El pasado viernes 13 de febrero y 13 de marzo tuvieron lugar sendas sesiones en las que se llevó a cabo un encuentro dialógico entre Carmen Santisteban (Fundación Carmen Santisteban) y el alumnado del IES Montes Orientales de Iznalloz. Un alumnado perteneciente a los niveles de 2º de ESO y 2º de bachillerato, así como con el profesorado responsable de dichos grupos.
Tras una magistral explicación y disertación de Carmen Santisteban sobre el objeto central de su propuesta metodológica y educativa (saber mirar para construir el conocimiento, el cual da nombre a su publicación), se produjo un intercambio de impresiones, reflexiones y valoraciones respecto a diversos aspectos básicos y esenciales expuestos en su obra escrita, tales como el uso y/o desuso de la atención, la intención, los textos y los contextos, las prisas y la inmediatez, la necesidad de recuperar la pausa y el sosiego, el miedo, etc.

Unos conceptos que llamaron la atención y despertaron la curiosidad de los alumnos y alumnas asistentes, haciéndoles poner el foco en aspectos en los que habitualmente no los ponen, o no les prestan, valga la redundancia, la debida atención, fruto del contexto socioeconómico y cultural en el que nos encontramos imbuidos e imbuidas, con lo que ello conlleva a la hora de captar datos e informaciones esenciales para crear nuestro conocimiento y aprendizaje en esta era global y de interconexión exacerbada.
En una segunda sesión, y después de haber realizado una lectura sosegada y un análisis y reflexión de diversos fragmentos del libro de la ponente, se pusieron en común las observaciones y conclusiones a las que alumnos y alumnas llegaron para, a continuación, aplicar este método en un aspecto concreto, que en nuestro caso fue el de saber mirar “lo diferente” que nos rodea y con el que convivimos.

Sin duda ha sido una grata y provechosa experiencia, tanto para el alumnado como para el profesorado, el conocer y empezar a poner en práctica un método que pone el foco en la atención consciente de nuestro entorno, en la reflexión y en el diálogo con nosotros y nosotras mismas, con la idea de poder desarrollar y crear un pensamiento y un conocimiento propio y crítico que nos permita una mayor soberanía personal, más en los tiempos que corren en los que la calma, la reflexión y el disfrute consciente del tiempo y de nuestro entorno más inmediato y cercano brillan por su ausencia, en un sistema global y globalizado que nos ha obligado a poner el foco, la atención y la intención en el Yo y en el Ya.
En definitiva, se trata de educar, que es para lo que está la educación pública, con el objeto de que los futuros ciudadanos y ciudadanas sean capaces de identificar, discernir y cuestionar posibles adoctrinamientos, presentes y venideros, en los diversos ámbitos de su vida en comunidad y en sociedad. Porque formar y educar supone tratar de desplegar el máximo desarrollo integral de cada persona, incluyendo poder reflexionar de manera crítica sobre los problemas sociales y políticos que nos circundan, lo que implica dislocar nuestro punto de vista y de visión, trasladándose del Yo al Nosotros. Por el contrario, adoctrinar, es imponer una visión concreta sobre esos problemas, procedente de la cultura, las religiones e incluso las familias.

Una dicotomía especialmente relevante en este periodo de la vida de los y las estudiantes que es la adolescencia, en la que ellas y ellos están en iniciando su proceso de autoconocimiento y de formación de su carácter y personalidad, y en la que, además, están sometidos a un fuerte influjo de las redes sociales y presiones sociales. De hecho, fomentar el pensamiento crítico es la mejor defensa contra el adoctrinamiento, y la libertad de enseñanza es clave para la pluralidad social.
Una vez finalizadas las actividades expuestas, el alumnado la elaboró un pequeño mural en el que expusieron su particular decálogo respecto a la experiencia vivida estos días:
1.- Aprender no es sólo mirar.
2.- Saber mirar nos ayuda a ver mejor.
3.- El conocimiento lo construimos nosotras/os.
4.- Hacerse preguntas es muy importante.
5.- No hay que creerse todo.
6.- Aprendemos mejor con la experiencia.
7.- Equivocarse está bien.
8.- No sólo hay que mirar.
9.- Cada persona piensa diferente.
10.- Aprender a mirar bien, sirve para la vida.

Finalmente, desde nuestro proyecto de Aulas de memoria y disidencias se ha elaborado un marcapáginas representativo de la esencia de dicho proyecto.

José María García-Consuegra Flores
Profesor de Geografía e Historia del IES Montes Orientales
(Iznalloz, Granada)







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