Juan Franco Crespo: «Radio Mauricio»

Hace bastantes años que la MBC (Mauritius Broadcasting Corporation) dejó las bandas tropicales y por extensión el mundo de la onda corta, entonces se dejó de oír la voz de este pequeño país insular situado en el Océano Índico y desaparecieron las referencias en los boletines DX de todo el mundo, ahora sólo es posible alguna pequeña referencia a sus servicios en onda media si estás por la región, fue nuestro caso el pasado verano cuando viajábamos a La Reunión, la emisora de Port Louis llegaba con una señal medianamente aceptable en un dial prácticamente “limpio” no sólo de interferencias sino de emisoras.

La MBC entraba con programas en inglés, francés y chino, aunque cuando nos escapamos al Oeste de Mauricio, al final del viaje por la región, descubriría que en su dial hay más idiomas. En la FM hay un buen número de estaciones en el aire con ritmos de todo el mundo, obviamente también hispanos, Julio Iglesias y las canciones cubanas se llevan el “hit”. Como la experiencia nos indica que más del 95% de los informes de estaciones de FM nunca son contestados por las emisoras, apenas si realizamos una decena de escuchas y ahora resta esperar a ver si, al menos, una de ellas contesta. Mientras tanto me entretuve en rastrear la web de Radio Mauricio y desempolvar material del archivo para realizar el presente artículo.

La MBC es el servicio público de radiodifusión, televisión y nuevas tecnologías que legalmente dan cobertura a la población de Mauricio, Rodrigues y Agalega. Fue fundada por la Ordinance (Ley) nº 7 del 8 de junio de 1964 y es operada `por el gobierno, pero la historia de la radio en la isla es mucho más antigua y su origen es genuinamente privado o del mundo de los radioaficionados.

Inicialmente fueron emisiones privadas las que iniciaron la historia radial mauriciana. El 9 de agosto de 1927 Charles Jollivet utilizaba un transmisor autoconstruido de un kilovatio para las primeras emisiones de onda media que surcaron el éter de la isla desde su residencia en Beau-Bassin, utilizó el nombre que ha pervivido: RADIO MAURICIO; poco después se trasladaba a un ático en la Plaza del Teatro en Rose-Hill desde donde ponía en el aire la programación diaria de un par de horas.

Una segunda emisora saldría al aire una década después bajo el nombre de
Société des Radiophilles, operada por P Adam, inicialmente se localizó en Forest Side (curiosamente en esa zona capitalina se localiza la sede actual de la MBC) y posteriormente se trasladó al Ayuntamiento de Curepipe (hacia el centro-oeste de la isla), empleó un transmisor Philips de 60 vatios en los 42 metros y, básicamente, se utilizó para la transmisión de mensajes entre los diferentes miembros de la “sociedad” por lo que tendríamos que decir que realmente era un servicio de radioaficionados que daba vida a la historia de los aficionados mauricianos.

La tercera emisora llegará en la década siguiente, con las hostilidades de la II Guerra Mundial, el Ministerio de Defensa tomó bajo su control los dos equipos de radio y también iniciaba sus transmisiones la emisora operada por los delegados del General De Gaulle (el Sr. H Montocchio y F M de Unienville) ponían en el aire la Radio Emisora Francia Libre de Ultramar, estaba ubicada en una factoría azucarera (el cultivo por excelencia de la isla aunque algunos agricultores están cambiando este verde paisaje por el mundo del ladrillo y el lucrativo negocio del turismo que los especuladores de medio mundo están montando en complejos de lujo que contrastan con la realidad social de la isla cuando abandonas esos “exclusivos” paraísos en donde nada te falta) en Highlands, era un transmisor de segunda mano en la onda corta con un kilovatio de potencia que les había cedido la SABC (South African Broadcasting Company); tras finalizar la contienda el gobierno se hizo cargo de Francia Libre y la integró en la Sociedad de Curepipe marcando, con ello, el inicio de una nueva etapa en la historia radial mauriciana.

El 1 de julio de 1944 nacía, oficialmente, el Mauritius Broadcasting Service (MBS) un subdepartamento de la Oficina de Relaciones Públicas del Gobierno Colonial (el equivalente a los Ministerios de Información y Turismo en otras latitudes) que entonces dirigía H. Ardill y el Dr Vaughn ejercía como Jefe de los Servicios de Información. Los estudios se localizaban en la Plaza de Rose Hill hasta 1946 cuando se transfirieron todas las instalaciones al Teacher’s Training College de Forest Side (actualmente edificio PSC). Entonces operaba con tres períodos de tiempo bien diferenciados en cuanto a programación y contenidos: mañana, mediodía y tarde; el transmisor era de segunda mano, originalmente fue de onda corta y adaptado para emitir en los 225 metros de la onda media, en esa etapa el Servicio de Prensa del Gobierno (oficialmente Globe Reuters News Service) se anexaba al conglomerado informativo del MBS.

La Ley sobre tema radial arranca con diferentes normas emanadas del Parlamento y sucesivamente adaptadas a la realidad del momento, son tres normas básicas: la 65 (1920), la 22 (1982) y la 65 (1985) y como misión estaba el asegurar los servicios informativos, difundir la cultura, educación y entretenimiento. Actualmente la MBC está regida por un equipo de 7 miembros que tienen la obligación de asegurar el día a día de los servicios de radio y televisión, tarea que se lleva adelante con una plantilla de medio millar de personas. La MBC se nutre de los recursos que generan las licencias y la publicidad. Se trata de un sistema que soportan todos los consumidores de electricidad (Acta 56 de 1954) que poseen un aparato de TV y que pagan en el recibo de la luz mensualmente (genera el 60% de los ingresos) y un 35% lo cubre el mercado publicitario; el otro 5% llega a las arcas de la MBC por diferentes vías y servicios. Los servicios dedicados a la hostelería satisfacen un impuesto especial anualmente y la radio está exenta de tasas.

Generalmente se oyen programas en francés, inglés, hindustani, bhojpuri, telugu, gujarati, tamil, urdu, marathi, criollo y chino, pero no es nada extraordinario oír otras lenguas de la India a lo largo del día. La parte educativo-cultural es producida por el Mauritius College of the Air (digamos, de paso, que la radio siempre fue uno de los pilares básicos en la educación del entonces inmenso territorio colonial británico y muchos países adoptaron su sistema al llegar a la independencia aunque seguramente el más conocido tal vez sea el de la ABC australiana).

Actualmente la MBC está integrada en diferentes asociaciones u organismos supranacionales, entre otros está la CBA (Commonwealth Broadcasting Association), la EBU (European Broadcasting Union), la ABU (Asian Broadcasting Union), la SABA (South African Broadcasting Association), el CIRTEF (Conseil Internacional des Radios-Télévisions d’Expression Française), etc.

En estos momentos están inmersos en la digitalización pero como tantas cosas que se colocan con calzador, siguiendo intereses de poderosos grupos de comunicación, la realidad supera las teóricas bondades de esa tecnología que todo lo invade y todo lo controla, pero en el momento más inesperado se desvanece y te deja incomunicado [recordemos el terremoto de Chile, sólo la red tradicional de radioaficionados pudo suministrar información allá en donde las modernas tecnologías fallaban, con lo que tendríamos que preguntarles ¿de qué nos sirven si a la hora de la verdad sólo reina el silencio?] No digamos si tienes la suerte de asistir en vivo y en directo una caída de la red eléctrica justo en el momento del control de pasaportes, una hora sin funcionamiento, una atmósfera asfixiante y todos de brazos cruzados ¿quién se hace cargo de esa hora de inactividad en todo el país y quién paga los daños que se provocan en los aparatos eléctricos y, sobre todo, de alimentos que entran en la descomposición? La más anodina incidencia dejaba a oscuras toda la isla, suerte que eran las tres de la tarde pero sólo acertamos a exclamar: ¡Viva la privatización que nos han vendido por todos sitios como la piedra filosofal infalible de generar felicidad pero que en realidad no para de darnos disgustos cada vez que nos llega un recibo de la luz!

En la capital, Port Louis, es fácil ver la zona de las antenas, todo un enjambre localizado en Signal Hill o Signal Mountain (no sudaron para darle el topónimo) que es visible desde la zona portuaria, esta dorsal abraza a la capital por la zona oeste y alcanza los 323 metros. Sumamente asequible para el visitante que llega hasta la bulliciosa y moderna zona comercial del puerto “Caudan”, justo al lado del Museo Postal y algo más alejada de la estación de autobuses por donde parece no haber pasado la modernización, en algunos casos había vehículos que recuerdo de mi niñez cuando mi padre tenía el GMC o el Leyland británico ¡Pero funcionan gracias a la pericia de sus mecánicos!, son espaciosos, lo mejor: la refrigeración natural y sin contaminación ambiental por el aire acondicionado ya que siguen con el sistema de ventanas abiertas que sólo se cierran cuando azota la lluvia. No despilfarran energía y no contaminan nada más que con el combustible que consumen; hay veces despiden un negrísimo hollín fruto de la combustión: todo un triunfo de la sensatez aunque más de uno diga que es un atraso, todavía son vehículos de chapa y no de plástico como tenemos por medio mundo y donde el fallo más inverosímil te deja tirado por aquello de la modernidad.

Alrededor de ese moderno centro comercial encontraremos la mayoría de las oficinas gubernamentales, embajadas, delegaciones institucionales o grandes firmas que contrastan, por su arquitectura, lujo y líneas occidentales, con el nivel de vida de los mauricianos, aunque no sea difícil sobrevivir con un bajo presupuesto, pero un occidental tendrá que hacer algún que otro sacrificio, sobre todo sanitario y de gustos culinarios, aunque la gran variedad de frutas pueden solucionar esas carencias.

Juan Franco Crespo

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