La poeta Marga Blanco mantiene un encuentro literario con jóvenes del IES Cartuja de Granada

El pasado lunes, 19 de enero, visitaba la poeta, profesora, columnista e investigadora, Marga blanco, el Instituto Cartuja. Estuvo dos horas con el alumnado: una primera sesión con tercero de la ESO y, luego, una segunda sesión con algunos/as alumnos/as de tercero de la ESO y con los/as alumnos/as de la asignatura de radio de 4º de la ESO. Participó en preparación de la actividad la responsable de la biblioteca, África Álvarez Valero, parte del profesorado de Lengua castellana y literatura del centro: Ana Pérez Torres, Alberto Guirado Maza y Pepa Líndez Cazorla así como otros docentes de otras materias: Manu Duarte, José Antonio Antón y Mónica Ruiz. El centro obsequió a la poeta con una cerámica de Fajalauza.

El alumnado con el profesorado de Lengua castellana y literatura, de Lectura y de Radio había trabajado previamente los poemas de La puerta de mi casa, su último poemario publicado y tenían preparadas preguntas sobre ellos. Actualmente se encuentran preparando un podcast sobre este encuentro que pronto se difundirá en @radio_cartuja en Instagram. También trabajamos con los poemas que aparecen en Zenda debido a que algunos de sus otros libros ya están descatalogados o no son fáciles de encontrar. Asimismo, la poeta recitó algunos de sus poemas. La poeta fue cercana, amena, sus intervenciones fueron muy interesantes.

Si bien, el libro La puerta de mi casa está muy centrado en el duelo aunque también en otros temas, que ahora comentaremos, la autora nos avanzó que ahora está inmersa en un próximo poemario en el que abordará la alegría y la vida.

Marga Blanco nació en Granada en 1973. Es Profesora de Lengua Española y Literatura en Enseñanza Secundaria. Ha publicadoEn un continente cualquiera(Universidad de Granada, 1997) finalista del Premio Federico García Lorca de Poesía de la Universidad de Granada,A cierta distancia(Cuadernos del Vigía, Granada, 1998),Mirando pájaros(col. Maillot Amarillo, Diputación de Granada, 2003). Ha sido incluida entre otras en las Antologías:Milenium: Ultimísima Poesía Española(sel. de Basilio Rodríguez Cañada, ed. Celeste, Madrid, 2000) yLa vozilimitada. Antología de poetas españolas 1940-2002, (sel. de José Mª Balcells, Universidad de Cádiz). Desde septiembre de 2003 hasta noviembre de 2005 fue columnista del diarioGranada Hoy. Ha publicado el libro de recopilación de columnas de opinión,Ojo avizor(col. El genio maligno, 2008); la Guía Didáctica sobre el poeta Luis Rosales,Cosas que yo más quería(Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Granada, 2010), y el poemarioLa puerta de mi casa(ed. Sonámbulos, 2022).

Marga Blanco con profesores del Departamento de Lengua

El libro La puerta de mi casase estructura en tres partes: «Puerta adentro», «Patio de atrás» y «La terraza». El primer poema del libro La puerta de mi casa, nos cuenta la autora, lo escribió ante el suicidio del hijo de una amiga, el cual, a su vez era su alumno, en él, ante una realidad terrible y tristemente de actualidad recoge el sentir de la madre:

«Podré estar alegre quizá
Si me regalan la medalla
Dada merecidamente al mérito
Del sacrificio y el dolor inmerecidos.
Podré decir que sí a la alegría
Sonriente, entusiasmada,
pero la felicidad –caudal de otra cosa-
seguirá obcecada su curso
».

En el Poema «Treinta y dos de octubre» (p. 19) continúa con este tema y con el deseo de que la muerte inesperada y temprana que rompe todo no existiera, en otros poemas como son «Las palabras de los muertos» (p. 21) y «Los inmortales» (p.25) se refiere a dos realidades del duelo: la idealización y el aferrarse a las palabras de los que perdemos para no olvidarlos así como el recuerdo de ellos y ellas que nos sorprende incluso en nuestro día a día.

Os dejamos ahora con el poema «Magia y derrota» en el que la autora recuerda los gestos supersticiosos con los que afrontaba el miedo en su infancia y reflexiona acerca de cómo afrontarlos cuando una ya es mayor y esos pensamientos acechan aun más acuciantemente:

«MAGIA Y DERROTA

Cuando escuchaba la sirena de una ambulancia
o el pitido de un coche
–pañuelo blanco por la ventanilla
que siempre parecía impregnado de sangre–,
me persignaba treinta o cuarenta veces
y salvaba un herido.
A mis padres
los protegía de la carretera
–mi madre solía parar en las curvas
de regreso del pueblo los domingos–.
Yo cruzaba las piernas bajo el escritorio
–con frecuencia perdía la cuenta de las veces–,
y lograba salvarlos.
Una noche de luna azul incluso
puse a salvo a gran parte de mi familia:
bajé de dos en dos las escaleras,
me paré en el rellano de la vecina
y mascullé entre lloros mis oraciones.
Con el tiempo perdí el poder de salvar a nadie.
De hecho algunos habéis quedado
por siempre en el camino.
Ya no tengo el don de las piernas cruzadas
ni el de la geometría de los dedos
en la frente.
Ya solo podría salvarme
si uso trucos sin magia:
cogerme del brazo, tirarme del pelo
e intentar alejarme –para siempre–
de los pensamientos que me acribillan
.

(DeLa puerta de mi casa, p.32) ».

Por último, os dejamos con el postrero poema de este libro en el cual, a propósito de la descripción de una mudanza y de lo que esta hace sentir, termina con unos versos preciosos en los que reflexiona y nos hace pensar sobre la imperdurabilidad y lo efímero de la vida y de todo lo que ella nos da y la inexistencia, por tanto, de la propiedad.

Marga Blanco recita uno de sus poemas

LA MUDANZA

A José Luis

El apartamento era un tranvía con dos cuerpos
que multiplicaban el sol.
Un viaje donde las flores de adorno
tienen aroma a prisa, a gemido, a mujer con dudas.
Un pasaje con vistas al río de la calle,
a la música prestada de un acordeón
que inunda la plaza provinciana de melancolía,
a la risa de los transeúntes y al olor encendido
de la maría y los tambores.
El apartamento es un tranvía
con parada en una ducha, un viaje en cápsula a la luna.
Acabado ya el trayecto, por última vez el inquilino
miró el apartamento antes de apear su equipaje
diciendo palabras tan hermosas en boca de un hombre:
aquí he estado con la persona que más he querido.

Te apreté contra mi pecho y miré
los muebles ajenos a nuestra historia.
La sensualidad de un sillón
que ha envuelto un cuello.
La quietud de un sillón
que ha arropado un cuerpo desnudo.
Cerramos la puerta y se lo susurré
a tus ojos dormidos –como si entendieran–.
Me gustaría, hija, que supierasque las cosas que son tuyastal vez nunca te pertenezcan».

(DeLa puerta de mi casa, p.63)

En definitiva, le agradecemos a la autora su generosidad al compartir con nosotros su sabiduría, entusiasmo y conocimientos en un encuentro con profesorado y jóvenes de Educación secundaria. Merece la pena leer a Marga Blanco y estaremos atentos a su próximo libro. En tiempos como los actuales en los que la nada, la impostura, la irreflexión y la violencia acechan, urge reivindicar la lectura, la poesía y, por qué no, el reconocimiento de autores/as y profesores/as que escriben y trabajan en y por el arte, la cultura y la educación.

Bibliografía:

Blanco, Marga (2022): La puerta de mi casa, Granada, Sonámbulos Ediciones.

Enlaces de interés:

Escuchar en Radio Cartuja:

Pilar Mesa Arroyo

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