Ramón Burgos: «Crianza»

Tendría que revisar varios de mis escritos para poder deciros la intención más exacta con la que quise –y quiero ahora– usar el término “crianza”, pues, como bien sabéis, el contexto puede hacer cambiar muchas de nuestras más ciertas pretensiones.

 

El ejemplo podéis tenerlo en un artículo de César Cervera –que, oportunamente, ha caído en mis manos– en el que se describe, entre otras cosas, que, desde el mismo momento del nacimiento, los hijos de Esparta eran educados en la “agogé” (crianza). Los pequeños eran bañados en vino, alimentados con forraje, criados sin pañales, etc., hasta que a los siete años el Estado, apartándolos de su familia, se hacía cargo de su entrenamiento militar, “el primer paso en un proceso para alcanzar la plena ciudadanía”.

Naturalmente nuestra trama, hoy, es distinta, aunque presiento que algunos de aquellos métodos –eso sí, con gran sofisticación– se están empleando actualmente en círculos muy cercanos a la política diaria de nuestros asentamientos urbanos.

Y si este mal augurio sobrevenido fuese cierto, sabed que al menos yo no dudaría un segundo en recordar a nuestros “gerontes” que ahora ya no es de recibo imponer una determinada educación sectaria; ni aplicar principios sociales impropios; ni implantar formas que alteren la convivencia; ni amedrentar con la presunción del caos; pues han sido muchos años de lucha encarnecida por la libertad y la democracia, y muchos los hombres y mujeres que han entregado sus vidas y haciendas en este esfuerzo común.

Y como sucede con las faltas, tampoco se puede olvidar que la omisión es punible, y que la ignorancia no supone, de ninguna forma, excusa para no cubrir las necesidades de nuestro diario vivir en comunidad. Entre ellas, la de la estabilidad en la gobernanza y el cumplimiento de la voluntad cierta de la mayoría.

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Ramón Burgos
Periodista

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