Antonio Alaminos: Cuatro minutos de aplausos (1/2)

En medio del sonrojo que suponen términos como mediadores internacionales y territorio extranjero, llegó la noticia del fallecimiento de Concha Velasco que nos une a todos en el reconocimiento a su trabajo de gran artista.

La crisis del mundo actual, es social y política. Pero también, y sobre todo, es una crisis ética. Se nota al pasear por las calles. Las expresiones de las caras, en el fondo, son distintas a las de años pasados. Se nota que no se puede evitar. Porque, ahora con frecuencia, los pensamientos que más preocupan a los vecinos con los que nos cruzamos son los que aterrizan en terrenos, que van: desde la economía inmediata, al futuro endeudado de mil maneras. Los desencuentros de todo tipo traen a la memoria la historia de la torre de Babel. Y la historia que ahora necesitamos es la de la alegría de la concordia.

No son tiempos fáciles pero la esperanza es la puerta de entrada y de salida. Hoy más que nunca, en medio de tantas guerras y crisis humanitarias, cercanas y lejanas, necesitamos darnos una nueva oportunidad y no dejarnos cegar por las luces de la apariencia y de la superficialidad. Necesitamos compasión y ternura. Despertar de las rutinas, a las que nos inducen. Intentar estrenar una vida nueva que ayude a construir un mundo mejor. Encender luces que alejan la oscuridad, que alumbran y no deslumbran.

Hace unos meses la Princesa de Asturias juró Bandera y más cercano en el tiempo ha jurado la Constitución. Jurar es comprometerse, es una buena lección, para todos, de compromiso en un servicio continuo, sin pausa y muy exigente. Ha jurado “desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas y fidelidad al rey”.

Es un bálsamo frente al empacho de desatinos que se proclaman por rincones de la geografía de una España, tan amada como maltratada a veces. Ya tenemos una heredera que puede oficiar como tal. Irá adquiriendo cada vez mayor relevancia institucional y una función representativa de la Casa Real más principal. La corrección, la responsabilidad en su vida personal y la ejemplaridad seguro que han de caracterizar su desempeño.

Al contrario que en el pasado, cuando las Cortes juraban fidelidad al rey, es la princesa Leonor la que se ha comprometido a acatar el ordenamiento legal y constatar su vocación de ser en el futuro la jefa de Estado. Y el juramento lo han recibido las Cortes Generales, es decir, el pueblo español. Es un mecanismo de garantía y tranquilidad para ella y todos los ciudadanos, intuyo que incluso para muchos de los de pensamiento republicano, los cuatro minutos de aplausos en las Cortes con el Congreso y Senado puestos en pie pueden dar una pista, pese a las ausencias…

Es bueno el ejemplo que así se ha dado a los jóvenes, una lección de historia con mayúscula, de las que se estudian y debaten en las clases. Ellos serán en un futuro los que llevarán el peso de la sociedad y de la democracia, con respeto a una Constitución que se consensuó con el trabajo entre políticos de ideologías bien distantes. Habría que trabajar más para recuperar lo mejor del testigo dejado en 1978 y conseguir un mayor diálogo parlamentario adecuado.

Felicidades a la princesa Leonor por su 18 cumpleaños. El martes 31 de octubre de 2023 es ya una fecha de libro, por haberlo celebrado así, institucionalmente por la mañana y familiarmente por la tarde.

Un cordial saludo a los lectores y lectoras de IDEAL en Clase. Y sigo con estos temas de Opinión el sábado próximo, en la segunda parte y final.

 

 

 

Ver artículos anteriores de

Antonio Alaminos López,

maestro retirado

 

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