Recuerdos
-

Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (4)
El río se había desbordado esta vez cerca de una finca que labraba el padre de José Asencio, «El Clemente». Por lo visto, había un recodo donde se fueron acumulando palos y ramaje de todo tipo de arbustos arrancados de cuajo por la corriente, lo que provocó el desbordamiento. Esto hacía que la fuerza del…
-

El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (VIII-C)
Don Antonio, el maestro que tomando el sol en la puerta del bar de Juan Pedro, permanecía charlando con otros mayores del lugar que, atentamente, oían sus comentarios que, como más culto, exponía como único maestro que era de la única escuela de niños y otra de niñas que había. Los señores maestros, en Benalúa,…
-

Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (3)
El problema que había con los desbordamientos del agua del río en verano era que, por este sector comprendido desde La Trampa hasta el Puente de los Vados, el cauce era muy ancho y poco profundo. De hecho, había muchas tomas de agua del río para regar en ambos lados del cauce, sobre todo, en…
-

Leandro García Casanova: «Carmen y la Nati»
Recuerdo a la Nati cuando le decía, ¡ya sé lavarme las manos!, como quien ha hecho una hombrada. Entonces yo era un renacuajo y ella una mujer en plena juventud. Hoy la mitad de su corazón no le funciona, y así lleva siete años entrando y saliendo del hospital. Cuando fui a visitarla, le estaba…
-

El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (VIII-B)
[…] En un trozo de tierra se cultivaba de todo. Destacando los hermosos melones de clase Leyva, rayados o de piel de sapo, y sandías rojas o blancas, igual daba que, sembradas en secano, bien labradas y cuidadas y con el rastrillo trabajadas con destreza y gana, se lograba que tuvieran un buen y dulce…
-

Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (2)
A mi hermano Manuel, conocedor de esta zona baja, se le veía preocupado por una familia de gitanos que él sabía que se encontraban, allí al amparo de estas inmediaciones devoradas por la crecida del agua y sin saber qué había sido de ellos. Se lamentaba constantemente durante el trayecto del camino porque, según él,…
-

El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (VIII-A)
Capítulo VIII. De Ben-Alúa, su nombre, sus tributos, la hortaliza y el riego “¡Plaaaanta…bataaata¡ ¡Vaaaamos! a la plaaanta batata”, gritaba aquel buen hombre que iba en su bicicleta Orbea, ya bastante vieja por lo mucho trabajado y, como hoy, cargada a tope en su porta equipos trasero. Recorrían la comarca de algunos pueblos de los…
-

Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (1)
Ha sido para mí un verdadero orgullo poder escribir esta historia que viví en primera persona, la de unos años en los que el valor humano compartido con Adora y su familia estaba por encima de todo sacrificio y trabajo. De Adora aprendí a apartar de un plumazo los sinsabores que nos depara el destino…
-

El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (VII-B)
[Viene del capítulo anterior] Después de postre y tabaco, a trabajar otra vez llama el manijero. Que, reloj en mano, mira la hora y se dirige hacia el tajo, a recomenzar la tarea, dar las dos últimas horas finales, cargar las acémilas e ir hacia la almazara. Después de haber cribado la aceituna recogida en…
-

El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (VII-A)
VII. Del final de la campaña, almazara, “cagarraches” y el Día las Banderas… Los carámbanos -”carámbalos” decíamos nosotros -, colgaban de los tejados en puntiagudas lanzas, los caminos escarchados, se mostraba un bello aspecto blanco en senderos, veredas y agros, las hojas de la hierba aprisionadas, por agujas cristalinas del hielo albo y una tenue…




