Hijos Dulces de Dios
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (XI-G)
La orquesta hacía ya el octavo descanso y al buen matrimonio de aquella mesa, aún le quedaba en la botella, más de un buen trago. Eso traía a los dueños muy preocupados, porque si hubiera varios clientes de éstos, la nómina de unos cuantos camareros se habrían ahorrado. La noche, a excepción del gran chaparrón,…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (XI-F)
Aquello no tenía cinturones de seguridad, aquello no tenía la más mínima sujeción y así funcionaba, sin que autoridad alguna inspeccionara nada, y poco sucedía para cómo discurrían estas aglomeraciones. Al libre albedrío, sin más limitaciones. Creo yo y creo que con acierto, que era debida la escasez de accidentes, a causa directamente ligada a…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (XI-E)
Pues ya sabía el porqué la gente dormía y no disfrutaba de la espléndida mañana: Previsores, que eran ellos, dormían para en la noche, y después del castillo alargar la jarana hasta la “madrugá”. Que no sólo en Sevilla tienen noche tan famosa y espectacular. Los jovenzuelos y algunos niños de más corta edad fueron…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (XI-C)
Don Francisco el cura, dejó mella, dejó su impronta, dejo muy buena obra social, económica y cristiana en nuestro pueblo. Era yo asiduo de la casa parroquial en mi primera niñez, por la relación de amistad de un familiar con la madre del cura que se llamaba María y que era distinguida por los lugareños…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (XI-B)
Fíjense que ellos allí discutiendo y hablando de las fiestas, desarrollaban más trabajo y aportaban más rendimiento que político en comisión de Gobierno en el Parlamento. Llegaba el mediodía cuando el sol más calentaba en la medio terminada verbena cuando, en una barra ya montada e instalada con tablones, un grifo de cerveza acaban de…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (XI-A)
Capítulo X I Del sosegado otoño, “ahoyar” el pajar, rastrojeras, fiestas… La calle marcaba las huellas de acémilas, ganado, personas y ruedas de carro por la cantidad de restos de paja que sobre ella había. Todo ello debido al acarreo, transporte y suministro de pajas de las recientes mieses trilladas, ahoyadas en recónditos pajares, por…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (X-C)
“Bien dices Rodrigo… pues apuro el vaso, os invito, y me voy, que tengo cosillas que hacer”. “¿Qué diiices? ¿y ya te vas? ¿no quieres otro mortero?” “No”, contestó “tengo que hacer unos mandaos, otro día”. Se dió media vuelta y salió. La era quedó para la trilla, toda limpia, las piedras de su suelo…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (X-A)
Capítulo X De los primeros televisores, las “sordás” de verano, el Día de la Virgen… Estaba solo, como único era el vaso de vino que le acompañaba sobre el mármol de la barra de aquella taberna de “Joseillo” que, acercándose, le sirvió la tapa en un plato pequeño de plástico duro y casi negro. La…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (IX-C)
Alguien le informó al Sr. Pepe García la forma de evitar tal problema y así vimos como se colocaron en las paredes una especie de alfombras de grueso tejido que, amén de resultar ornamentales, evitaban el eco de los altavoces y se pudo disfrutar de un sonido que sin ser estéreo (que no existía), ni…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (IX-B)
Pasados unos días, pocos, se supo que la “pedida de mano” sería muy pronto. Por “el pedimento”, se conocía y conoce en Benalúa. Corrían finales de abril y muchas cosas había que hacer aún. En esas primaverales y hermosas jornadas de mañanas serenas, repletas de luz. Con el rocío en sus campos, que refleja en…




