El lunes, 23 de marzo de 2026, comenzó nuestra primera movilidad europea con el patrimonio histórico educativo como hilo conductor. Tras nuestra jornada laboral, nos dirigimos a la estación de autobuses de Granada con destino al aeropuerto de Málaga para emprender un job shadowing (aprender mirando buenas prácticas) en la ciudad francesa de Limoges, ciudad histórica del suroeste de Francia, en la región de Nueva Aquitania (antigua Lemosín), a casi 400 km de París.
Como responsables del Museo de Ciencias del Instituto Histórico Padre Suárez de Granada, nos proponemos como objetivo conocer el Lycée Gay-Lussac y establecer las bases del Erasmus+ que realizaremos entre nuestros centros educativos y en el que participarán una docena de nuestros alumnos el próximo curso. Este programa de la Unión Europea financia proyectos de educación, formación, juventud y deporte, permitiendo la movilidad internacional de profesores y alumnos para llevar a cabo proyectos que nos enriquezcan a todos.
Tras un vuelo de casi tres horas aterrizamos en París, siendo ya medianoche cuando llegamos a nuestro alojamiento. Aunque sin mucha luz, advertimos la belleza de la ciudad parisina y nos emplazamos a disfrutarla la mañana siguiente, en la que pudimos pasear por los alrededores de los Campos Eliseos y el Obelisco de Luxor.

Nuestro tren a Limoges partió con puntualidad y llegamos a nuestro destino a las 16:52 horas, tal y como estaba previsto. En la estación nos esperaba Élodie Labarussias, profesora de español en el Lycee Gay-Lussac. ¡Qué cariñosa y apañada es! Desde el primer momento nos acompañó hasta el final de nuestra estancia. Nada más salir de la estación, al alejarnos, nos invitó a darnos la vuelta para contemplarla.

Mereció la pena: la estación de tren de Limoges está considerada como la más bella de toda Francia, destacando esa cúpula de color verde debido al cobre del que está fabricada y que ha ido sufriendo un proceso de corrosión debido a su exposición a la humedad y al dióxido de carbono, dando lugar a esa pátina tan característica de carbonato de cobre. Parte de la cúpula ha sido reconstruida también en cobre debido a un incendio. Actualmente luce con un color negro. Con el paso del tiempo y por la acción del dióxido de carbono, irá adquiriendo progresivamente el color verde que poseía.

Tras registrarnos en el hotel nos dirigimos con ilusión al instituto francés. Estaba cerca, a menos de quince minutos a pie, paseo que nos permitió disfrutar de la belleza de las calles de Limoges. De pronto, Ëlodie nos muestra el lycée: ¡qué bonito era! Al estilo de los edificios parisinos, ya provoca admiración con solo ver su fachada y los jardines que lo rodeaban. Una vez dentro pudimos comprobar que ha sido rehabilitado recientemente, adaptándolo a las necesidades educativas actuales. Tras conocer a las profesoras que también van a participar en nuestro futuro Erasmus +, Pauline Delhoume y Nathalie Lacorre-Chuette, profesoras de Biología y de Física y Química respectivamente, nos invitaron a participar de la cena de despedida de otro intercambio realizado con el instituto histórico de Soria. Fue una cena muy amena ya que, bajo una buena comida francesa, empezamos a conocernos.

La jornada del miércoles, 25 de marzo, comenzó a las 8:00, hora de entrada en el Lycee Gay-Lussac. Ya encontramos una de las grandes diferencias con nuestro sistema educativo, puesto que las clases se prolongan hasta las 18:00 h. En el centro estudian más de 1200 alumnos, de los que casi 1000 almuerzan en el comedor que está abierto desde las once de la mañana (todo está adelantado aquí).
La profesora Élodie nos invitó a asistir a su clase de español con los alumnos franceses y sorianos que estaban a punto de despedirse de su intercambio. Tras presentarnos observamos una clase dinámica de español. Tras esta pudimos conocer al equipo directivo del centro (director, vicedirectora y secretaria). El acceso a estas plazas es mediante oposición.Todos vivían con sus familias en el propio centro, que cuenta con varios apartamentos, incluso dispone de uno para las estancias de otros profesores. Curioso.

Tras visitar las dependencias de una de las tiendas más famosas de Limoges dedicada a la venta de magdalenas y galletas, en la que nos explicaron mediante un audiovisual su fabricación, volvimos al lycée para el almuerzo y seguimos conociendo sus instalaciones.

La mañana del jueves 26 de marzo pudimos observar cómo un grupo de alumnos de 1º Bachillerato realizaba una práctica de Biología en la que pudieron observar un corte de testículo humano y aprender la importancia de la testosterona en la formación del sexo del feto, así como en la producción de espermatozoides. Cada pareja de alumnos disponía de un microscopio acoplado a un monitor en el que podían ver la preparación. Gracias a las explicaciones de la profesora la llevaron a cabo satisfactoriamente.
Nos sorprendió que todo el material estaba perfectamente preparado gracias a un técnico de laboratorio que es el que monta la práctica, recoge y ordena todo tras su realización. Esta figura no existe en nuestro centro y qué falta nos haría. Pero es que también cuenta con dos laboratorios de Biología y Geología y otros tantos de Física y Química, con sus respectivos técnicos. También conocimos su patrimonio histórico educativo, que, sin ser muy amplio, está muy bien cuidado.

Nos sentimos un poco decepcionados por nuestra situación en Granada y, supongo que en toda España, en la que, debido a la masificación de grupos en nuestro centros, nuestros laboratorios se han convertidos en aulas ordinarias en las que también se imparten otras disciplinas (matemáticas, lengua, filosofía, inglés…) y no están disponibles para montar las prácticas con antelación.
Nuestra administración educativa tiene que ponerse a trabajar y proporcionar esa calidad que tanto hace falta, con una dotación óptima en nuestros laboratorios, de uso exclusivo para las ciencias experimentales.

Posteriormente asistimos a clase de Física y Química con la profesora Nathalie. Nos explicó que en 2º de Bachillerato dispone de 6 horas semanales para esta asignatura, que no se divide en Física y Química como ocurre en España, en que contamos con 4 horas semanales para cada una. Ahí nos aliviamos un poco. Disponer de esas dos horas adicionales nos permite afrontar los bloques de contenidos con mayor profundidad, eso sí, con la imposibilidad de realizar prácticas. Posteriormente nos reunimos todos los profesores participantes y mantuvimos una reunión de trabajo para preparar la movilidad de las profesoras francesas a Granada, que se llevará a cabo del 7 al 10 de junio. También trazamos las líneas directrices para nuestro intercambio de alumnado, que realizaremos el curso próximo. Tras almorzar nuevamente en el comedor del centro, nos despedimos del instituto francés y nos dirigimos a recoger nuestro equipaje para, de nuevo, tomar el tren a París.

Nos quedaba la mañana libre del viernes, antes de volar hacia Málaga y esta vez, dimos un paseo a orillas del Sena. Hizo una mañana estupenda. París está preciosa aunque llueva. Con la torre Eiffel a lo lejos nos dirigimos hacia ella sin poder evitar fotografiarnos con este emblema mundial. Recordamos a nuestra leyenda Rafa Nadal, y nos hicimos las fotos pertinentes para emularlo con una gran diferencia: sus 14 Roland Garros se fotografiaron sin público, solo el trofeo en manos del gran tenista y la torre Eiffel al fondo. En nuestro caso, más gente no podía haber.

Tras pasear a los pies de la torre, y ver cómo en el primer piso están colocados los nombres de científicos franceses como Coulomb, Foucault, Becquerel, Coriolis, Le Chatelier o el propio Gay-Lussac, tomamos un rápido almuerzo parisino y nos dirigimos al aeropuerto de Orly para regresar a nuestra querida ciudad de la Alhambra con la mochila cargada de una provechosa estancia francesa gracias al programa Erasmus +.
¡Viva Erasmus de Rotterdam!

Adelaida Adarve y José Emilio Padilla
Responsables del Museo de Ciencias
Instituto Histórico Padre Suárez de Granada






Deja una respuesta