Rafael Román: «Viendo un pellizco de la vida de ‘Maria Montessori’ podemos intuir la magnitud de su legado»

La educación Montessori es mucho más que un método pedagógico. También es una forma de entender al ser humano a través de la observación de los niños y niñas, un conjunto de recursos didácticos, y un profundo estudio sobre el desarrollo infantil. Además, en esta pedagogía, un elemento esencial impregna toda su filosofía: la personalidad de la propia María Montessori. La película franco-italiana dirigida por Lèa Todorov y que podemos ver en el cine Madrigal, nos muestra el momento exacto en el que aquella mujer experimentó una transformación vital que la impulsó a transformar la educación en todo el mundo.
La combinación explosiva entre la genialidad de una mujer de principios del siglo XX y una sociedad machista sólo podía llevar a un escenario posible: la transgresión. Pudo más su fuerza vital, su inteligencia y la intuición de que en sus manos tenía algo muy importante que aportar al mundo, que el sometimiento al que estaba abocada por la deriva patriarcal de la época.

No se sometió. No se casó. No dejó su carrera para cuidar de su casa, de su hijo y de su marido. Lo que hizo fue dedicarse a desarrollar sus ideas, pese a todos los saboteadores con los que se fue topando: instituciones políticas y religiosas contrarias a su visión, guerras que tuvo que esquivar, y lo más duro: a pesar de la separación obligada de su hijo durante su infancia.

Intervención de Juan Torres-Molina y Rafael Román, el día del preestreno

Su método fue implementado en decenas de países de los cinco continentes, a través de miles de escuelas con su apellido. Escribió unos 30 libros con su filosofía y su método pedagógico, diseñó cientos de materiales didácticos para las etapas de infantil y primaria, e impartió cursos internacionales en diferentes países, formando a miles de estudiantes y profesionales de la educación.

Desde la oscuridad renace una mujer de luto (hasta que llega a la India) que se lanza contra el machismo de la época, no tanto para combatirlo directamente (que también lo hizo), sino para abrirse paso en su propósito: cambiar la educación para dignificar la vida de todos los niños y niñas del mundo, independientemente de su procedencia o raza, capacidades y habilidades, y hacer una contribución potente para la Paz, la Paz con mayúscula, con todo su significado, con todas sus implicaciones.

La película muestra lo que sucede antes de dar su salto a la educación. Estudió la carrera de Medicina, trabajó en el área de psiquiatría y abordó su trabajo desde un punto de vista educativo más que médico, consiguiendo resultados tan impactantes como exitosos.

En esta película podemos ver la historia de dos mujeres marcadas por un mismo dilema: su desarrollo profesional y social, o la crianza de sus hijos.

Como decía al principio, la personalidad de María Montessori, sus valores y su proceso de desarrollo profesional, están impregnados en el modelo educativo que lleva su apellido. En la película se deja ver hasta qué punto se sentía decidida, libre y fuerte en la toma de decisiones sobre su trabajo, frente a las presiones del entorno.

Preestreno de ‘María Montessori’, en el Cine Madrigal de Granada ::A. A.

Su personalidad encarna uno de los valores clave de la educación Montessori: la libertad, expresada a través de la autonomía (libre elección) y la independencia (libre acción) de los niños y niñas en las aulas de estos colegios.

Esta libertad, en la práctica escolar, se logra a través de lo que llamamos “ambientes preparados”, donde el respeto y la seguridad son fundamentales. No se enseña a ser respetuoso explicando cómo serlo, sino siéndolo. También así se enseña a ser libre, siéndolo. Y lo mismo sucede con cualquier otro valor que deseemos transmitir.

María Montessori, ante todo, sentía un respeto radical y profundo hacia cada ser humano, y una libertad de base, interna, que nacía de adentro y que le daba poder para sentirse libre en su propio pensamiento y acción. No se sentía condicionada por las aparentes murallas culturales que tenía delante. Era capaz de pensar fuera de la caja, pese a que estaba muy cerrada. Desde ese respeto, y desde la consciencia firme de su propia libertad, crea un modelo educativo revolucionario.

Viendo un pellizco de la vida de esta pionera podemos intuir la magnitud de su legado, que a día de hoy cobra forma en unos 30.000 colegios repartidos por todo el planeta, y en algunos de los sistemas educativos más prestigiosos del mundo, que se nutren del trabajo realizado por el genio de Montessori (como los países nórdicos), así como la influencia ejercida en otros modelos pedagógicos, como la Escuela Activa desarrollada por Rebecca y Mauricio Wild.

Debate tras la proyección

La película nos muestra un lugar, el Instituto Ortofrénico, cuya dirección estaba en sus manos y en las de su pareja (el doctor Giuseppe Montesano), donde María Montessori tiene el propósito de elevar la experiencia vital de las niñas y niños con trastornos psíquicos, discapacidad o diversidad funcional. Impacta y es especialmente emotivo comprobar cómo un trato amoroso, junto a la capacidad de observación rigurosa, lo cambia todo. Tomemos nota, especialmente en la sanidad y la educación, de que un trato y una atención amorosa hacia las personas marca la diferencia, y es la esencia de los grandes resultados personales y profesionales.

La protagonista de la película murió hace 72 años, pero el impacto de su trabajo sigue creciendo y multiplicándose en el mundo, expandiéndose cada vez más.

La vida y obra de María Montessori trascienden el ámbito educativo y nos enseñan que la verdadera revolución comienza en el interior de la persona adulta que tiene responsabilidad educativa sobre niños y niñas.

La película dirigida por Lèa Todorov no solo nos ofrece una ventana a los desafíos y logros de esta pionera, sino que es un testimonio vivo de cómo una persona puede marcar la diferencia en la calidad de vida de cientos de miles de personas.

Montessori no se conformó con las limitaciones impuestas por una sociedad patriarcal, sino que a partir de ellas tomó impulso, y su valentía, determinación y visión la llevaron a desafiar y cambiar el paradigma educativo global.

 

 

Rafael Román Romero

Fundador de

Granada International Montessori School

 

 

 

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