Después de varios años recorriendo distintos centros educativos como profesor de Religión, uno termina viendo muchas cosas que desde fuera pasan desapercibidas. Ve el valor que esta asignatura tiene para muchos alumnos, las preguntas que aparecen en el aula, las dificultades que vive el profesorado y también el enorme esfuerzo que realizan muchos compañeros para sacar adelante su trabajo con dignidad y compromiso.

Con el tiempo uno comprende que la asignatura de Religión no es solo una materia más dentro del horario escolar. Es también un espacio donde muchos alumnos encuentran la oportunidad de hablar de lo que viven, de lo que sienten y de las preguntas que forman parte de cualquier vida humana.
En ocasiones el debate público presenta la asignatura de Religión como si fuera simplemente una opción más dentro del horario escolar, casi un espacio que algunos alumnos ocupan mientras otros realizan actividades alternativas. Sin embargo, quienes conocen de cerca esta materia saben que no se trata de rellenar un hueco en el horario. La asignatura de Religión tiene contenidos, reflexión y una tradición cultural y humanística que forma parte de la educación de nuestros alumnos.

Con el tiempo uno comprende que la asignatura de Religión no es solo una materia más dentro del horario escolar. Es también un espacio donde muchos alumnos encuentran la oportunidad de hablar de lo que viven, de lo que sienten y de las preguntas que forman parte de cualquier vida humana.
En ocasiones el debate público presenta la asignatura de Religión como si fuera simplemente una opción más dentro del horario escolar, casi un espacio que algunos alumnos ocupan mientras otros realizan actividades alternativas. Sin embargo, quienes conocen de cerca esta materia saben que no se trata de rellenar un hueco en el horario. La asignatura de Religión tiene contenidos, reflexión y una tradición cultural y humanística que forma parte de la educación de nuestros alumnos.
Precisamente por eso resulta importante significar y también dignificar esta asignatura: reconocer su valor educativo y comprender que no se trata de una actividad secundaria dentro de la escuela, sino de una materia que aporta una mirada profunda sobre la persona, la cultura y el sentido de la vida.
Lejos de competir con otras materias, la Religión dialoga con ellas y ayuda a comprender muchos aspectos de la cultura, de la historia y del pensamiento humano. En ese sentido, su aportación tiene también un carácter transversal, porque conecta preguntas que atraviesan muchas áreas del conocimiento y de la experiencia humana.

Sin embargo, junto a esta realidad educativa existe también otra realidad menos visible: la del propio profesorado de Religión. Un colectivo que durante años ha tenido que afrontar cambios, incertidumbres y debates públicos en los que muchas veces se habla de esta asignatura sin conocer realmente lo que ocurre dentro de las aulas.
Quizá por eso, al conocer de cerca esta realidad, algunos profesores sentimos también la necesidad de implicarnos en la defensa de nuestro trabajo y de nuestros compañeros. No se trata únicamente de cuestiones laborales. Se trata también de acompañar a un profesorado que desarrolla una tarea educativa valiosa y que, sin embargo, muchas veces resulta poco visible dentro del sistema educativo.
En mi caso personal, esa convicción me ha llevado a dar un paso adelante. He decidido implicarme y presentarme a las próximas elecciones sindicales junto a otros compañeros en el sindicato APPRECE, una organización formada por profesores de Religión que trabajan para acompañar, representar y defender a este profesorado.

No se trata de una decisión ideológica ni corporativa. Se trata, sencillamente, de intentar cuidar una realidad educativa que conozco bien y que considero valiosa para muchos alumnos.
Porque cuando uno conoce de cerca lo que ocurre dentro de las aulas, comprende que la asignatura de Religión no es un problema dentro de la escuela, sino una oportunidad para seguir educando personas con profundidad, sentido y esperanza.
Juan Francisco Casas Muñoz
Maestro de Religión en centros públicos de Granada
Diplomado en Magisterio y Licenciado en Ciencias Religiosas





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