Continuar cada día viendo masacres indiscriminadas a las que ningún país pone fin resulta a todas luces incomprensible. Horror e impotencia desde el sillón de nuestras casas, esperando una respuesta que no llega, hace que nos sintamos inútiles.
Sirvan estas líneas para que quienes todavía no se enteran de la gravedad de los hechos, se pongan el mono de trabajo.
Crímenes contra una población civil que no tiene la culpa de nada deberían dar paso algún día no muy lejano a un proceso de paz, así como a responder por ello a los culpables de la destrucción de Gaza.
Exterminio, devastación, imágenes de cientos de palestinos bombardeados, aniquilados al son de dirigentes inhumanos, sin reacción internacional que no vaya más allá del rechazo en medios.
Resulta insuficiente, debiendo apresar y juzgar a todos los causantes de un asedio planificado, de una barbarie llevada a cabo por criminales de guerra, una persecución que no debiera entender de siglas políticas, sí de humanidad y justicia.
Afganistán, Ucrania, la denominada “guerra de los Balcanes” o Irak forman parte de nuestra historia, siendo claros ejemplos de atentados contra los derechos humanos, como lo está siendo la destrucción de Gaza.
¡Ojalá algún día se ponga fin a tantos y tantos crímenes de guerra y contra la humanidad!
Espero que mis deseos no caigan en saco roto.



![Una disección de relaciones familiares e intergeneracionales a partir de un hecho inesperado [Reseña de ‘El cobertizo’ de Pablo Gutiérrez]](https://en-clase.ideal.es/wp-content/uploads/2026/01/Pablo-Gutierrez.jpg)


Comentarios
Una respuesta a «Rafael Bailón Ruiz: «La barbarie no se justifica»»
Creo que, como tú, muchos nos sentimos desolados e impotentes ante las noticias que nos llegan de la devastación de Gaza. También decepcionados porque esa masacre indiscriminada se hace al amparo de las banderas de las democracias liberales occidentales. Lo que está mal está mal y lo que es desproporcionado es desproporcionado lo haga un tirano o lo haga el presidente de una democracia. Pero creíamos que los controles de las democracias occidentales podían evitar que los bárbaros detentaran el poder y parece ser que, desgraciadamente, no siempre es así.