Alberto Fernández y Rafael Bailón, nombrados como ‘suaristas ilustres’

Además del reconocimiento a los centros asociados y secciones delegadas, en la clausura del 175º aniversario del IES Histórico Padre Suárez, celebrada el martes, 10 de marzo, fueron reconocidos como ‘suaristas ilustres’ el que fuera delegado de Educación, Alberto Fernández y el profesor de Secundaria y colaborador de IDEAL EN CLASE, Rafael Bailón.

 

Hermogénes Ruiz, vicedirector del instituto y presentador del acto, tomaría la palabra para explicar que, desde el curso pasado, se viene reconociendo a dos de sus alumnos distinguidos. En la presente edición las dos personas cuya vida profesional, aunque parezca distinta, ha ido también paralela pues ambos tienen mucho que ver con la docencia, por un lado Alberto Fernández Gutiérrez, estudiante de la promoción 1955-1962 y, por otro, una persona que ha vuelto al Suárez y que siempre ha llevado en su corazón y que gracias a él este centro está consiguiendo pasos importantes, Rafael Bailón Ruiz, (Promoción 1994-1998) que recibirían el diploma y medalla conmemorativa de parte de José Antonio Funes, presidente del Consejo Escolar de Andalucía y de la directora del centro, María Ruiz Palomino.

Alberto Fernández recibe la medalla que le acredita como ‘Suarista ilustre’ :: A. ARENAS

Alberto Fernández: «el Instituto Padre Suárez de Granada era algo más que un instituto»

Previamente, María Ruiz ofrecería una pequeña semblanza y relación de méritos de ambos galardonados. Así, de Alberto Fernández explicaría que es licenciado en Química en 1969 y doctor en Ciencias Químicas en 1973 por la UGR, catedrático de Química Analítica de la UGR desde 1968 y profesor emérito desde el 1 de octubre de 2015. Ha impartido estudios de postgrado en Doctorado y máster con mención de calidad tanto en la Universidad de Almería, Universidad de Extremadura y Universidad de Florida (USA). «Nunca ha interrumpido su relación con el centro y se intensifica en su etapa como Delegado de Educación desde 1986 hasta 1992», explicaría antes de añadir que sus méritos académicos son muchos y por citar alguno se detendría en la concesión de la medalla de plata en 1998 por parte de la UGR y en 2003 la de oro por la Universidad de Almería de la que sería rector magnífico entre 1993 y 1997, siendo académico numerario de la Academia de Ciencias de Granada y Colegiado de honor del Colegio Profesional de Químicos. «A todos estos nombramientos, méritos y cargos se une ahora el de ‘suarista ilustre’ que le hará sentirse especialmente a nuestro instituto que siempre ha llevado con cariño y orgullo», indicó.

En un momento de la intervención de Alberto Fernández ::A. ARENAS

En su intervención el homenajeado recordaría como su primera relación administrativa con este centro se produciría el 30 de agosto de 1955, fecha en la que se le abre el libro de calificación escolar en los estudios de Bachillerato, previo pago de 24 pesetas y 55 céntimos, por el que quedó inscrito para la prueba de ingreso que se verificaría en su querida Academia Isidoriana. Fue admitido el 15 de septiembre de ese año y la calificación fue certificada por el secretario don Federico del Valle con el visto bueno del director, don Fernando. Los estudios de Párvulos como los de Primera Enseñanza y Bachillerato Elemental los realizaría en la Academia Isidoriana donde tuvo la fortuna de estudiar gracias a su director propietario don Luis Molina Gómez que le permitió hacer estos estudios. En general los estudios en ese centro le fueron bien, aunque por causa de un accidente que le provocó una lesión que le impidió ir a clase durante bastantes meses lo que le produjo cierto retraso y le dificultó en alguna medida realizar la reválida en 4º. Posteriormente realizaría el Bachillerato Superior para lo que los granadinos tenían varios centros, confesionales o no, que generalmente eran privados y de pago.

Alberto Fernández, junto con la directora y Eduardo González, profesor jubilado de Educación Plástica y Visual :A. ARENAS

La otra opción -la laica, pública y gratuita- era en la capital el Instituto Padre Suárez. Por esas tres características, por el prestigio de su enseñanza y de sus profesores, además de por otras influencias acabó matriculándose en 5º en septiembre de 1960. «Lo hice con mucha ilusión pero con miedo por los déficit educativos aludidos y el nivel de exigencia que se atribuía a este instituto. Los primeros días pude comprobar el alto nivel formativo que, por lo general, tenían mis compañeros, la calidad de los profesores, la existencia de una gran biblioteca, los excelentes laboratorios de prácticas, las pocas instalaciones deportivas y lo duro que era tener clase a primeras horas de la mañana, de hacer gimnasia en los patios, con frío y con la camiseta de tirantes verdes que nos daban y el pantalón corto azul,… En las clases tenían estufas que mantenían los bedeles además de mantener el orden en los pasillos. Se movían en las aulas escalonadas de una a otra, siendo lo puntualidad bastante rígida, solo excusable para los compañeros que eran de pueblo lo que era una especie de salvoconducto debido a su dependencia de los transportes. En el bachillerato superior se decantaría por Ciencias por por lo que aprendió mucho con don Federico del Valle y doña África con tanta eficacia que al final se defendía muy bien.

Los dos galardonados :: A. ARENAS

«Fui alumno de don Antonio Domínguez Ortíz en Preu, pero de quien tengo un extraordinario recuerdo es de don Emilio Orozco, a la sazón catedrático de Literatura de la UGR. Sus enseñanzas sobre la mística y el Barroco siempre me han servido como referencia para atender muchas cuestiones de historia, arte y literatura. Los silogismos que aprendí con Vallecillos en la Filosofía de 6º aún soy capaz de relatarlos». En la parte de Ciencias, en Matemáticas con don Antonio Vaquero y don Francisco Marcos aprendí cálculo logarítmico, máximos y mínimos, derivadas e integrales y ya se llevaba en aquellos tiempos estudiar las matemáticas desde las teorías de conjuntos. Don Amadeo, catedrático de la Universidad de Madrid, fue mi profesor de Ciencias Naturales, era un hombre seco pero docto y cumplidor, que le enseñó a manejar entre otras cosas los fósiles. Don Rafael Martínez, catedrático de Física muy exigente tanto que en un examen que aprobaron solo tres teóricamente «porque a mi por no poner las interrogaciones en las preguntas me quitó dos puntos y llegó a suspenderme». Su esposa, Doña Pilar García, profesora de Química que afianzó su vocación hacia estos estudios y de la que siempre guardará un entrañable recuerdo, también asociada con la Biblioteca de este centro pues fue allí donde dábamos una clase de química. Bachiller Superior y Preu que le permitieron adquirir una base muy sólida que le posibilitarían realizar sus estudios universitarios aprendiendo que el dicho «el instituto Padre Suárez de Granada era algo más que un instituto». Después vendrían cinco años de carrera, tres de doctorado, ocho en la Universidad de Extremadura, dos en EE.UU, y algunos más en la preparación de la Cátedra a finales del 86. Desde 1987 a 1992 fue delegado de Educación en Granada lo que le permitió conocer en profundidad el tejido educativo no universitario de la provincia granadina. «Fue un período muy importante en inversiones y de diseño del marco educativo de Andalucía. Visité la mayoría de los 167 municipios de la provincia y tengo la sensación de haber visitado la mayoría de los centros hoy reconocidos, tanto públicos como privados. Una de las primeras gestiones que realicé fue el proyecto de remodelación y modernización de este edificio que se llevó a cabo en 1989.  También el de su Museo de Ciencias aunque este fue terminado algunos años después». Figura importante en este proyecto fue el arquitecto-jefe de la Unidad Técnica de la Delegación, don José Antonio Llopis. Después de la delegación sería rector de la Universidad de Almería y desde 1997 regresa a la Universidad de Granada donde ha disfrutado de una etapa muy rica en docencias y transferencia de conocimiento. Para terminar indicaría que gracias a su relación musical con algunos profesores como don Antonio Requena y José Luis Rodríguez, se ha conseguido con la coordinación de la directora y con la colaboración de la Fundación Unicaja para cubrir algunas necesidades del Museo de Ciencias y de la Biblioteca. «Estas son mis vinculaciones con el Padre Suárez, y es un gran honor este reconocimiento de alumno ilustre y que siempre guardaré en mi corazón», finalizó ofreciéndose a participar en las actividades que lo consideren oportuno.

Rafael Bailón, recibe las felicitaciones de la mesa :: A. ARENAS

Rafael Bailón: «Estoy seguro que en sus 176 aniversario recibiréis la Medalla de Andalucía»

Seguidamente vendrían el turno de Rafael Bailón del que la directora también ofreció unas pinceladas comenzando por su primera vinculación a este centro en 1994 que se prolongaría hasta 1998. «Es uno de los alumnos jóvenes que van a recibir el reconocimiento de alumno ilustre pues dice que la pasión por la docencia la vive y palpa en este instituto lo que le ha convertido en un docente entregado y enamorado de su profesión». De él destacó los premios que reconocen su labor siendo segundo clasificado en los premios ‘Educa Abanca’ al mejor docente de España en las tres ediciones celebradas hasta la fecha (2017, 2018 y 2019). También el premio al mejor empleado público en la primera edición del Certamen Provincial convocado por el sindicato CSIF-Granada y el diario Granada Hoy. Igualmente el premio ‘Solidarios a la igualdad’, en la categoría ‘Hombre que apoya a las mujeres’. Asimismo, expicó que su gran pasión es la lectura y el fomento de la misma lo que le ha llevado a dirigir el programa de radio ‘Ser lectores nos hace mejores’ que se emite los miércoles en Radio Alfaguara (www.radioalfaguara.com). Labor que complementa a través de las redes sociales así como en el blog: Es un placer leer (https://esunplacerleer.blogspot.com/m=1) Es autor de varios libros relacionadas con la educación o la transmisión de valores como’Entregas breves y otros innatismos’ (2018) o ‘Sabor a palabras de mujer’ (2019) y cada lunes en el portal educativo IDEAL EN CLASE. «Rafael Bailón que siempre ha llevado el nombre del Suárez con cariño y orgullo, tendrá, a partir de hoy, un motivo más para sentirse especialmente unido a su Instituto, para sentirse un ‘Suarista ilustre’», concluyó la directora.

Momento de la intervención de Rafael Bailón ::A. ARENAS

En su breve intervención, Rafael reconocería que el verdadero protagonista del acto es el IES Padre Suárez y que se siente suarista. «Hoy, 10 de marzo, es un día de celebración para quienes hemos formado parte de la historia del IES Padre Suárez. Independientemente de haber impartido docencia, ser uno de los miles de estudiantes que han pasado por sus aulas o simplemente por ser granadinos orgullosos de este rincón emblemático, patrimonio artístico y cultural de Andalucía puedo decir que este centro histórico me permitió formarme, forjar una semilla fundamental en mi formación, como docente y como todo como persona», explicaría antes de hacer referencia a los 175 años de andadura y a los nombres notables que han recibido clase en sus aulas. También indicaría que recibir este reconocimiento es un honor y que siguiendo las palabras de José Antonio Funes, presidente del Consejo Escolar, «no puedo estar más de acuerdo con la denominación de catedral de la educación, es catdral de la educación y un punto de referencia no solo en Granada sino también en toda Andalucía. Es un honor y un privilegio que recibo gustoso viniendo de un centro al que le tengo un gran cariño. Gracias a quienes pensaron en mi para tal concesión y os deseo que sigáis cosechando innumerables éxitos. El devenir del IES Padre Suárez influirá siempre positivamente en el de nuestra hermosa ciudad». Para terminar, señaló que le gustaría que no se rindieran y qu pese a los muchos y bien merecidos reconocimientos, el último la bandera de Andalucía. «Este año no ha podido ser lo de la Medalla de Andalucía a los Valores Humanos pero hay que seguir. La clase política si nos escucha que tome nota pues no todos los centros son catedrales y a las catedrales hay que premiarlas y reconocerlas. Estoy seguro que en sus 176 aniversario recibiréis esta medalla».

 

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