En una de las escenas más famosas de “El tercer hombre”, la película que se desarrolla durante la posguerra en Viena, el personaje que encarna Orson Wells se preguntaba desde las alturas de la noria del Prater que si nos ofrecieran 20.000 dólares (de la época) por cada puntito que apenas se percibía desde allí (personas) que hiciéramos desaparecer, ¿cuál sería nuestra decisión? La distancia nos insensibiliza de algún modo. Y, tal vez, ahora mismo podríamos transformar la pregunta en ¿A cuantas comodidades somos incapaces de renunciar porque el puntito del daño al planeta lo vemos muy a lo lejos?

Con el tema de fondo de la sostenibilidad, el alumnado de primero de Sistemas Microinformáticos y Redes (grado medio) del IES Padre Suárez ha realizado una movilidad Erasmus a Hollabrun (Viena) la última semana de mayo.
El primer día se visitó la sede de la ONU de Viena, donde se pudo aprender sobre de los objetivos de desarrollo sostenible y el trabajo de los organismos para la energía atómica, el desarrollo industrial y el espacio.

Más tarde se visito el Museo de Ciencia y Tecnología, con una excelente exposición interactiva sobre cambio climático y sostenibilidad (es estremecedor ver el retroceso de los glaciares en los Alpes). La exposición con ordenadores antiguos (años 50) también resultó de lo más interesante para nuestros estudiantes de informática.

El martes se visitó el HTL Hollabrun (escuela de formación profesional) para una de las actividades más importantes de cualquier movilidad Erasmus: conocer e interactuar con personas de otras nacionalidades. No hace tanto tiempo (como bien pudo comprobar nuestro alumnado en el Museo de Historia Militar de Viena) que los europeos se relacionaban matándose unos a otros.

El miércoles, junto con otro alumnado de Hollabrunn se visitó el River Lab del Danubio, organismo donde aprendieron las tareas de investigación derivadas del río Danubio y como va creciendo en importancia su labor para el control de inundaciones, cada vez más probables debido al cambio climático.
El jueves tuvo lugar una última actividad junto al alumnado de Hollabrunnl. Esta vez en la sede de la multinacional Siemens en Viena. Especialmente interesante fue comprobar el programa de formación que tiene la empresa para estudiantes en prácticas, y la visita al centro de datos para inteligencia artificial que tiene la empresa. Muy instructivo desde el punto de vista informático y medio ambiental: en una sede donde trabajan dos mil personas, el 80% del consumo eléctrico es el equipamiento de este centro de datos. Como dijo el responsable del proyecto, seguramente cuando le preguntemos a la IA como podemos solucionar el cambio climático nos conteste: “Apágame”.

Cómo no, estos días también hubo tiempo para las visitas culturales en la bellísima Viena, o para subir a la famosa noria del Prater. Con suerte, nuestos alumnos, desde las alturas, en vez de ver puntitos que eliminar, observaron un planeta del que son un poco más conscientes que vale la pena cuidar.
Enric Biosca







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