Introducción
Según el Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias (TIMSS) —diciembre de 2024—, que evalúa el rendimiento de alumnos de entre 8 y 9 años, la primera conclusión es que los estudiantes españoles han obtenido una puntuación media de 498 puntos, frente a los 502 que consiguieron en 2019. Es decir, 4 puntos menos. Por otra parte, esta bajada confirma la tendencia descendente que se mantiene desde 2015. Así, seguimos por debajo de la media de la OCDE y de la UE, y lo preocupante es que esa diferencia se ha ampliado: ha pasado de 25 a 27 puntos respecto a la OCDE, y de 11 a 16 en relación con la UE, en estos cuatro años.
Como reacción obligada, las distintas Viceconsejerías de Desarrollo Educativo de las comunidades autónomas se han apresurado a disimular, a su modo, semejante agravio. ¿Cómo? Achacando el fracaso a “percepciones sociales y prejuicios construidos a lo largo de los años”, y “a un enfoque inadecuado de la Didáctica de las Matemáticas”. Y, a renglón seguido, haciendo propuestas como “la necesaria manipulación y comprensión, interconectando con el resto de los aprendizajes de las distintas áreas y materias, en Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria”.
Y siguen aquellos textos legales hablando “de la importancia del desarrollo de las habilidades lógico-matemáticas y de la especial relevancia de la Competencia en razonamiento matemático, entendida como la habilidad para utilizar números y operaciones básicas, los símbolos y las formas de expresión del razonamiento matemático a la hora de interpretar informaciones y resolver problemas relacionados con la vida diaria y el mundo laboral”. Bla, bla, bla…
Y digo “bla, bla, bla…” porque, después de la publicación de dicha instrucción (de obligado cumplimiento), la Pedagogía Andariega ha participado en un Congreso de Innovación Educativa y visitado dos institutos y cuatro colegios de Primaria, constatando que, en lo que respecta a la Didáctica de las Matemáticas, no ha cambiado en ellos absolutamente nada: los libros de texto siguen imponiendo su dictadura curricular, y la relación con los problemas matemáticos reales brilla por su ausencia. Es decir: bla, bla, bla: de cambios y mejoras nada de nada.
Y resultó curioso que, en ese congreso del que hablo —la IV Feria de Inventos y Talentos 2025, celebrada en Ronda (Málaga)—, fuésemos nosotros, la Pedagogía Andariega, quienes lleváramos la única propuesta matemática innovadora, práctica y ajustada a una realidad presente en multitud de espacios, vestimentas y decoraciones de nuestros pueblos y ciudades: “La Geometría Euclidiana aplicada a la elaboración de mosaicos”. O dicho de forma más simplificada: nuestro Proyecto Alhambrinos.
Es nuestra intención publicar aquí, en IDEAL en Clase y en sucesivos capítulos, el libreto explicativo que preparamos para presentar nuestro taller al alumnado de la comarca. Un taller que parte de la arcilla recogida en los alrededores del centro al que acudimos y que obtiene como resultado mosaicos inspirados en los modelos más significativos que podemos apreciar en pavimentos, cerramientos, edificios mudéjares prendas de vestir de nuestro entorno, etc. La Alhambra también es un referente muy importante. De ahí el nombre que damos a nuestras teselas: alhambrinos.
CONTENIDO DE LA SERIE
Introducción. Proyecto Alhambrinos. La geometría euclidiana aplicada a la elaboración de mosaicos
1ª Parte: ¿Qué pretendemos? Reinventamos la geometría euclidiana a partir de mosaicos hechos con adobe
2º Parte: En Geometría ¿Qué es teselar? Mosaicos regulares, Mosaicos semirregulares y Mosaicos irregulares
3ª Parte: Patrones geométricos. Isometrías. Fabricamos mosaicos






Deja una respuesta