Gregorio Martín García: «¿Adónde vas de cotillón este año?»

Anoche. Sí, esta madrugada. Recién desenvuelta de su embalaje y estrenada por nueva ya estaba, yo me reuní con buenos e íntimos amigos y mi fiesta organicé y gocé a mi manera y de ella conclusiones saqué que enriquecerán mi experiencia.
De principio, no quise quedarme con mi grupo familiar y mis otros amigos por temer no aguantar tal festejo, por mis años, causa esta por la que ruidos no aguanto y, tras tomarme con ellos unas vespertinas uvas marché a mi casa al “refugio” que tengo allí y me reuní con mi secreto grupo: “El Amor y la Dulzura”, “La Vitalidad y la Alegría”, mis pensamientos, mis anhelos”, mis vivencias y recuerdos.

Por allí andaban también mis sentimientos. Qué conmigo formaban un grupo muy empatizado y homogéneo, éramos ocho elementos que alegres y contentos en la mente y en los sueños nuestra fiesta celebramos dejando de un lado la organizada socialmente por aquella gente que llena salas, baretos y discotecas sin más pretensión que gozar bebiendo sus penas sus angustias y dolencias. Disfrazadas de risas y contusiones aquellas que, a nada representan.

Fue tal la organización y buen funcionamiento de mi retirada y solemne fiesta, que dormido en mi sillón pasó desapercibida la función televisiva y toda parafernalia de este evento anual en que parece el final de lo racional y lo normal.

Fue una buena fiesta la mía que, en dulce sueño aupado en el “vehículo” que manejo a mi manera y la de mis cansados años.

Con compleja pero acertada visión de la senda recorrida en cada jornada de mi larga vida, marcho y viajo por esos mundos ya conocidos que visité durante mi verdad vital en que, acompañado fui, en aquella larga y feliz trayectoria que, ocupó mi edad.

Buena fiesta, buen despido de malditos años y tiempos pasados de virus, de abandonos personales de los dos apoyos vitales que en mi “carrera” han sido. Solo y esperanzado me hallo ahora mismo, esperando que el año entrado sea como albricia venida. Aun sintiéndome feliz, no solo para mí, deseo este bien querido.

Medito y quiero, en el fragor de “mi particular fiesta”. Que la vida que me resta sea vida digna para vivir y venturosa para ir hacia la meta, lugar donde termina toda carrera, toda fiesta.

Los ruidos de la calle, por jóvenes aturdidos de voces y gritos y de euforias embriagados y, siendo la primera madrugada de este año reciente. Me sacan de mis recuerdos con los que danzaba alegremente en mi atípica fiesta de este fin de año.

La noche de tanto divertimento y tanto ajetreo por los lares de mi mente, bailando locamente, en mi fiesta de fin de año, mis amigos y compañeros de festejo tan extraño:
“El Amor y la Dulzura” “La Vitalidad y la Alegría”, mis pensamientos, mis anhelos, mis vivencias y recuerdos.

Pensamos acabar aquel jolgorio, y decidimos retirarnos con la ilusión compartida de juntarnos otro año a celebrar nuestra fiesta cotillón y entre risas y clamores gozar de todo lo bueno de la VIDA.

Sin “virus” y nada negativo. Solo nuestra mente, sólo nuestro yo y el recuerdo de siempre grabado a nuestro discurrir por este Valle. … ¿Quién dijo de lágrimas? Todo tiene algo positivo. Incluso la soledad y el olvido que, alguno cree sufrir.

Granada 1 de enero de 2024

 

 

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Gregorio Martín  García

Inspector jubilado de la Policía Local de Granada y

autor del libro ‘El amanecer con humo’

 

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Un comentario en «Gregorio Martín García: «¿Adónde vas de cotillón este año?»»

  • el 1 enero, 2024 a las 11:45 am
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    Las uvas símbolo del paso de un año a otro con diferencia de segundos durante el tiempo que transcurre de los doce dulces elementos la mente nos lleva al pasado como fue bueno o no tan bueno aunque la tradición sea pensar y él año venidero muchas veces las circunstancias mandan, pero seguiré diciendo feliz año,

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