PASIÓN DE COLECCIONISTAS (IX): Toté Carmona y su colección de figuras de ranas que surgió de una anécdota

De casta le viene al galgo. Si a Antonio José Carmona, -o simplemente Toté, para familiares y amigos,- le gusta la acuarela y el coleccionismo es porque lo ha vivido muy de cerca. La primera a través de su tío, Pepe Carmona, el gran acuarelista y el segundo de su padre, Enrique Carmona Almendros, que hasta su fallecimiento en 2008, ha sido coleccionista de casi todo, desde sellos a soldaditos de plomo, además de pegatinas, jarras de cerveza, botellines,… Así lo indica este joven que desarrolla una actividad artística relacionada con los títeres y se gana la vida como técnico de Ludoteca, «en mi casa mi padre era coleccionista y supongo que se me quedó grabado en mi subconsciente». Ahora bien, lo lógico hubiese sido continuar con alguna de estas colecciones, pero no, hace unos 25 años a él le dio por coleccionar ranas.

La primera de la colección de Toté y la más grande / A. ARENAS

En la puerta una de su ‘santuario de las ranas’ como llama a su habitación una idem nos da la bienvenida. Dentro observamos que las hay de todos los tipos, materiales, sobre todo de cerámica y trapo, y tamaños. Así mismo, que ocupan cualquier espacio disponible del escritorio, estanterías y repisas. También nos muestra el cuarto de baño donde igualmente figuras de estos anfibios sirven de portarrollos, jaboneras, cortina, taza del váter,… Toté nos cuenta que para explicar el origen de su afición tiene dos versiones. Nosotros le pedimos que nos cuente la real que está relacionada con un compañero de instituto que una mañana cuando se dirigían al centro educativo vieron «a una madre que llevaba a un niño un poco feete y comenzamos con la broma de que se parecía a un sapo. A partir de ahí mi amigo comenzó a decirme que yo era un sapo, luego la gente siguió llamándome así, y empezaron a regalarme ranas que solía llevar a los exámenes para que me trajeran suerte. Lo que unas veces ocurría, pero otras no. El caso es que empecé a cogerle cariño. A partir de ahí la gente empezó a regalarme ranitas y ha sido un sin parar».

‘Toté’, sobrino del acuarelista Pepe Carmona, tiene más de mil figuritas de ranas / A.  ARENAS

También porque él cuando viaja aprovecha para visitar las tiendas de souvenirs para adquirir cualquier objeto de recuerdo con forma de rana, con una excepción: Salamanca. «Es una ciudad donde no puedo ir pues existe la tradición de la rana de la fachada de la Facultad de Derecho que si un estudiante la ve significa que va a tener éxito en los estudios. En torno a esta curiosa leyenda «hay un merchandising grandísimo y me vuelvo loco viendo tanta rana como hay allí», añade este joven que desde pequeño comenzó a hacer teatro, después hizo la especialidad de ‘Títeres y marionetas’ en la Escuela de Arte y Magisterio. En cuanto al número de piezas de su colección explica que «no hace mucho las conté y eran 1.140 ranas. Muchas son regalo de mi madre y de amigos artistas que me han hecho por mi cumpleaños». De todas llama la atención por su tamaño una de metro y medio que hicieron la Asociación de Artistas ‘El Apeadero’ para un desfile y «ésta iba abriendo el espectáculo. La anécdota es que las bragas que lleva son de mi abuela».

Cuando le preguntamos si considera alguna especial nos cuenta que una de su amigo José Alberto Maldonado y otra de una profesora de esmalte de la Escuela de Arte,… Mientras continua sumando ranas a su colección, ha prepara su espectáculo como titiritero en la Alpujarra en este mes de agosto y otras funciones de teatro de calle con su grupo, Kaos Teatro, en Alhendín.

Ranas y más ranas / A. ARENAS

VER VÍDEO: El Zacatín 1ª Parte Jueves 27 de febrero de 2014 (Minutos 9:37 a 17 )

 

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