Artículos de
Gregorio Martín García
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Gregorio Martín García: «Jornada y media trillando. Una parva de trigo valenciano, 1/3»
Orillando la carretera, muy cerca de la cuneta, marchaban de reata tres acémilas con voluminosas cargas de haces de trigo valenciano. Por la orilla derecha iban caminando y tras ellos el campesino que seguía a la reata de sus sufridos mulos. Dos del género mular, un macho romo y una mula mohína y hacía el…
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Gregorio Martín García: «Colaborador soy de IDEAL EN CLASE»
El pasado año, el día 27 de septiembre de 2022, decíamos que, un año había pasado desde que con esta faena había comenzado mi labor de colaborador en este espacio de IDEAL digital; a la fecha, muy mejorado y elevado su nivel muchos peldaños.
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Gregorio Martín García: «Un dilema: amor entre dos corazones, 3/3»
Un día de junio en la preciosa iglesia de Pinillos, junto al río Genil, de impetuosas y cristalinas aguas de deshielo de las nieves del Veleta. Con las riberas del río llenas de pájaros que parecían hacer coro con sus trinos a la ceremonia de boda que se celebraría en la iglesia.
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Gregorio Martín García: «Un dilema: amor entre dos corazones, 2/3»
Una tarde cualquiera, no sabe cómo, de súbito, se encontró ante aquella mujer. ¡Sí!, ante la mujer de su vida, a solas junto a ella y a pocos centímetros de su bonita cara que, hasta su nervioso jadear oía alterado el que a ella quería dirigir lo más sincero de su sentimiento.
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Gregorio Martín García: «Un dilema: amor entre dos corazones, 1/3»
El despertar es como cada mañana, algo intranquilo y perezosamente pesado. Cuesta trabajo, sobre todo en noches en que mi mente ha bregado ajetreada a su libre albedrío, ha ido a su aire y se ha empleado en recuerdos ya pasados o faltos de conocimientos claros. Toda una noche que puede haber sido de intrigas…
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Gregorio Martín García: «Paco Ávila Puentedura, fidelidad y nobleza»
Era un niño. Aún no había terminado de jugar de desarrollar todos los juegos y aventuras en la plazas y calles del pueblo. Era extraordinariamente un chico muy formal y educado, siempre se distinguía por ello.
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Gregorio Martín García: «Las tres chaparras de Los Salobres, (3/3)»
Se dejó sentir, ahora más fuerte, el segundo aviso, el segundo reclamo de mi hermano, ahora rematado con: -…Como tenga yo que ir a por ti te voy a traer de una oreja… ¡Venga ya hombre! remató.
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Gregorio Martín García: «Las tres chaparras de Los Salobres, (2/3)»
Pronto llegué a la encina. Las formas de mirar y comportarse de mi hermano vi que allí pasaba algo y pensé que una sorpresa me guardaba. A él le gustaba eso y yo que lo sabía, comencé a mirar por doquier en busca de sorpresa que sabía yo que seguro la había. Fue un gesto…
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Gregorio Martín García: «Las tres chaparras de Los Salobres, (1/3)»
Eran tres, fornidas y fuertes chaparras que allí quedaron cuando desmontaron y rompieron aquel manchón, aquel terreno, para ponerlo en labor. Tres vigías parecían, tres espías ellas eran, todo lo que acontece lo guardaban bajo sus cortezas y las fibras de su madera, en anillos anuales y en círculos concéntricos.
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Gregorio Martín García: «Escala de vida»
Una escala. Ante mí vi qué tenía que subir y una vez vencida con juveniles y desbordantes proyectos conseguidos en la primera etapa. Avanzar hasta concluir en senil bajada, para en el “otoño” entrar y como remate sufrir lo que antes conseguí y con cuerpos decrépitos perder.
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