Francisco Arredondo: «Desde hace 40 años me dedico a estudiar la Historia de Zújar»

 

Francisco Arredondo (Zújar, 1943) es licenciado en Geografía e Historia y tiene en su haber varios libros y trabajos monográficos relacionados con las ermitas, baños, iglesia parroquial, fiestas y tradiciones de su pueblo. Coincidiendo con el primer día de fiestas, el 29 de abril, presentará su último libro en la Casa de la Virgen, de Zújar, en un acto que estará presidido por el alcalde (18:30 h).

– ¿Cuántos años ha dedicado a desentrañar la historia de Zújar?
– Prácticamente toda la vida. Desde que terminé mis estudios me he dedicado a la enseñanza y a la investigación. He aprovechado los veranos para ver los documentos que había en el archivo municipal o bien el archivo parroquial de la iglesia de donde he sacado un montón de datos, más los que voy viendo en archivos de Granada como el de la Real Chancillería, el de Protocolos Notariales y algunos más. Podríamos decir que quizás lleve dedicados a esto desde hace 40 años.

– Su último trabajo ¿es una investigación más sosegada tras su jubilación?
– Este libro recoge una serie de reflexiones sobre la evolución de Zújar desde la Antigüedad, haciendo hincapié en la época romana, árabe y la repoblación tras la expulsión de los moriscos. Igualmente me preocupo de dejar constancia de edificios, de nombres antiguos de calles, de las reformas de la iglesia, de las ermitas, de los molinos harineros,… algunas de las cuales se están perdiendo o se han perdido. Yo lo quiero, más que nada, es dejar constancia de todos estos temas que tiene su valor para evitar que se pierda.

– ¿Cómo ha desarrollado este trabajo?
– Voy a un archivo, leo los documentos y a lo mejor saco tres o cuatro cosas,… Así he encontrado documentos interesantes sobre baños árabes pues había dos en Zújar, cómo estaba estructuraba la Alcazaba que ahora se está hundiendo, los barrios que formaban parte con sus nombres como Harasçocat, Haramontarit, Alqueria o Sima Xarea, Abatel,… todos de origen musulmán, con sus estrechas calles y edificios moriscos, callejones ciegos con azucaques, especie de porche que le da entradas a varias viviendas, los poyatones, los adarves y cañillos con unas características muy especiales, como el caño de Jorge así llamado por el morisco Jorge de Valencia.

– ¿Qué se van a encontrar los lectores en la primera parte?
– En la presentación se da una visión general de la obra y se desmenuza el contenido de cada uno de los capítulos comenzando por el emplazamiento del antiguo núcleo de la población, concretamente la Alcazaba, también menciono los restos arqueológicos, cerámicas y algunas cosas antiquísimas que se ha ido encontrado la gente. Ya en la primera parte se abarca varios capítulos en los que se analizan las diferentes épocas que han ido configurando el urbanismo de Zújar, desde la época ibero-romana se destaca la figura de terracota, al parecer del siglo III d.C. , los molinos de sangre, etc.

Francisco Arredondo, autor de ‘Notas de Historia y geografía urbana de Zújar’ FOTO: ANTONIO ARENAS

– ¿Cómo estaba configurada Zújar durante la época medieval?
– Apenas hay algo de la época visigoda aunque en esta se produce el éxodo de San Leandro y sus hermanos desde Cartagena a Sevilla, que da la casualidad de que en Zújar hay un barrio y un caño que se llama de San Leandro, así como una ermita dedicada a este santo. Lo más importante es la época musulmana pues se habla de los sistemas de protección como los cambrones, las puertas del Campo y la de Hafit que estaba junto a la Alcazaba que ilustro con una serie de dibujos y fotos elaborados por mi para comprender mejor esta época que ha dejado mucha huella.

– ¿Qué ocurrió tras la reconquista?
– Durante 30 años el pueblo estuvo prácticamente abandonado. A los repobladores se les asignaron casas y tierras pero muchos deciden no quedarse. De una población de más de 2000 habitantes en la época morisca se reduce a la mitad hacia 1572.

– ¿Cómo es el desarrollo urbano posterior?
– A partir del siglo XVII se crean los puestos de los veedores o vigilantes encargados de ver si se están cultivando las tierras y los segundos que obligan a los propietarios a que arreglen las casas. Quedan restos de edificios de esa época, con sus azucaques y poyatones que catalogo por siglos pues los hay barrocos y otros edificios de la plaza, los baños árabes y las importantes transformaciones ocurridas en el siglo XIX.

– Precisamente la segunda parte está dedicada a la morfología urbana, ¿en qué aspectos se detiene?
– Hago un estudio del interior y categorías de las calles y de la vivienda tradicional para lo que hablo de los materiales y técnicas constructivas como el tapial muy características en el XVII y XVIII. Se completa con un estudio pormenorizado de los edificios cristianos como la iglesia con su decoración iconográfica religiosa, el coro, el presbiterio, los retablos y las 14 ermitas que ha habido en distintas épocas. Antes de exponer los actuales sectores productivos también explico la  arquitectura de los edificios de producción o distintos tipos de molinos para moler la tierra y hacer tejas, de salitre y de corteza de almendra. Los más importantes fueron los hidráulicos que en Zújar llegó a haber 11 de ellos, que se sabe donde estaban y de los que algunos quedan en pie. También hablo de las almazaras que comenzaron a funcionar a partir de 1830.

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