Un estudio realizado con alumnado del Programa Universitario para Mayores (PUMUO) ayuda a comprender cómo aprenden las personas mayores y abre, según el autor, nuevas vías para adaptar la enseñanza a una sociedad cada vez más longeva.
Cada vez son más las personas que, una vez terminada su vida laboral o alcanzada la madurez, deciden volver a las aulas universitarias. Lo hacen sin la presión de obtener un título profesional o mejorar su currículo. Lo hacen por curiosidad, por crecimiento personal y porque el deseo de aprender no desaparece con la edad.
Esta realidad es cada vez más visible en programas universitarios para mayores como el de la Universidad de Oviedo (PUMUO). Sin embargo, plantea una pregunta sorprendentemente poco estudiada: ¿cómo aprenden quienes regresan a la universidad después de los sesenta años?
Responder a esa cuestión fue el objetivo de una investigación desarrollada en la Universidad de Oviedo con estudiantes de primer curso del PUMUO. El estudio, realizado con una muestra de 58 participantes y una edad media de 69 años, analizó la forma en que este alumnado afronta el aprendizaje, teniendo en cuenta también variables como la edad, el sexo, el nivel de formación y la situación laboral.
La investigación partía de una constatación llamativa. Aunque desde hace décadas existen numerosos modelos que intentan explicar las diferentes formas de aprender y abundante literatura sobre el aprendizaje en niños, jóvenes o universitarios tradicionales e incluso mayores con déficit cognitivo, no se habían encontrado estudios específicos centrados en personas mayores que cursan estudios de extensión universitaria en programas como el PUMUO. Esa ausencia convirtió el trabajo en una aportación especialmente relevante dentro de un ámbito no explorado.
Más que buscar cuál es la mejor forma de aprender, el estudio pretendía conocer si existían determinadas preferencias comunes entre este alumnado. Comprender esos perfiles puede ayudar a diseñar metodologías docentes más adecuadas y aprovechar mejor la experiencia, la motivación y los conocimientos previos que los estudiantes mayores aportan al aula.
Los resultados ofrecieron una imagen clara. Frente a la idea de que quienes deciden volver a estudiar podrían mostrar un perfil especialmente dinámico o una distribución equilibrada entre distintas formas de aprender, la investigación encontró un predominio muy marcado del perfil reflexivo. En concreto, el 70,7 % de los participantes mostró esta preferencia, mientras que el perfil teórico ocupó el segundo lugar con un 25,9 %. siendo mucho menores otros perfiles.
Lejos de ser una simple clasificación puesto que no se busca etiquetar al estudiante, estos datos ayudan a comprender mejor la realidad del alumnado mayor. Las personas que participaron en el estudio cuentan con décadas de experiencias personales y profesionales, diferentes niveles educativos y situaciones laborales, lo que puede favorecer formas de aprendizaje más pausadas, analíticas y orientadas a comprender antes que a actuar de manera inmediata. Son estudiantes que suelen valorar el intercambio de ideas, la reflexión, el razonamiento y la construcción progresiva del conocimiento.
El análisis también mostró que hombres y mujeres presentaban perfiles muy similares y que variables como la formación previa o la situación laboral aportaban matices interesantes, aunque sin modificar el predominio general observado. Este tipo de información permite conocer mejor la diversidad existente dentro del propio colectivo y constituye una herramienta útil para planificar actividades docentes más ajustadas a sus características.
Las conclusiones del estudio invitan a reflexionar sobre un aspecto que con frecuencia pasa desapercibido: enseñar a personas mayores no consiste únicamente en adaptar los contenidos, sino también en comprender cómo se acercan al conocimiento. Estrategias como el debate, el análisis de casos, la reflexión compartida o la organización estructurada de la información pueden responder mejor a las preferencias detectadas, al tiempo que conviene fomentar actividades que desarrollen otras formas de aprendizaje y mantengan un equilibrio metodológico.
El interés de esta investigación va más allá de los resultados obtenidos. Los datos fueron recogidos en 2018, antes de la pandemia y de la expansión de la inteligencia artificial en el ámbito educativo. Hoy, cuando las tecnologías digitales están transformando la forma de enseñar y aprender, disponer de una referencia previa adquiere un valor añadido para comparar cómo evolucionan estos perfiles en los próximos años.
Además, una investigación publicada posteriormente ha encontrado tendencias similares, lo que refuerza el interés de seguir profundizando en un campo que apenas comienza a desarrollarse y que previsiblemente cobrará cada vez mayor importancia conforme aumente la participación de las personas mayores en la educación superior.
Pero quizá la conclusión más importante trascienda los datos estadísticos. Este trabajo recuerda que la universidad no pertenece exclusivamente a los jóvenes. Las aulas también son un espacio para quienes, después de toda una vida de experiencias, continúan siendo curiosos, siguen buscando respuestas, haciéndose preguntas y disfrutando del conocimiento.
En una sociedad que envejece y en la que el aprendizaje permanente se ha convertido en un objetivo educativo de primer orden, comprender cómo aprenden las personas mayores no es solo una cuestión académica, es una forma de reconocer que el deseo de aprender nos acompaña durante toda la vida, de asumir que una educación verdaderamente inclusiva debe ser capaz de responder también a esa realidad.
(*) Este estudio se presentó en el IX Congreso Mundial de Estilos de Aprendizaje en junio 2026

José Carlos Montalbán
Maestro jubilado. Docente durante más de 35 años en el País Vasco.
DEI-DECA por la Universidad Pontificia de Salamanca
Master en Informática educativa.
Ha realizado algunas investigaciones en el terreno de la Psicología y del
aprendizaje Y ha participado en diferentes congresos mundiales de Estilos de
Aprendizaje y de Tecnología educativa en la UNED. Autor de artículos sobre
Estilos, psicología Aspectos de la educación relacionados con Neurociencia
Actualmente es Graduado por la Universidad de Oviedo en la que continúa
estudiando e investigando






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