En esta noche clara de inquietos luceros
lo que yo te quiero te vengo a decir,
en tanto que la luna extiendo en el cielo
su pálido velo de plata y marfil.
(Rondalla, Alfonso Esparza Oteo)
Una de las experiencias más hermosas, que tuve la ocasión de disfrutar durante mis años adolescentes en Baza, consistió en observar y, a la vez, disfrutar de la primavera en mi ciudad materna y constatar que dicha estación le sienta muy bien a la ciudad de la Dama. Jamás podré olvidar la explosión cromática de colores en que, por estas fechas, revestían a la ciudad más hermosa del mundo. Atrás quedaba el alfombrando en oro vegetal del suelo de los parques porque el follaje su existencia iba caducando y así los árboles, desnudos y estériles de fruto, iban acabando la espera de su renacimiento con la llegada de la temprana primavera.
Es tradición establecida y costumbre arraigada que las tunas universitarias, bien sean colegiales, facultativas o, en el caso que nos ocupa, distritales celebren periódicamente un certamen organizado por dicha corporación musical estudiantil en una de las ciudades cuya universidad tenga sede como sucede en el caso de Baza. En esta ocasión, durante el penúltimo fin de semana del mes de marzo del corriente, Baza ha acogido el II Certamen de Tunas ‘Dama de Baza’ siendo la Tuna del Distrito Universitario de Granada (TUDIGRA), vulgo, los “Pollos” granadinos, los anfitriones de lujo que sus hermanos tunos granadinos, murcianos y sevillanos, así como sus hermanas de la Tuna Femenina Universitaria de Almería, han tenido durante su estancia en la capital bastetana. Convendrán conmigo, queridos lectores, que esta receta contiene todos los mejores ingredientes para elaborar un plato delicioso. Por supuesto, así es, y, es más, me puedo permitir el lujo de afirmarlo categóricamente y sin riesgo de yerro porque teniendo en Baza: primavera, tuna, música, cerveza alhambreña o de las estrellas, y buenos caldos del altiplano, para así realizar un buen maridaje, el éxito está garantizado.

De esta forma, mientras que los estertores del día se manifestaban durante el ocaso y la luna hacía su pletórica aparición en escena tras el nacimiento de la noche, comenzaban a escucharse, a lo lejos, allá, en el horizonte, los sones de la tuna que eran traídos por el viento de Jabalcón. El mismo soplando a barlovento y recogiendo las cintas de la capa por sotavento, mientras en una guitarra suenan viejas canciones que componen la banda sonora de nuestra España, aquella de memoria antaña sobre grandes gestas e incólumes hazañas, en la que otrora se tornara como el Imperio donde nunca se ponía el Sol, el conocido por todo el mundo, desde uno a otro confín, como Español.
Todas las tunas participantes y aquellos tunos, que quisieron hacerse presentes en tan feliz acontecimiento, se dieron cita en la plaza de la Merced donde se erige, retando en duelo a Cronos, el santuario de la Virgen de la Piedad, copatrona de Baza, sito en el antiguo convento mercedario de la ciudad donde las armas de la orden redentora catalana se esculpen en la piedra y la madera. No hallo mejor manera de comenzar un certamen que realizando una ofrenda musical a Nuestra Madre la Stma. Virgen de la Piedad, que tan importante es para éste que escribe puesto que fue el núcleo central de su tesis doctoral, en forma de ronda para así pedir su amparo maternal. Desde estas líneas, la Tuna del Distrito Universitario de Granada, como tuna organizadora, quiere expresar públicamente su profundo agradecimiento al Sr. Rector de dicho templo conventual, a la comunidad de monjas ‘Hijas de la Sagrada Familia’ que allí mora, a la Hermandad Patronal de la Virgen de la Piedad y también, de una forma muy especial, a la Cofradía del Stmo. Cristo de la Misericordia, María Stma. De la Soledad y Jesús Resucitado que estaban inmersos en plena celebración de sus cultos (novenario) y nos recibieron con los brazos abiertos.

Los tunos distritales en la mercedaria plaza fueron a citarse, pero antes de presentarse, aclararon las voces en “dominica bodega”, con el firme propósito de pasar por las calles con gatos cruzándose de un lado a otro para acudir, raudos, prestos y veloces, a rondar en el balcón a toda “fermosa mujer lozana e rica hembra”, que al mismo se asomara sonriendo, para así tornarse en destinataria de una epístola trovada que de viejos amores trataba. En una “noche clara de inquietos luceros…,” cuando venía a cantar la tuna a las puertas de la que antaño fuera Casa de Cabildos, donde diferentes lenguas se hablaron como si de Babel la torre se tratara, por una arcada de regias columnas anclada se colaban los amores fugados mediante la letra de estudiantiles sones. La Plaza Mayor de Baza se convierte en arroyo de canciones, que la tuna marca con su sello, escuchando de la estudiantina sones murcianos, sevillanos, almerienses y granadinos. Una vez finalizados los dos primeros lances, los tunos, guitarra, laúd, acordeón, pandereta o bandurria en mano, a la conquista de los bares se arrojaron cantando.


Al día siguiente, cuando los primeros rayos de sol comenzaban a acariciar el pináculo de la torre de la Iglesia Mayor, las tunas se fueron preparando para seguir ejerciendo el mester de tunería, con el pasacalle que transitó desde la mitad de la Avda. José de Mora, que está dedicada al más ilustre bastetano como es el genio de los imagineros barrocos andaluces y españoles, y concluyó en la Plaza Mayor que es donde late el corazón la ciudad. Tras el buen yantar y el mejor beber, asuntos estos en que los tunos están más que versados, a la hora vespertina pasados los idus de marzo, paulatinamente los estudiantes se fueron dirigiendo a los camerinos del Gran Teatro Dengra, con un encomiable aforo puesto que estaba completo, para comenzar la afinación de voces e instrumentos.


Media hora después de las cinco de la tarde, que coincide con la misma hora en la que Federico lloró la muerte de su amigo el torero, el Dengra levantaba su telón, mostrando en el interior de su escenario a la granadina Tuna de Ciencias de la Educación. Sin lugar a dudas, después de su actuación, los maestros impartieron lección sobre las tablas del escenario trayendo sones gallegos gracias a la gaita tañida por un “niñato” que quiso ser gaitero para honrar a San Torcuato.

A continuación, la Tuna Femenina Universitaria de Almería hizo su estelar aparición cuán “bello coral que es su bahía” supieron, desde el primer instante, ganarse del público asistente con su simpatía. Gracias a ejemplos como el que nos regala esta tuna su presencia en los certámenes se hace indispensable. Otro techo de cristal más que, estas juglaresas almerienses, poco a poco, han coadyuvado a derrumbar. Que la tuna femenina es un valor en alza queda fuera de toda duda y ellas lo demuestran en cada ocasión que hacen tuna. Así, de esta manera, aseguran el futuro y la pervivencia de esta importante institución estudiantil, la Tuna, que evolucionando según el signo de los tiempos cada día es más señera, popular, alegre y goza de más fortuna. “Si la tuna femenina no existiera, habría que inventarla”, siempre he pensado de esta manera, y cada día que pasa por el capricho de cronos ejercido sobre el tiempo, más me reafirmo en dicho pensamiento. Las zagalas de la tuna femenina realizaron una actuación memorable, quedando para los anales de su intrahistoria, la gloriosa página que han escrito para Almería y su interminable historia. ¡Enhorabuena!

Acto seguido, la Giralda comenzó a campanear anunciando la entrada de la Tuna de Ingenieros de Sevilla en la ciudad de la Dama, contestándole las campanas de la Iglesia Mayor para darle la bienvenida a la capital bastetana a la ingeniera tuna que provenía de la capital de Andalucía. Curtida en mil lances de amores, vagabundeando por Santacruz va en busca de sus hermanos de Filosofía para compartir con ellos la otra noche de gran sevillanía; sin embargo, aquello que pudiera parecer algo perentorio, no le busquemos más nombre pues en Sevilla no tiene otro que la noche del Tenorio. Pero no finaliza aquí la cosa, puesto que al mes siguiente todas las tunas sevillanas rondan al más puro e inmaculado corazón durante una vigilia donde la canción se hace plegaria y oración porque es para Nuestra Madre María Purísima de la Inmaculada Concepción. Sin embargo, en Baza la voz del tenor sevillano quedose sola en el escenario pues era tan arrolladora que a los corazones emocionó y las lágrimas de su ‘Dama’ enamorada arrancó en los balcones de su casa piropeándola como el “sol suyo” que es, aunque algunos sones se tornaran un tanto “revoltosos” como la zarzuela.

La última en concursar fue la Tuna de Medicina de Murcia, hermana de la anfitriona, y como siempre se ha dicho en Baza los bastetanos nos sentimos casi tan murcianos como granadinos por ser una tierra enclavada a medio camino entre Andalucía y Murcia junto al litoral Levantino. Por consiguiente, es como si “lidiaran” en casa. Con una actuación sobrecogedora como sólo ellos saben hacer provocaron que el “mundo girara” en busca de “Carmen”, su amada, para rondarla por las calles bastetanas. Sin lugar a dudas, estos “murcianicos” dejaron grabada su huella en esta tierra milenaria, que, cantando a la Dama Bastetana, no hallaron límites ni fronteras para iluminarla como una estrella. Salzillo le dio imagen, la mar se la puso el Hornillo, todo cuanto Baza quiso tener de su hermana murciana lo fue a encontrar en la hermosa y cinematográfica Águilas y su Costa Cálida.

Finalmente, ya fuera de concurso y ejerciendo como anfitriona que es, cerró el certamen la Tuna del Distrito Universitario de Granada. Veteranía y oficio se dan la mano, dentro del mester de tunería en su ejercicio, cuando es Distrito quien canta a Granada y a su hermosa tierra bastetana. Apoyando incondicionalmente su capitalidad cultural europea para el año 2031, quiso homenajear al maestro Lara, cantando “Granada” que, además de ser su himno oficial, es su banda sonora, su buque insignia, su bandera y estandarte porque en el pecho llevan grabado su imperial escudo carolino, desde antaño hasta hogaño. haciendo gala de su tradición y arte. Y como si de un regalo a sus hermanos murcianos se tratase, le cantaron a la inconmensurable beldad de su “Huertanica” y fue tal su grandeza que, hasta los pájaros, mientras permanecían dormidos en las ramas de los naranjos, se espantaron.

Por último, y a modo de agradecimiento, es para éste que escribe -antiguo tuno de pueblo y ahora tuno distrital nuevo- un auténtico honor y privilegio el poder seguir aprendiendo nuevos conceptos, nuevos conocimientos, nuevas formas a la hora de ejercer el mester de tunería pues no hay mayor satisfacción que actualizarse de la mano y consejos de quienes más saben. Sin embargo, no me preguntéis más por ello, porque a cada cual puso Dios en la tierra bastetana, donde Santa María de la Piedad es reina y soberana, su sello y el mío no es otro que ser tuno granadino y canilero.

¡Enhorabuena! a la ciudad de Baza por haber regalado a sus hijos un fin de semana inolvidable y todo gracias a los buenos oficios e impecable organización de los maravillosos anfitriones distritales. ¡Muchas gracias! a la Tuna del Distrito Universitario de Granada, la nombrada, siendo luz en Sierra Nevada, la que galantea y piropea a la Alhambra, el sonido en la campana de la Vela en su espadaña, que es el canto de sus tunos, y la decana de España.






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