Ángel Olgoso acaba de publicar Holobionte, el cuarto volumen de sus relatos completos, organizados temáticamente en seis tomos, que está publicando la editorial leonesa Eolas en su colección Las Puertas de lo Posible. Una empresa insólita para un autor vivo, casi una hazaña que le permite la satisfacción de ver recopilados los setecientos relatos escritos durante más de cuarenta años.
Tras Bestiario (relatos sobre animales), Sideral (relatos de ciencia ficción) y Estigia (relatos sobre la muerte), el narrador granadino, uno de los máximos exponentes del cuento en castellano, reúne en Holobionte todos sus relatos centrados en el prójimo y la sociedad. El volumen, una visión crítica y múltiple de la sociedad humana, cuenta con prólogo del maestro argentino del relato breve Raúl Brasca y portada de la poeta y pintora chilena Marina Tapia, pareja de Ángel Olgoso.
El título, Holobionte, remite al término acuñado por la bióloga Lynn Margulis para designar la simbiosis entre organismos que, con sus relaciones, y al igual que la compleja microbiota intestinal que nos conforma, acaban modificando el medio en que viven.
Estos relatos tratan sobre la desconfianza en la compañía humana, sobre las misteriosas y azarosas órbitas en las que todos nos movemos y que provocan dolorosas colisiones, rivalidades y sometimientos, pero también abarcan situaciones más dulces, compañías menos ásperas o incluso gloriosas: desde textos que narran colaboración, lealtad, abnegación y amistad en distintos grados, pasando por variadas formas de amor filial, hasta un texto que describe los momentos climáticos de la pasión, de la fusión más íntima y completa entre dos personas, como ocurre en “Émula de la llama”.
Las 64 historias que integran Holobionte -que, como en toda la obra de Olgoso, se mueven paradójicamente entre la concisión y la precisión y la exuberancia de detalles- son como ventanitas desde las que asomarse a las simas de la condición humana, desde las que preguntarse quiénes somos y cuál es nuestro lugar en el universo, desde las que atisbar el cruce entre individuo y sociedad, el rumor de la colmena humana, el eterno y delicado problema de la incomprensión de los seres, de sus complejas relaciones. Todo ello destilado por medio de la alquimia de las palabras.
Conviven en Holobionte distintos registros y distintas extensiones, desde el microrrelato de una línea hasta el relato más larga de su dilatada producción, “El síndrome de Lugrís”, que el propio autor considera su mejor pieza. En el espejo incómodo y nada complaciente de este libro hay miradas irónicas acerca de la humanidad, sarcásticas, terroríficas, tiernas, implacables, cómplices y esperanzadoras. Por estas páginas pasean misántropos, solipsistas, vecinos inquietantes, padres e hijos, máscaras y dobles, tribus y corporaciones, revoluciones y reconciliaciones, ceremonias grupales, guerras civiles, veladas absurdas, historias de amor y desamor.
Holobionte se presentará durante la Feria del Libro de Granada; concretamente, el domingo 26 de abril en la sala Zaida a las 18’30 h., donde el autor estará acompañado por el escritor Alejandro Molina.

El clarificador texto de la contraportada firmado por Raúl Brasca señala que:
Quien se enfrenta desprevenido a esta obra de Ángel Olgoso obtiene rápidamente una certeza: tiene ante sí algo singular, algo que no puede medirse ni sopesarse. Si algo caracteriza a Holobionte es su exuberancia en el mejor sentido, a todos los aspectos, temáticos, procedimentales, estéticos.
Los humanos somos holobiontes, ecosistemas conformados por la simbiosis entre especies que colaboran entre sí. En las historias de Olgoso, la utilidad mutua también es para establecer relaciones de penuria, dolor físico o moral y situaciones de sometimiento, tratando con ironía y escepticismo la radical desconfianza en el prójimo. Aunque domina la ausencia de fe en la naturaleza humana, un sentimiento intenso de compasión sobrevuela las historias más atroces. La absoluta libertad creativa de Olgoso no se ata a ningún precepto genérico.
Tampoco se puede afirmar que sus historias estén enmarcadas en una estética realista, maravillosa, fantástica o del absurdo, porque el autor elige libremente la mirada que más conviene a lo que quiere contar. No se puede explicar qué son los arpegios chopinianos ni las atmósferas de Debussy. Sin embargo, los reconocemos no bien llegan a nuestros oídos. Análogamente, lo mismo ocurre con los relatos de Olgoso. Para explicarlos será necesario que el lector se aplique al libro con ojos nuevos.

SOBRE EL AUTOR
Ángel Olgoso (Granada, 1961) es uno de los autores de referencia del cuento en castellano. Ha publicado los libros de relatos Estigia, Sideral, Chrysalides, Bestiario, Devoraluces, Breviario negro, Astrolabio, Las uñas de la luz , Almanaque de asombros, Las frutas de la luna, Racconti abissali, Cuando fui jaguar, Los líquenes del sueño (Relatos 1980-1995), La máquina de languidecer, Los demonios del lugar, El vuelo del pájaro elefante, Cuentos de otro mundo, Granada año 2039 y otros relatos, Nubes de piedra, La hélice entre los sargazos y Los días subterráneos. También el poemario Ukigumo, el libro ilustrado Nocturnario, dos recopilaciones de sus textos de no ficción, Tenue armamento y Un unicornio fuera de su tapiz, y la primera obra de una nueva etapa híbrida, Madera de deriva. Ha obtenido una treintena de premios y relatos suyos se han incluido en más de setenta antologías. Es, además, fundador y Rector del Institutum Pataphysicum Granatensis, Auditeur del Collège de Pataphysique de París, miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada y de la Amateur Mendicant Society de estudios holmesianos. Ha sido traducido al italiano, francés, inglés, alemán, griego, portugués, rumano y polaco.





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