José Molina: «Poemas a Leonard Cohen»

José Molina, Pepe para los amigos, nos cuenta que es de esa época que necesitaba respirar hondo ese aire de libertad que llegaba más allá de nuestras fronteras. También que la primera canción que escuchó de su admirado Leonard Cohen fué ‘El Partisano’.

«Era lo que nos gustaba a los que nos movíamos en los ambientes más progresistas de la universidad. Después me fui comprando sus discos y nos reuníamos en tertulias en las que hablábamos de sus letras. Con el tiempo coincides con gente que también le gusta y te regala cosas suyas. Cuando me jubilé una buena amiga me regaló su libro de poemas ‘Parásitos en el paraíso’. Me enganchó su forma de escribir y quise homenajearlo con un par de poemas. Luego conocí la historia de amor entre Leonard y Marianne y a su muerte quise escribirle el microrrelato ‘So long’» comenta antes de añadir que «en el poema ‘ A Leonard’ en cada estrofa hay un verso original de algunos de sus poemas. Siento admiración por su sencillez y sensibilidad. Como tantas personas que conservamos la grabación de su excelso discurso con motivo del Premio Príncipe de Asturias en 2011. Escribiéndole me siento más unido a él y a tantas amigas y amigos que lo amamos. ‘Las lágrimas de Cohen’ surgió al leer la noticia de su emoción al dar un concierto en Israel».

También nos cuenta que tuvo el privilegio de verlo en directo cuando actuó en el 2009 en Atarfe y que un miembro de su equipo le regalara un sombrero del estilo de los que utilizaba en sus conciertos.

Pepe Molina, rodeado de amigos y antiguos compañeros del CEP de Granada ::A.A.

LAS LÁGRIMAS DE COHEN

La noche fué testigo
De las lágrimas del cantante
La emoción del poeta,
Los inmortales también lloran.

Todos nos alimentamos de sueños,
La mente es fascinante
Nos hace imaginar y soñar
Y atesora hermosos recuerdos
Como una madre sentada al pian
Interpretando un nocturno de Chopin

Hermosa añoranza,
Hermosa, sí,
Bella y sentida,

Liberada dulcemente por el corazón.
No hace falta estar en el cielo
Para sentirnos uno con los nuestros,
Ellos, memoria,
Nosotros, una ilusión
Y tú, más que suficiente

Seguirás siendo tú.

 

JOSÉ MOLINA
Noviembre 2017


A LEONARD (MÁS ALLÁ…NADA…TODO)

La cruz tenía una enorme fuerza
Mas no lo había esclavizado
Ni de niño
Ni en la adolescencia
Menos aún en la vejez,
Él era de esos.
Creci
Desde la inocencia
De la mano de él,
Luego desarrolló alas
Y olvidó para qué,
Había miel en su interior.

A veces se sentía solo
Aunque no lo estuviera

Y creía verdades
Que no lo eran,
La escritura como comunicación
En algún lugar de su habitación.
Se sentía volar como una pluma,
La de un águila imperial,
Siempre una en su escritorio
En días de lluvia
O impregnada de brea.

Cada mañana lo vestía el viento.

Amaba el mundo de ficción,
Ese enigmático
Polvo de Estrellas,
Pero la vida no es de cine
Aunque también se sueñe
Y está bien,
Siempre que traiga sorpresas.
A muchos les preocupa el ayer,
Atados a supersticiones,
A él cada vez menos
Porque importa el presente,
Sentido desde el corazón
Cuando está naciendo un mundo.
La luna lo observa
Noche tras noche,
Es su secreto,
Como los presentimientos,
El viento también le habla,
Las pesadillas no dan a luz.

Más allá … Nada…Todo.

JOSÉ MOLINA
Agosto 2017.

So long

Se despidió de ella desde el escenario como no podía ser de otra forma, desde donde tantas veces le cantó, con su sombrero en la mano sobre el corazón y la promesa de que pronto se volverían a reunir.

En la pantalla de fondo el rostro de Marianne marcado por la edad, aunque en los recuerdos de Leonard estaba la juventud, su llegada a Hidra, Marianne y él en sus burritos subiendo empinadas calles, la calma como compañera, viviendo del amor, el aire y la poesía, bajo el sol.

Les gustaba ir a las playas de Spilia y Kamini y pisar sus guijarros.

Abrazados como solo los amantes se abrazan, alimentándose de sus miradas. Leonard siempre miró más allá, con esa mirada penetrante que atraía. Marianne con su sonrisa eterna y el brillo de sus ojos, evocador de esos años en los que Leonard pasaba horas sentado en la mesa del jardín escribiendo poemas y su canción So long, Marianne.

Se la recitó una noche a la luz de unas velas compartiendo una botella de vino.

¡Oh Leonard! De barba siempre incipiente, cuidada, camisa a rayas con corbata oscura y sombrero de fieltro color gris marengo, su fiel compañero, cubriendo su mirada infinita.
Mientras, desde el cielo, Marianne nos sigue sonriendo.
So long, Marianne.
So long, Leonard.

JOSÉ MOLINA
Agosto 2017

 

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