Los hijos de Adora :: PACO EL POLEO

Francisco Ávila: ‘Adora la gitana’ (y 30)

Rafael hijo, nos cuenta la familia que él no emigró como otros de sus hermanos. Su trabajo se desarrolló principalmente en el campo, con Francisco Morcillo Bullejos. Y de capataz, en el cortijo de San Juan De Dios, con Gálvez. También estuvo de manijero en Trevijano, con Salvorico.

Rafael, hijo

En sus primeros años de casados, Rafael y Genoveva no tenían hijos, pero después, con el tiempo, tuvieron tres. En la actualidad, los hijos se dedican al trasporte. Los padres ya han fallecido.

María

El matrimonio de María y Miguel tuvo tres hijos: Miguelín, Antonio y Jesús, niñas no tuvieron. Estuvieron tres años trabajando en la fábrica del tabaco. Después trabajaron en los invernaderos de Almería recogiendo habichuelas, tomates y toda clase de verduras y frutas. En Francia y en Barcelona han estado más de veinte años trabajando allí. Se compraron un piso en la capital. Ella trabajaba limpiando en las casas y él en el campo, igual que aquí en Granada. Uno de los hijos está casado con su prima hermana Dori, hija de Encarna. Y los otros dos se dedican al mundo del transporte.

María y Miguel vivieron últimamente en la Chana,

Antonio

Antonio siempre estuvo trabajando en el campo y en los secaderos de Paquito el de los Pajaricos y su hermano Manolo. Después, como ya no había trabajo en el campo, se dedicó a vender verduras en Granada capital, en las esquinas de la Avenida Andaluces y en la Romanilla: «Unas verduras que vendía muy buenas recién lavadas del grifo, que no era de la acequia».

Antonio tiene cuatro hijos ya casados que trabajan en sus distintas actividades.

En la actualidad, los padres viven en la Barriada de Bobadilla, junto a su hermana Encarna.

Emilio

Emilio, de soltero estuvo unos años trabajando en la fábrica del tabaco, donde se ganaba muy poco al mes. De casados, emigraron a Francia. Allí estuvo un tiempo con la familia de la mujer vendiendo polos por las calles y en los trenes, en los que se montaba en las paradas. También los vendía en las playas, a los veraneantes, pero no se adaptaron al clima extranjero.

En una ocasión los contrataron para la recogida de la fresa, pero se presentó un tiempo de lluvia muy malo y se tuvieron que venir. Después le salieron varios sitios del extranjero, pero no se adaptaron al clima porque no hacía nada más que llover. Estuvieron un tiempo en Francia con la familia de la mujer. También han estado en Barcelona y, después, se vinieron para Granada. Tienen tres hijos, dos hembras y un varón.

«El hijo es camionero como el mío —comenta Encarna—, con los Hateros, los que llevan en los laterales el anagrama de los conejillos pintados. La empresa de los Hateros cuenta con más de dieciocho camioneros haciendo portes como ellos».

En la actualidad, viven en La Chana.

Encarna

Encarna y Salvador se conocieron en una fiesta de solteros en Huélago, por motivos de trabajo. Allí estuvieron bailando toda la noche hasta que surgió el flechazo del enamoramiento.

«Ya de casados, estuvimos trabajando aquí en Granada, en los tabacos, en las remolachas y en todo lo que había por ese tiempo. Emigramos a Jaén para la cosecha de aceituna. Después, a Francia, para la recolección de la uva y la fresa. Volvimos a Murcia para la recolección de la habichuelilla y los pimientos, que allí también se trabaja en eso. Luego estuvimos otra vez en Francia en la habichuelilla y en la fresa. El trabajo era por los kilos que se recogieran de fresa o de habichuelas.

Teníamos ya los cinco niños, tres varones y dos hembras. Como era a destajo, dos de los hijos mayores se venían con nosotros a ayudar y, si cogían una caja, pues se agregaba al peso con las demás. La niña más mayorcilla se quedaba allí en el cortijo para cuidar de los más pequeños: la más pequeña tenía un año y el chico, unos meses. Dori, con ocho años, se quedaba allí en el cortijo cuidando de los hermanos.

Hoy en día, dos de ellos son camioneros y trabajan en Jaén con los Hateros. El menor se ha tirado muchos años recorriendo esos países hasta que ha ganado su casa que tiene, y su coche. Y ahora ya solo trabaja de Barcelona para acá. ¿Qué tiene que dar un viaje?… Pues que lo mandan para allá. Y el otro hermano, igual. Lo que pasa ahora es que no es como antes, ahora eso está mejor regulado. De cada veinticuatro horas, tienen que hacer once horas. Y, después, los descansos de media hora, una hora…, según sea el trayecto y en el sitio adecuado para descansar. Los sueldos son según los kilómetros que hagan. ¿El sueldo? Unos mil y pico de euros… o según los kilómetros que hagan. Luego están las dietas que también se van sumado al sueldo. También están los inconvenientes, como en todos los trabajos. En la huelga, esta no, la que se hizo hace poco más de un año, que pararon todos los camiones y le dieron a uno un peñasco que le rompió la luna del camión.

Las niñas, tanto María como Dori, ya solo trabajan en las labores de sus casas. De solteras, trabajaron con nosotros en Jaén, recogiendo aceitunas. Y en el cortijo de las Torres, en el camino que va para el pueblo de Colomera. También, con don Federico Romero, de Granada, que tenía unos olivos cerca del pantano de Cubillas. Después estuvieron en Marmolejo; cuando acabaron, le hicieron una comida en la Virgen de la Cabeza. Y el remate fue en Andújar con Federico Romero».

En la actualidad, el matrimonio vive en la Barriada de Bobadilla.

Lourdes

Lourdes tiene cuatro hijos. Emigró a Barcelona. Estuvo allí durante muchos años y, después, por aquí en la provincia. Más allá no ha ido. Se dedicó a vender zapatos por los mercadillos ambulantes hasta establecerse en el pueblo de Atarfe, donde tiene su tienda. Hoy en día la regenta uno de sus hijos, porque ella está impedida.

En la actualidad, vive en Atarfe.

Juan Carlos

Juan Carlos, desde que tenía diecisiete años, estuvo mucho tiempo en Alemania trabajando en las fábricas. Se fue a Berlín a trabajar en el hierro, donde ganaba mucho más. La mujer es alemana. Tenía tres hijos, dos varones y una hembra. El mayor murió a la edad de veintinueve años en la mesa de operaciones. La niña vive donde anteriormente vivían los padres, junto a la casa de Encarna en Bobadilla. Y el menor trabaja con los camiones como los hijos de Encarna.

En la actualidad, viven en la Zubia.

Fin

de Adora la Gitana

de

Francisco Ávila, Paco EL Poleo

Redacción

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