En estas seis décadas de oyente, de amigo en las ondas del pueblo chino, hubo de todo, períodos de más actividad, de correspondencia constante o distanciada. Dependía no sólo de mis ingresos, sino de mis quehaceres cotidianos. Hubo un tiempo que me levantaba a las 6 de la mañana, trabajaba 8 horas, había varias horas de transporte público, y otras 6 horas de estudios en la Universidad. El tiempo no sobraba y apenas había correspondencia, siempre que podía escuchaba Radio Taiwán Internacional, Taipei era el familiar lejano, esa voz amiga con un timbre peculiar que siempre tenía un sillón en la mesa camilla donde la familia [en aquellos tiempos numerosa, mis padres tuvieron 6 hijos; ellos murieron en el 2010, tras más de 70 años de matrimonio] compartía las horas de escucha que eran como una llamada a la reflexión.

Gracias a las descripciones de Radio Taiwán Internacional creía estar en un entorno familiar cuando deambulaba por sus calles y sus rincones plenos de sorpresas y autenticidad. Ese papel de presentación de la realidad china lo sigue teniendo en la actualidad la emisora en donde lo único que ha cambiado es la espontaneidad y la frescura de sus integrantes que, a veces, sin proponérselo, también nos hacen reír.
Por supuesto, uno no podía dejar de imaginar cómo estará la isla tras los vertiginosos cambios que se han producido en las últimas décadas cuando ha pasado a colocarse en el pelotón de cabeza en materia económica. Pero en lo más profundo uno quiere conservar en sus retinas las bellezas “congeladas” de sus ricos paisajes naturales y rincones históricos que, tan magistralmente, nos narran sus locutores. Estamos de acuerdo, los timbres de voz no dejan de ser un ejemplo enriquecedor del amplio abanico de gente competente que trabaja en una de las emisoras más populares en el panorama radiofónico internacional según las votaciones de las encuestas de los Clubes Diexistas, especialmente en la convocatoria de popularidad del brasileño Sin Fronteras.

Imaginaba que el edificio, moderno y funcional, de la radio actual conservaría la magia del pasado y, sí: soñaba con estar dentro de él algún día. Ese día se presentó en 2025, justo en los días que se cumplían 50 años de mi desplazamiento a las Aguas Canarias al que fuimos enviados durante la Marcha Verde; oportunidad que aproveché para comprar el Grundig Satellit 2000 que me ofreció magníficas jornadas de escucha. Lo que soñaba, se cumplió con creces al ser acogido por Andrea Wang y su flamante equipo: ¡Qué gran sorpresa bajar del Costa Serena y, tras pasar los controles aduaneros y migratorios pertinentes, poder abrazar a una de las voces estrella de RTI!
Tras un trayecto relativamente fugaz, o al menos así me pareció, llegamos a la sede de la emisora donde nos esperaba la redacción española: Sol, Vanessa, Paco, Iker [la responsable de grabar un excelente vídeo, Jessica, también estaba presente en Keelung]… Tras el preludio y salutaciones pasamos a la cabina donde grabaríamos el programa de El Cartero que se emitiría el 6 y el 13 de diciembre del 2025. ¡Fantásticas horas y sueños cumplidos!

Significó uno de los momentos estelares del viaje, por no decir el top de ese crucero que, arrancando en Hong Kong, me llevaría por Taiwán, Naha-Okinawa, Tokio, Kagoshima, Kobe-Kyoto, Nagasaki y Busan (Corea del Sur). Pudiendo disfrutar de sus instalaciones y del coqueto museo que recoge el preciado legado del medio que mantuvo viva la esperanza y que pronto cumplirá un siglo de existencia [medio siglo en español en el 2026]. Pude comprobar que la radio no ha sido barrida por las nuevas tecnologías, sino que se ha complementado, observar los numerosos testimonios de oyentes que están expuestos en las vitrinas o pasillos de la sede de la emisora. Que la onda corta, a pesar de todo, sigue siendo ‘la onda más democrática, libre y solidaria’ A que el ser humano supo poner al servicio de la humanidad aunque, cada vez, haya menos emisiones directas desde la isla, siempre resulta reconfortante escucharla a través de la WRMI del amigo Jeff White desde Florida en los Estados Unidos y, ocasionalmente en otros idiomas en las pruebas que generalmente realizan cada año desde el transmisor de Tamsui.

Enhorabuena a todos por haber podido colocar Taiwán a la vanguardia de la radiodifusión internacional y las ondas que noche tras noche parten de Taipei siguen informando y educando al oyente en los más disímiles idiomas. Brindemos por una larga vida a la radio pública de la Isla Hermosa que pronto estará celebrando su centenario.
Mientras tanto, cuando estas pinceladas vean la luz se estará en el medio siglo de vida de la redacción española: 50 años hablando al mundo en la lengua de Cervantes. Ahora puedo afirmar que la isla hermosa es realmente así. ¡Cuánto verde y cómo lucía cuando desembarqué en Keelung una tierra que hace 400 años también fue española!
Sinceramente: Gracias por esa extraordinaria jornada que finalizaríamos en el mítico Taipei 101 y su playa de comida taiwanesa: un placer para el paladar y un disfrute de sabores. Xie-xie. Hasta la próxima.





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