Educación encima de las tablas del teatro

Coro, ballet y actores, todos representados por alumnado y profesorado. Iván Jiménez, estudiante de cuarto de ESO, dará vida esta tarde en el Centro Cultural Medina Elvira a Quasimodo. «Hice el casting y me aceptaron», cuenta. Eso fue después de que se lo comentaran en clase y como «me gusta el teatro me apunté». Los nervios no le dejan, pero «cuando subo al escenario intento tranquilizarme». Eso sí, este joven ‘actor’ confiesa que estudiar también le gusta y se le da bien. Sus asignaturas preferidas son la Lengua y la Historia y voy a «intentar estudiar Psicología».

Luis Javier Sánchez, estudiante de segundo de Bachillerato, comparte con Marta e Iván su gusto por el teatro. Los nervios también. En este año en que ha durado el proyecto ha conocido bien la obra de ‘Notre Dame’ y algo muy importante: «disciplina y un método de trabajo distinto». Los estudiantes han acudido a su cita con exámenes y sin ellos.

Estos tres alumnos son actores, pero también hay ‘cantantes’. Antonio Mellado, estudia primero de Bachillerato, forma parte del coro. Canta en francés y «eso nos ha permitido mejorar esta lengua», pero no ha sido lo único. Antonio se confiesa muy vergonzoso y, por eso, a pesar de que le gusta actuar y cantar, no se había apuntado antes a ningún grupo de teatro ni música, con este proyecto del instituto «se me ha ido un poco la vergüenza». Le gustaría seguir cantando y estudiar Telecomunicaciones o Informática. Para eso deberá aprobar el Bachillerato. Con este proyecto dirigido por Práxedes García Barbero, maestro de Francés, ha aprendido -Antonio y el resto del elenco- otra lección de vida y técnicas para perder la vergüenza y cantar ante el público, que es lo que le gusta en concreto a este estudiante.

Y es que en este grupo de teatro Ilíberis han aprendido a actuar, cantar… y a convivir, hablar en público… «Empezamos con dinámicas de grupo, como una manera de resolver los posibles conflictos que se pudieran plantear», recuerda. Trabajaron diferentes dinámicas, sinergias corporales, a controlar las emociones en escena, entre otras muchas cuestiones. Además, en el trabajo de grupo se trabajaron valores como la igualdad y se desarrolló el conjunto del proyecto desde la interdisciplinaridad.

Otra de las lecciones a los estudiantes fue el que sepan organizarse el tiempo, controlar la vergüenza y los nervios, saber relajarse… En este punto, Práxedes se pone como ejemplo a él mismo. Confiesa que está en grupos de teatro desde Secundaria y «eso me sirvió mucho porque ahora no me tiembla el pulso, aunque esté delante de tres mil personas». Y es que como confiesa este profesor de Francés, que lleva una década como profesor, le gusta enseñar la lengua gala de un modo funcional, pero también difundir la cultura e ir un poco más allá.

En este proyecto ha estado acompañado por los estudiantes y por los profesores del centro educativo atarfeño. Departamento de Tecnología, Música, Lengua, Inglés… Roberto Linde, profesor del departamento de Tecnología, se ha encargado de la escenografía. Dibujos y llevarlo a cabo todo ha sido su trabajo y «me ha entusiasmado». Tanto que ya está dispuesto a participar en el próximo proyecto que ponga encima de la mesa Práxedes, que «fue quien con su entusiasmo hizo que yo participara en este proyecto que ha durado un año».

Y es que todos los actores, cantantes… insisten en que ha sido una experiencia muy buena. Lo han hecho todo, desde la adaptación de textos, escenarios, vestuario, iluminación…

Por eso, el grupo de teatro Ilíberis, de Atarfe tiene el placer de presentar el musical ‘Notre Dame de París’ con libreto y música original inspirados en la obra literaria del célebre autor francés Víctor Hugo y la obra musical de Luc Plamondon y Richard Cocciante. Esta es la presentación que hacen en el díptico que han sacado.

Del mismo modo, recuerdan que ‘Notre Dame de París’, publicada en 1831, chocó a algunos de los consagrados poetas y escritores de su época por sus pasajes tintados de cierto aire grosero, sin embargo como manifestara Prosper Merimé en una carta a Sthendal, «Je serais désespéré pourtant que ce fût cela dont le siècle voulut», es decir, temía que gustara a la gente de la época.

Fue un éxito y tanto es así que su temática llega «hasta nosotros con rabiosa actualidad ahora que la crisis y el paro afectan a la sociedad española». La obra de Hugo constituye un alegato contra la insolidaridad, la injusticia, el abuso de poder contra los más pobres, los necesitados o parafraseando el título de otra obra del autor, los miserables. El amor se trata desde sus más diferentes vertientes, materna, fraternal, sexual, pero siempre es castigado con la soledad o la muerte. El odio es el único motor capaz de garantizar el movimiento de unos personajes luchando por la supervivencia. Los habitantes del burgo, el ejército, la iglesia y la plebe se concretan en personajes que luchan agitados por diferentes fuerzas, el deber, los sentimientos, la supervivencia…

En esta lucha se presentan a los pobres y desheredados con más nobleza de sentimientos que la clase privilegiada, más visceral e impulsiva. Esta lucha dialéctica presenta el conflicto enmarcado en la sociedad medieval, profundamente jerarquizada, pero a lo largo del espectáculo «percibimos la universalidad del tema que llega hasta nuestros días pues hay aspectos que el ser humano aún no ha resuelto, sobretodo aquellos que tienen que ver con la justicia, la solidaridad y el respeto hacia el más desfavorecido, más débil por haberle tocado nacer en este país y/o esta familia».

El deseo de triunfo sobre sus semejantes empuja a veces al ser humano a renunciar a lo mejor de sí mismo, y otras a abusar de la inocencia ajena, objeto del engaño de las fuerzas oscuras; la posesión del dinero y la riqueza, antesala de los aspirantes a cometer las peores felonías; la traición como moneda de cambio para el ascenso social; y el amor, físico y espiritual, filial y materno, el no correspondido; en definitiva una serie de aspectos que a pesar del desarrollo cultural y tecnológico siguen «sin ser resueltos por la especie dado que se encuentran en lo más íntimo de nosotros mismos». Esta es la propuesta que explica el director de la obra y con la que un grupo de profesores y profesoras trabajando codo con codo con un «magnífico grupo de alumnos y alumnas, tras un año de esfuerzo, quiere expresar la importancia de la transmisión de grandes valores como el trabajo, la justicia y la solidaridad a través de medios creativos como son el teatro, la música y la danza». Lo hacen con la introducción de elementos en francés y al mismo tiempo investigando durante su preparación en el desarrollo de competencias tecnológicas, literarias, lingüísticas, por eso «creemos haber realizado una importante labor de equipo donde cada uno ha hecho un hueco en la compleja jornada diaria para poner sus ideas y tiempo al servicio de la creación».

«Este proyecto pertenece a los alumnos y ahora quiere hacer partícipes a toda la comunidad educativa, a las familias e instituciones sin las cuales no hubiera sido posible su realización». Por eso, esta noche a partir de las 20.30 «tenemos la cita en el Centro Cultural ‘Medina Elvira’ de Atarfe para enseñar a toda la comunidad educativa una muestra del trabajo realizado esperando que satisfaga a padres, madres, compañeros y toda la comunidad».

Tienen una página web del musical: www.iliberis.com/teatro, donde hay fotos y vídeos de los ensayos, vídeos de construcción de escenografía, incluso el libreto de la dramaturgia.

Una lección de teatro, valores y de vida encima de las tablas.

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