Si hubiera que sintetizar la conferencia de Sebastián Álvaro en unas pocas palabras posiblemente estas sería las que pronunció casi al final de las dos horas de su intervención: «Tengo la inmensa fortuna de que he sido un hombre afortunado. Porque viví la vida que siempre quise, con gente a la que sigo queriendo en su grandísima mayoría y con la que sigo compartiendo esa ingenuidad infantil que te hace creer que se puede hacer. La mayoría de la gente que no hace cosas imposibles es porque no se atrevió a intentarlas».
Un acto organizado por Fundación Caja Rural en su sede central que llenó prácticamente su auditorio de un público en el que predominaban los amantes de las montañas que disfrutó con las bellísimas y a veces duras imágenes que se iban proyectando en la pantalla mezcladas con la habitual pasión no exenta de humor de este aventurero y escritor nacido en Madrid el 23 de noviembre de 1950.

Previamente la responsable de la Fundación, Poli Servián le calificaba como «una de las personas más sencillas y más humildes» que ha conocido al tiempo que destacaba su capacidad para levantarte ante la adversidad, así como su amor infinito por la naturaleza y el entusiasmo por querer contar a los demás sus experiencias. También aprovecharía para invitar a los presentes a visitar y dar difusión a la exposición fotográfica de Sebastián titulada ‘El mundo en el fin del mundo’ que permanecerá hasta el 18 de julio. Por su parte, Manuel Titos comenzaría su breve intervención recordando que las últimas semanas ha sido un trágicas en Granada, en referencia a la persona fallecida en la Vereda de la Estrella y otra en la falda del Mulhacén, y al fallecimiento del profesor de la Facultad de Ciencias del Deporte, Justino Cebeira. Del conferenciante afirmaría que «es una de las personas más destacadas en el ámbito del alpinismo, de la fotografía, de la literatura y de la comunicación en relación con la montaña, con todas las montañas del mundo».

Y de ello dio buena prueba Sebastián Álvaro que a lo largo de su intervención salpicada de citas literarias y filosóficas apoyada en imágenes de sus reportajes iría comentando de forma muy amena desde sus humildes orígenes, su paso por un grupo musical donde tocaba la batería, su paso por la mili, su llegada al mundo de la televisión y las vicisitudes a lo largo de más de tres décadas en la realización de uno de los programas más emblemáticos de TVE dedicados a la naturaleza junto al ‘El hombre y la tierra’ como ha sido ‘ Al filo de lo imposible’. Acto que dedicaría a sus 33 amigos fallecidos en los 30 años que estuvo realizando el programa y a la doctora, Esther Sánchez Herrera, una de las mayores especialistas de España, en el tratamiento del cáncer de mielanona con la que estuvo grabando en Granada hace un par de años. También indicaría el objetivo del programa -hacer buenos documentales para la televisión pública-, para lo que llevaron a cabo más de 200 expediciones y 355 documentales, «hasta que en el año 2008, en una reestructuración, nos echaron a todos y quitaron al filo de lo imposible». Igualmente dedicaría unos minutos para hablar del proyecto solidario basado en la educación del que se siente muy orgulloso y para el que pidió la colaboración de los asistentes (www.fundacionsarabastall.org).
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