Acerca de ‘El lado correcto de la Historia’

Con independencia de muchos otros aspectos importantes e interesantes de esa expresión o creencia, su base teórica es sin duda la teoría Materialista de la Historia o el Materialismo Histórico (Hismat), núcleo específico del pensamiento de Marx, y sin duda alguna — en opinión de sus seguidores y teóricos — su gran aportación a las ciencias históricas y sociales de la época moderna. En efecto, para L. Althusser (“Pour Marx”, “Lire le Capital”) el “Hismat”, representa nada menos que el descubrimiento de un nuevo continente científico, el “continente de la Historia”. El propio Marx llegó a reconocer en sus “Manuscritos de economía y filosofía” que el comunismo marxista o “socialismo científico” es “la solución del enigma de la historia y es consciente de ser esa solución”.

Esta doctrina política, formulada por Marx y Engels, se refiere básicamente al estudio de las sociedades humanas y a la historia de las mismas y, en apretada síntesis, puede decirse que comporta o comprende, en primer lugar una nueva concepción de la sociedades humanas, de la economía y de la política; en segundo lugar, una metodología científico-social, para el estudio de las distintas sociedades humanas y de los diversos Modos de Producción que se han ido sucediendo dialécticamente en el curso de la Historia; y, en tercer lugar, una “praxiología” (expresión teórica de una praxis política revolucionaria), entendida como una eficaz síntesis entre teoría y práctica, que ha sido utilizada como “instrumento ideológico político” para la crítica, el análisis y la transformación revolucionaria de la sociedad capitalista y que constituye el núcleo doctrinal y metodológico de ese proyecto político de cambio.

En tanto que “Ciencia de la Historia”, el Materialismo Histórico investiga el “proceso real de la producción material de la vida por parte de los hombres” y se caracterizaría por tres rasgos o notas fundamentales: a) es un intento de “explicar la historia exclusivamente por esos determinados factores materiales” (económico-técnicos) y no por factores ideales, mentales o espirituales (“formas de conciencia” o ideologías, en su terminología); b) es una “voluntad de explicar la Historia dialécticamente”, pues cada etapa de ella encierra o genera en sí misma una serie de “contradicciones” que terminan con ella y harán surgir la etapa siguiente que, a su vez, supondrá una síntesis superadora (“Aufhebung”) de la etapa precedente; y c) es también una “Filosofía de la Historia” entendida como progreso continuo, ascendente, que tiene una dirección, sentido, significado; y, asimismo, un origen desde el que se encamina hacia una meta final (“eskhatón”), en la que todas las contradicciones se superan definitivamente. Y ese sería el denominado “lado o sentido correcto de la Historia”. En definitiva: una concepción optimista y progresista de la Historia de raíz hegeliana, pero de un Hegel “vuelto del revés”, esto es, el propio Marx, un filósofo no idealista sino materialista.

En consecuencia, el Materialismo Histórico es una pretensión de hacer “inteligible” la Historia humana; afirmando que existe una “lógica de la Historia”, una “teleología de la Historia”, desde la convicción de que ésta tiene sentido, orientación y dirección, y se encamina necesariamente hacia una meta o final definitivo, el fin de la historia. Todo este proceso estaría regulado por una serie de leyes, necesarias y universales de naturaleza económica. Si existen tales leyes, y si el marxismo o Hismat posee —en tanto que Ciencia de la Historia— la clave de su descubrimiento e interpretación, es posible entonces predecir “el curso futuro de la historia”. El porvenir de la Humanidad está ya previsto de antemano en esas leyes necesarias y universales. Así, de igual manera que el meteorólogo puede predecir el tiempo, o el astrónomo un eclipse, el Materialismo Histórico estaría en condiciones de predecir el desarrollo futuro de la Historia, así como su inexorable meta final “mesiánico salvífica” intrahistórica: el advenimiento de la sociedad o del paraíso comunista.

Uno de sus mayores críticos, el filósofo austríaco Karl R. Popper, en obras como “La miseria del historicismo” y “La sociedad abierta y sus enemigos”, ha criticado duramente esta pretensión del Marxismo “de deducir el futuro desde el pasado”, afirmando que no hay leyes inexorables de la historia y que sostener tal tesis es caer en “una superstición anticientífica”, más propia de una creencia doctrinal escatológica e “irracional” que de una verdadera teoría científica. Según Popper, la Historia es el ámbito de lo contingente, de lo empírico, de lo impredecible e imprevisible. En los sucesos empíricos, históricos, hay siempre un margen de azar, de imprevisión, de aleatoriedad y de indeterminación; es decir de “libertad”, ya que en ellos interviene siempre una multiplicidad azarosa de factores variables impredecibles. En el ámbito de la Historia puede haber tendencias, vectores, probabilidades, pero no leyes fatales o deterministas. Concluye el epistemólogo vienés de la ciencia que, de esta manera, el Materialismo Histórico asume la forma de un “historicismo determinista” o de un “profetismo escatológico”, es decir, no de una ciencia “stricto sensu” sino de una “creencia” supersticiosa y acientífica. Con lo que la tesis del profesor Torné-Dombidau queda suficientemente confirmada.

[NOTA: Este artículo de Tomás Moreno Fernández se publicó en la edición impresa de IDEAL, correspondiente al jueves, 9 de abril de 2026, pág. 22]

Tomás Moreno Fernández

Ver todos los artículos de


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

IDEAL En Clase

© CMA Comunicación. Responsable Legal: Corporación de Medios de Andalucía S.A.. C.I.F.: A78865458. Dirección: C/ Huelva 2, Polígono de ASEGRA 18210 Peligros (Granada). Contacto: idealdigital@ideal.es . Tlf: +34 958 809 809. Datos Registrales: Registro Mercantil de Granada, folio 117, tomo 304 general, libro 204, sección 3ª sociedades, inscripción 4