Nací en una familia creyente y, desde pequeño, he estado vinculado a mi parroquia en Órgiva. Realicé mis estudios en el Centro de Magisterio ‘La Inmaculada’ de Granada. Con el paso de los años, el ejemplo y la cercanía de los sacerdotes D. Manuel España y D. David Salcedo marcaron especialmente mi camino, influyendo en mi vocación por enseñar Religión a los más jóvenes.
Actualmente imparto clase en cinco centros educativos: C.E.I.P. Abadía de Albolote, C.E.I.P. Juan Alonso Rivas de Colomera, C.E.I.P. Ntra. Sra. del Rosario de Domingo Pérez, C.E.I.P. Hermanos Coronel Velázquez de Píñar y C.E.I.P. Federico García Lorca de Olivares, siendo en estos dos últimos donde ha surgido una iniciativa muy especial dirigida al alumnado.

Con motivo del inicio de la Cuaresma, quise aprovechar el puente de Andalucía para proponer a los alumnos una actividad diferente. Así nació un Concurso de Pasos de Semana Santa, en el que han participado estudiantes desde Educación Infantil hasta 1.º y 2.º de ESO. El objetivo era acercar a los más pequeños a una de las tradiciones más arraigadas de nuestra cultura y de nuestra fe, al mismo tiempo que se fomentaba la creatividad y la participación de las familias.
La propuesta consistía en que los alumnos elaboraran en casa, junto a sus familiares, pequeñas representaciones de pasos procesionales o escenas relacionadas con la Semana Santa. Aprovechando los días del puente, muchas familias se implicaron en esta actividad, convirtiéndola en una excelente oportunidad para compartir tiempo juntos y conocer mejor el significado de estas celebraciones.
El resultado final ha sido una exposición llena de imaginación, dedicación y talento. En el colegio se han presentado numerosos trabajos cuidadosamente elaborados, en los que se han podido ver representaciones de imágenes muy significativas como Nuestro Padre Jesús Nazareno, Cristo Crucificado, la Virgen de la Esperanza, la Virgen de los Dolores y el Cristo del Paño, entre otras.

Han sido varios los alumnos que han querido recrear el paso del Cristo del Paño, movidos por el profundo fervor que esta imagen suscita en estos pueblos. No es casual, pues en localidades como Olivares y Colomera se vive esta devoción con una intensidad serena y arraigada, formando parte del alma colectiva de sus gentes. Se trata de una fe heredada, transmitida de generación en generación, que encuentra su lugar tanto en los hogares —donde no es extraño hallar pequeños altares en su honor— como en el corazón de una tradición viva.
Cada uno de los pasos ha sido elaborado con diferentes tipos de materiales —cartón, madera, telas o materiales reciclados— y con gran atención a los detalles, lo que demuestra el entusiasmo con el que los alumnos y sus familias han acogido la propuesta.
Además, la actividad ha sido muy bien recibida por los niños, quienes la han disfrutado enormemente. Muchos se mostraban emocionados al trabajar en sus pasos, compartiendo ideas con sus familias y viendo cómo sus creaciones cobraban vida. Ha sido para ellos una experiencia divertida, educativa y llena de ilusión, en la que se han sentido protagonistas de la Semana Santa.

Para elegir a los ganadores del concurso, se ha llevado a cabo una votación en la que han participado tanto el alumnado como el profesorado del centro, valorando los distintos trabajos presentados. Tras el recuento de votos, se han seleccionado tres pasos ganadores. No obstante, todos los alumnos participantes han recibido un diploma acreditativo como reconocimiento a su esfuerzo, creatividad e implicación en esta actividad.


Más allá de su carácter artístico, esta actividad ha tenido también un importante valor educativo. A través de ella, los alumnos han podido conocer mejor la Semana Santa, sus símbolos, su historia y su significado dentro de la tradición cristiana, reflexionando sobre los valores que transmite y la importancia que tiene en muchas localidades de nuestra tierra.

Quiero agradecer especialmente la participación y el esfuerzo de todos los alumnos y sus familias, así como la colaboración y el apoyo de mis compañeros del centro, que han contribuido a que esta actividad se convierta en una experiencia tan enriquecedora para todos. Este concurso ha demostrado que la escuela también puede ser un espacio donde educación, tradición, familia y convivencia se unan para crear momentos de aprendizaje compartido.

Juan José Milán Moya,
profesor de Religión






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