‘Retratos de la India’: Bellas imágenes mezcladas con sentimientos vividos

Desde siempre a María Angustias Cañete Comba le ha gustado viajar, también se ha sentido atraída por el apasionante mundo de la fotografía. Por eso, cada vez que ha podido y, especialmente, desde que se ha jubilado, tras 23 años como directora de de Recursos Humanos de IDEAL y de otros periódicos de la Zona Sur del Grupo Vocento, ha disfrutado de estas dos pasiones. Autodidacta en sus principios fue adquiriendo conocimientos en blogs de fotógrafos profesionales, especialmente en la página Dzoom, después realizaría varios cursos de fotografía con práctica en la calle, donde aprendió a hacer retratos. En octubre de 2018 hizo un viaje a la India con otras dos parejas entre los que había cuatro grandes aficionados a la fotografía, entre ellos su marido Eugenio. Fruto de este viaje ha surgido la exposición ‘Retratos de la India’, compuesta de 70 imágenes. Se inaugura el lunes, 18 de octubre, en la sala de exposiciones de la sede de Caja Rural, en la Avenida Don Bosco (19 h), donde permanecerá hasta el 6 de marzo, pudiéndose visitar de lunes a sábado, de 19 a 21 horas.

«A la India fui como siempre con mi Nikon D7000 y empecé a hacer fotos. Al principio, en Delhi eran robadas y no sentí nada especial pero al llegar a Agra, en el Taj Mahal, me subió la adrenalina y estaba más pendiente de la belleza de la gente, de los saris, de los colores que de los monumentos», comenta al tiempo que se le iluminan los ojos. Después continua emocionada explicando que sintió algo que no había vivido nunca en sus anteriores viajes y que esto le ocurrió también a sus compañeros de viaje. «A todos nos pasaba igual, probablemente por la hospitalidad de la gente, querían posar y muy agradecidos. Lo único que nos pedían era un selfie con ellos. Los hindúes muy amables se les veían encantados pero no así a las musulmanas que son muy reservadas pues tenían que pedir permiso al marido o al hermano y no siempre permitían hacerles fotos», aclara.

Por la noche en el hotel dedicaba un rato a ver las fotos tomadas y eliminar aquellas que no le gustaban guardando solo las que le parecían más bonitas. Fue al regresar a Granada cuando se percató de que tenía unas dos mil fotos. Al centrarse en los retratos pensó que podía merecer la pena organizar una exposición. Lo comentó a los responsables de Caja Rural para ver si podía celebrarse en su sede central que le respondieron afirmativamente al tiempo que le comentaron que la muestra va a coincidir con un concierto que se ofrecerá el día 22 de febrero a beneficio de la Fundación Vicente Ferrer. Ilusionada con la idea de poder mostrar sus fotos al público, a Marian le gustaría que cuando las contemplen sientan lo mismo que cuando ella las tomaba. «Quiero transmitir lo que he sentido, cada foto cuenta una historia y es la historia que yo viví y es lo que quiero transmitir», insiste.

Reconoce que le ha costado mucho hacer la selección pues al principio quería hacer una cosa reducida, de unas 40 fotos por lo que sólo se iba utilizar la planta baja, pero al final se ha ampliado a 70 porque les pidió a los acompañantes su colaboración en esta exposición benéfica. De esta forma a sus fotos se han sumando otras 15 de Rafa Luna, maestro y gran aficionado a la fotografía; 10 de Isabel Cabrera, maestra y pintora, y ocho de su marido Eugenio Guerrero quien, además es el autor del vídeo con el sonido real del viaje de una hora de duración, que se va a exhibir como complemento a la exposición fotográfica. «Fundamentalmente son retratos, aunque hay alguna de arquitectura, entre ellas una del Taj Mahal porque es un homenaje al amor», explica sobre el contenido. Está claro que para ella «meterme en la India ha sido un viaje increíble pues he sentido su filosofía de vida, sus olores y colores, la belleza de las mujeres. Por eso esta exposición es un homenaje a la mujer que dedico a mi hija Berta; a mi madre y a todas las mujeres, fundamentalmente a las de la India que han sabido posar para que podamos disfrutar de la manera que lo hicimos».

Experiencia que le ha resultado tan positiva que ya tiene previsto regresar con la Fundación Vicente Ferrer a la India en un viaje que organiza en el próximo mes de diciembre. «Quiero ir pues serán dos semanas, una para trabajar con ellos y otra para viajar por el Sur de este país. Yo he conocido una parte pequeñísima del Norte, Nueva Delhi y Benarés, -donde vivió con toda naturalidad cómo viven el tránsito de la vida a la muerte-, porque es un sitio sagrado que hay que conocer». Por lo pronto indica que la exposición puede interesar a fotógrafos, personas sensibilizadas con la causa de la Fundación, a cualquier mujer y «a muchísimos colectivos, también a los estudiantes de Bellas Artes, de Secundaria y alumnado de Primaria y a cualquier persona interesada en conocer cómo es la vida en un país tan distinto al nuestro».

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