Recuerdos
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Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (19)
Por el 1953 mis hermanos mayores ingresaron en el Centro de Fermentación de Tabacos. Ya eran pocas las veces que bajábamos a hacer alguna faena al haza del rio. Mi padre, ante el hecho de no poder contar con ellos dos —tampoco conmigo, ya que estaba trabajando de fijo en casa de mis tíos—, optó…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (XI-G)
La orquesta hacía ya el octavo descanso y al buen matrimonio de aquella mesa, aún le quedaba en la botella, más de un buen trago. Eso traía a los dueños muy preocupados, porque si hubiera varios clientes de éstos, la nómina de unos cuantos camareros se habrían ahorrado. La noche, a excepción del gran chaparrón,…
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Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (19)
Por el 1953 mis hermanos mayores ingresaron en el Centro de Fermentación de Tabacos. Ya eran pocas las veces que bajábamos a hacer alguna faena al haza del rio. Mi padre, ante el hecho de no poder contar con ellos dos —tampoco conmigo, ya que estaba trabajando de fijo en casa de mis tíos—, optó…
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Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (18)
Hacía tiempo que no había estado yo por allí, por Tafia. Porque, al igual que Emilio y sus hermanas, yo también había estado oxeando pájaros de chiquillo con el pariente de mi padre, Francisco Morcillo Bullejos. El ambiente era el mismo: la lima, levantada de los arroyos por el aire, se filtraba alcanzado las partes…
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El pan que alimentó nuestra infancia: el olor inolvidable del pan de Alfacar
Han pasado decenas de años, pero aún perdura en mi memoria un aroma que no se borra: el del pan de Alfacar que llegaba cada mañana al alto Albayzín. Ese olor, mezclado con el aire fresco del barrio y el murmullo de las calles empinadas, marcó la infancia de toda una generación y se quedó…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (XI-F)
Aquello no tenía cinturones de seguridad, aquello no tenía la más mínima sujeción y así funcionaba, sin que autoridad alguna inspeccionara nada, y poco sucedía para cómo discurrían estas aglomeraciones. Al libre albedrío, sin más limitaciones. Creo yo y creo que con acierto, que era debida la escasez de accidentes, a causa directamente ligada a…
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Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (17)
Con respecto a la enseñanza, Lourdes y Encarna no aprendieron nada en esos tres meses con doña Eugenia. Tampoco con don Esteban, un hermano de Rafael Ramos que, aunque no tenía título como docente, estaba muy puesto en matemáticas y les estuvo dando clases en el turno de tarde-noche. Un día, de regreso de la…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (XI-E)
Pues ya sabía el porqué la gente dormía y no disfrutaba de la espléndida mañana: Previsores, que eran ellos, dormían para en la noche, y después del castillo alargar la jarana hasta la “madrugá”. Que no sólo en Sevilla tienen noche tan famosa y espectacular. Los jovenzuelos y algunos niños de más corta edad fueron…
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Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (16)
Había en esta Casería del Royal un gato con alas que, en solitario, no dejaba a ningún ser vivo de la naturaleza anidar en su hábitat. La habilidad de trepar por paredes y árboles era de tal magnitud de alcance que no había ningún pajarillo, por muy astuto que fuera, que no sucumbiera a sus…
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Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (15)
Lourdes y Encarna ya habían dejado de jugar a los distintos juegos tradicionales que les habíamos enseñado de los niños del pueblo. Ahora ellas, ilusionadas con otras novedades, hacían como una rayuela de cuadritos delante de la choza y el haza de Molinero, e invitaban a la hija menor del pocero o a las que…




