Ana Barea Arco se presenta como maestra jubilada y escritora, con una larga trayectoria docente en Infantil y Primaria. Explica que aunque escribía desde joven, no publicó hasta después de su jubilación que sería cuando se volcó de lleno en su labor literaria.
Ha publicado obras de narrativa infantil (Palabras mágicas de Tsotyama, Ed. Alhulia) y varios poemarios, entre ellos ‘Retales en la memoria (Baker Street Poesía Adultos)’ y ‘Un instante de arena (Karima Editora)’. Su nuevo libro, ‘Lagrimaciendo sobre el vacío‘, está publicado por Editorial Nazarí y representa un hito especial en su carrera poética.
El poemario nació del recuerdo del mar y de la relectura de obras como ‘Tropo Mare’ de Javier Egea, que la inspiraron a explorar ese universo acuático desde la poesía. Indica que lo comenzó como un proyecto poético sobre el mar, con imágenes de islas y salinas, pero pronto se transformó en algo más profundo y emocional, donde el agua se convierte en leitmotiv simbólico de la memoria, la luz, las lágrimas y la mirada interior de la autora. En cuanto al tículo explica que la palabra lagrimaciendo surgió durante el proceso de escritura como un concepto clave del poemario.

Reconoce que el poema se fue desarrollando durante un año, con una dedicación inmersiva que marcó su identidad propia. La obra se estructura en tres partes: La luz del agua en la mirada, La sal de las lágrimas y una breve coda final. La primera parte está más vinculada al mar y a la intención original del proyecto, con versos más fluidos y marineros. Cuando le pedimos que nos leea un poema elige el dedicado a su hijo Paco, donde describe el amor eterno reflejado en unos «ojos de profundas aguas abisales».
En la segunda parte, ‘La sal de las lágrimas`, incorpora elementos de verso libre y formas poéticas clásicas como la décima. Así mismo, incluye poemas para varias voces, con textos en negrita que simbolizan ideas que resuenan y persisten. El libro aborda temas actuales y sociales, incluyendo el dolor vivido en el Mediterráneo y la tragedia de las pateras. Igualmente la autora vincula el mar Mediterráneo con realidades como Gaza y la migración, reflejando ese dolor en su poesía. El haiku que abre la segunda parte —’Sobre el vacío/, solo ruina/ y cenizas, lagrimaciendo.”— pone de manifiesto esa carga emotiva. En la tercera parte, o coda, ofrece un mensaje de esperanza y alegría pese al sufrimiento, invitando a no dejarse vencer por el dolor.
Además de la escrituro y presentación, Ana continúa activa en el ámbito cultural y educativo, realizando aportaciones semanales en el suplemento IDEAL en Clase.

El poemario que incluye «cariñoso prólogo» de Marina Tapia se presentará el 3 de febrero en la Biblioteca de Andalucía en el que intervendrán la poeta, Alicia Choín y el editor Alejandro Santiago y contará con el acompañamiento musical a cargo de Juan Carlos Álvarez Banderas y su guitarra, (19 h).
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