicar el visitante.







Deja una respuesta