Y aquí está septiembre poniéndonos de nuevo frente a la realidad cotidiana.
Ya estamos de vuelta y hacemos balance de este intenso verano, por fin van remitiendo las altas temperaturas y Granada parece que ha dejado de temblar. Este verano ha sido especialmente intenso y aciago. Da la sensación de que cada verano tratara de superar al anterior en intensidad y alarmismo: el turismo más masivo, las temperaturas más altas, los incendios más voraces, los cataclismos naturales más frecuentes, el cambio climático más intenso y sorprendente, los conflictos migratorios y las muertes de migrantes en el mar mas numerosas, la gasolina más cara…
Este verano ha sido un continuo sin vivir, pero aun así todos hemos tratado de descansar, de desconectar y disfrutar del verano. En ese sentido, juegan un papel muy importante las fiestas de los pueblos y los festivales. Y en estos últimos me voy a centrar y como no podría ser de otra manera al Parapanda folk me remito. Ya hablé a título informativo, del Parapanda folk el verano pasado, pero me veo en la obligación de volver a hacerlo por las circunstancias especiales que han rodeado esta edición número XXXV.

Mantener vivo un festival como este no es moco de pavo. A lo largo de estos treinta y cinco años el Parapanda folk ha superado múltiples escollos y este año tuvo que aplazarse un mes a dos días de la fecha prevista para su realización. A pesar de las dificultades, el festival se ha llevado a cabo con actuaciones de gran calidad artística y musical. Todos los grupos nos han dejado lo mejor de sí mismos, en el escenario. Vienen gentes de todos los alrededores y de distintos puntos de la geografía española a disfrutar de estas noches de folk. Son muchos los incondicionales, aficionados, periodistas, y expertos en música que con su presencia sostienen y dan difusión al Parapanda folk, año tras año. Nos visitan personas que son auténticos pilares de la cultura folk Y que vienen a Illora para apoyar el Parapanda folk, personas como el entrañable Juan Bedmar, fundador de este festival y cuyo nombre lleva la primera jornada del mismo y que va ya por su VI edición: Muestra Juan Bedmar de música tradicional.

Personas como Ismael Peña Poza cuyo nombre lleva el Foro folk de patrimonio cultural inmaterial que ya va por su novena edición y que se celebra paralelamente por la mañana.
Además, de los conciertos musicales se han llevado a cabo otras muchas actividades como: el 18ª hermanamiento de festivales folk recitales de poesía, exposiciones, presentaciones de libros y rutas turísticas guiadas.

El Parapanda Folk siempre se ha sostenido sobre principios que reivindican la cultura con raíces populares, la identidad propia de los pueblos, la paz, la multiculturalidad y la hermandad. En el Parapanda folk se canta en vasco, castellano, gallego, catalán, en todas las lenguas de este y de otros países. Por aquí, a lo largo de estos 35 años, han pasado cantantes y bailarines de todo el mundo. Todos hemos disfrutado cantando, palmeando y bailando en diferentes lenguas y hacerlo nos ha hecho gozar tanto…

En estos extraños tiempos, que estamos viviendo, los festivales como este se hacen imprescindibles y nos devuelven la esperanza en un futuro con memoria donde nuestros descendientes puedan crecer y vivir en hermandad y en paz.
Y no podía ser mas explícito el cartel de este año: PARAPAZDA.

Durante los tres primeros días el festival ha dedicado gran parte de su espacio a grupos de nuestro pueblo como el Taller de música tradicional de Illora, la Coral Polifónica San Rogelio y el cantaor Morenito de Illora. Todos ellos han tenido una actuación magnífica que nos hizo vibrar a todos los presentes y sentirnos orgullosos de nuestros paisanos. Sin embargo, paradójicamente, el lleno esos primeros días fue parcial. Esa incomprensible falta de apoyo masivo al festival por parte de los ilurquenses, francamente me apena. Apoyar la cultura de nuestro pueblo, de nuestros grupos y de este festival, es apoyar a Illora.

Este año también se da la circunstancia de que se jubila Antonio Caba, el técnico de cultura que durante todos estos años ha puesto todo su empeño y esfuerzo por sacar este festival adelante. Desde aquí le deseo que disfrute de su nueva etapa y le doy las gracias por su labor durante todos estos años. Espero que el Ayuntamiento de Íllora junto con la Diputación de Granada y todos los organismos implicados, sigan manteniendo la vida y la gran calidad del festival independientemente del signo político que nos gobierne en cualquier ámbito.
Y me despido con este breve poema de Gloria Fuertes a quien también se le ha dedicado un espacio en este Parapazda 2026.
Telegrama celestial.
No disparar donde haya niños.
Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.
Gloria Fuertes
Sea siempre por la Cultura Popular, la Música, la Paz y la Hermandad entre los pueblos.
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