Hijos Dulces de Dios
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (X-A)
Capítulo X De los primeros televisores, las “sordás” de verano, el Día de la Virgen… Estaba solo, como único era el vaso de vino que le acompañaba sobre el mármol de la barra de aquella taberna de “Joseillo” que, acercándose, le sirvió la tapa en un plato pequeño de plástico duro y casi negro. La…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (IX-C)
Alguien le informó al Sr. Pepe García la forma de evitar tal problema y así vimos como se colocaron en las paredes una especie de alfombras de grueso tejido que, amén de resultar ornamentales, evitaban el eco de los altavoces y se pudo disfrutar de un sonido que sin ser estéreo (que no existía), ni…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (IX-B)
Pasados unos días, pocos, se supo que la “pedida de mano” sería muy pronto. Por “el pedimento”, se conocía y conoce en Benalúa. Corrían finales de abril y muchas cosas había que hacer aún. En esas primaverales y hermosas jornadas de mañanas serenas, repletas de luz. Con el rocío en sus campos, que refleja en…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (IX-A)
Capítulo IX De los pedimentos, desmote, el ajuar, las invitaciones y las bodas. Del río Parrales subían. Sus grandes canastas de mimbre llevadas con arte, en su cadera; colmadas de trapos, limpios. Lavados, tendidos y secados en el lavadero, acondicionado en el tramo de río existente a la salida de la villa, a la altura…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (VIII-D)
Decíamos que la presa de la “Jondonada”, partiendo de dicho lugar, regaba tierras de la familia Carrillo Benítez que gozaban del privilegio de no aportar gastos ni peonadas, ya que el trazado de la acequia, permitieron pasar por el centro de sus colindantes y próximas tierras. El movimiento de las aguas por gravedad les hacía…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (VIII-C)
Don Antonio, el maestro que tomando el sol en la puerta del bar de Juan Pedro, permanecía charlando con otros mayores del lugar que, atentamente, oían sus comentarios que, como más culto, exponía como único maestro que era de la única escuela de niños y otra de niñas que había. Los señores maestros, en Benalúa,…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (VIII-B)
[…] En un trozo de tierra se cultivaba de todo. Destacando los hermosos melones de clase Leyva, rayados o de piel de sapo, y sandías rojas o blancas, igual daba que, sembradas en secano, bien labradas y cuidadas y con el rastrillo trabajadas con destreza y gana, se lograba que tuvieran un buen y dulce…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (VIII-A)
Capítulo VIII. De Ben-Alúa, su nombre, sus tributos, la hortaliza y el riego “¡Plaaaanta…bataaata¡ ¡Vaaaamos! a la plaaanta batata”, gritaba aquel buen hombre que iba en su bicicleta Orbea, ya bastante vieja por lo mucho trabajado y, como hoy, cargada a tope en su porta equipos trasero. Recorrían la comarca de algunos pueblos de los…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios (VI-C)
A las prendas o al corro, al “tú la llevas”… y muchos más…¡¡y no había televisión!!.. ¡¡y no teníamos consolas!!…¡¡ni falta que nos hacía!!, Ni las conocíamos, ni existían. Teníamos un gran campo de acción, ¡todo el pueblo era nuestro!, y un gran parque con sus laberintos: la calles y plazas, que eran tomadas por…
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El amanecer con humo. Benalúa de las Villas… Hijos Dulces de Dios
[Hace un año nos dejaba Gregorio Martín García (Benalúa de las Villas, 19/02/1945-Atarfe, 15/04/2024), unos de nuestros queridos colaboradores que durante un par de años acudió semanalmente a su cita. Tras su fallecimiento, gracias a la colaboración de sus hijos pudimos seguir publicando sus artículos encontrados en su ordenador. Ahora, como merecido homenaje y emotivo…
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