La educación no cambia el mundo,
cambia a las personas que van a cambiar el mundo
Paulo Freire
Una investigación vinculada a la Universidad de Málaga analiza cómo la narrativa y la tecnología pueden transformar la formación del profesorado y mejorar la motivación por la lectura.
La formación docente atraviesa un momento de transformación. Los cambios sociales, culturales y tecnológicos están impulsando nuevas formas de enseñar y aprender que superan los modelos tradicionales centrados únicamente en la transmisión de contenidos.
En este contexto, una investigación vinculada al Doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga analiza el potencial del Aprendizaje Basado en Historias (ABH) como metodología innovadora para la formación del profesorado. El estudio se desarrolla en colaboración con universidades de la provincia de San Juan (Argentina) y explora cómo la narrativa, el storytelling educativo y la tecnología pueden contribuir a una educación más significativa.

Las historias forman parte de la experiencia humana desde siempre. A través de ellas las personas comprenden el mundo, transmiten conocimientos y conectan emocionalmente con otras realidades. El Aprendizaje Basado en Historias parte de una idea sencilla: las narrativas pueden convertirse en herramientas pedagógicas capaces de generar aprendizajes profundos. Cuando una historia se integra dentro de una propuesta didáctica bien diseñada, permite contextualizar contenidos, despertar la curiosidad y favorecer la reflexión. Desde la perspectiva de la neuroeducación, diversas investigaciones muestran que el cerebro aprende mejor cuando hay emoción, significado y conexión con la experiencia personal. Las historias activan precisamente esos procesos cognitivos y emocionales, facilitando la comprensión y la memoria. En el ámbito educativo, esto significa que una novela, un relato o incluso una situación narrativa ficticia pueden convertirse en el punto de partida para analizar problemas educativos, desarrollar pensamiento crítico o diseñar soluciones pedagógicas.



La metodología del Aprendizaje Basado en Historias estructura el aprendizaje en varias fases que combinan lectura, reflexión y creación. En primer lugar, el profesorado introduce la historia despertando el interés del alumnado mediante imágenes, preguntas, música o noticias relacionadas con el contexto narrativo. Esta fase busca generar un vínculo emocional con los personajes y la situación planteada. Posteriormente se desarrolla una etapa de exploración en la que el alumnado analiza la historia, identifica los conflictos educativos presentes y los relaciona con conceptos pedagógicos como la inclusión, la convivencia escolar o la atención a la diversidad. El proceso culmina con una fase creativa en la que los estudiantes elaboran sus propias narrativas educativas o reinterpretan la historia original proponiendo soluciones pedagógicas fundamentadas. En muchos casos estas producciones se realizan mediante herramientas digitales, dando lugar a podcasts educativos, vídeos, relatos interactivos o cómics digitales que permiten compartir el aprendizaje más allá del aula.

La investigación se desarrolló con estudiantes universitarios de Ciencias de la Educación y de distintos profesorados que participaron en experiencias formativas basadas en el Aprendizaje Basado en Historias. Para analizar el impacto de esta metodología se empleó un enfoque mixto que combinó cuestionarios sobre la percepción del alumnado con el análisis de las producciones didácticas elaboradas durante el proceso formativo. Los resultados muestran una valoración mayoritariamente positiva de esta metodología. Los futuros docentes destacan que trabajar con historias les permitió comprender mejores situaciones educativas reales, conectar la teoría pedagógica con la práctica y desarrollar una mayor sensibilidad hacia las dimensiones emocionales y sociales de la enseñanza. Entre los principales beneficios observados se encuentra el desarrollo de la competencia reflexiva docente. El análisis de historias educativas ayuda a los estudiantes a interpretar situaciones complejas del aula y a tomar decisiones pedagógicas fundamentadas. Asimismo, el ABH favorece el desarrollo de la empatía profesional. Al analizar relatos desde diferentes perspectivas —docentes, estudiantes o familias— el alumnado puede comprender mejor la diversidad de experiencias presentes en los contextos escolares. Otro aspecto destacado es el incremento de la motivación hacia la lectura y el aprendizaje. Las historias acercan los contenidos académicos a la realidad del alumnado y generan un mayor compromiso con el proceso formativo. Además, el uso de herramientas digitales para crear narrativas educativas contribuye al desarrollo de competencias clave como la creatividad, la comunicación y la competencia digital.

Uno de los principales aportes del Aprendizaje Basado en Historias es su capacidad para conectar la teoría pedagógica con situaciones concretas de la práctica educativa. Las narrativas permiten presentar dilemas reales del aula —problemas de convivencia, inclusión, evaluación o relación con las familias— que los estudiantes deben analizar y resolver desde una perspectiva pedagógica. La investigación también incorpora un enfoque intercultural al comparar experiencias educativas entre España y Argentina. Las historias utilizadas en el proyecto incluyen situaciones procedentes de ambos contextos, lo que permite al alumnado reflexionar sobre las similitudes y diferencias entre distintos sistemas educativos. Este intercambio favorece el desarrollo de una mirada global y crítica sobre la educación, cada vez más necesaria en un mundo educativo interconectado. A pesar de los resultados positivos, el estudio también señala algunos desafíos para la implementación del Aprendizaje Basado en Historias. Entre ellos se encuentran la necesidad de una planificación didáctica cuidadosa, una mayor formación del profesorado en el uso pedagógico de la tecnología y la adaptación de los sistemas de evaluación para incorporar enfoques más narrativos y reflexivos.
Los resultados de esta investigación ponen de relieve que el Aprendizaje Basado en Historias puede convertirse en una herramienta valiosa para renovar la formación del profesorado. Al integrar narrativa, tecnología y reflexión pedagógica, esta metodología contribuye a construir experiencias educativas más significativas, participativas y conectadas con la realidad. En un momento en que la educación busca nuevas formas de responder a los desafíos del siglo XXI, el Aprendizaje Basado en Historias recuerda algo esencial: enseñar no es solo transmitir información, sino ayudar a comprender el mundo y construir sentido. Y pocas herramientas lo hacen tan bien como una buena historia.

REFLEXION: “FORMARSE PARA EDUCAR»
El rol del docente hoy, no es transmitir la información , esto ya no genera tanta motivación , porque la información está disponible a un solo click…y estará aún más disponible.
Ser «MAESTRO», desde siempre ha sido y es, el trabajo más importante de todos, ¿Por qué?, porque está tarea se encarga de educar y formar: Médicos, jueces, periodistas, otros «MAESTROS», ingenieros, científicos, presidentes y presidentas de un país etc.
A un «MAESTRO», hay que cuidarlo, respetarlo, prestigiar, pero además hay que reinventarlo, hay que ver cómo se transforma toda la información que hoy tenemos al alcance, con mucha rapidez y fluidez….¿Cómo se genera nueva información? ¿Cómo se trabaja en equipo?….Hoy sabemos, que tanto en las Ciencias duras, como en las Humanísticas, el conocimiento se genera con trabajo colaborativo, cooperativo, totalmente en equipo interdisciplinario, el conocimiento, de este modo es: Colectivo-participativo y, todo esto nos lleva a proponer un cambio desde el «ser docente», para poder comunicarlo y transferirlo.
HOY MAS QUE NUNCA UN MAESTRO/A DE MAESTRO/A, TIENE LA DIFICIL Y ARDUA TAREA…DE VOLVER A SER » INSPIRADOR»

María Verónica Martínez Reynoso
Miembro de INOEDUCA.
Universidad de Málaga, ante todo, siempre, “MAESTRA”.






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