A las 12.30 horas, en el CEIP Fuentenueva, el termómetro marca 31.8 ºC a la sombra. (Javier Martín)

FAMPA Alhambra reclama medidas urgentes frente al calor en las aulas y una planificación efectiva para proteger al alumnado

No podemos normalizar que niños y niñas tengan que dar clase en condiciones que no se considerarían adecuadas para la mayoría de los entornos laborales”, señala la presidenta

FAMPA Alhambra ha reclamado la adopción de medidas urgentes para paliar las altas temperaturas que soporta el alumnado en los centros educativos de Granada durante los últimos meses del curso escolar y ha exigido una planificación efectiva que permita afrontar de manera estructural un problema que se repite cada año.

La federación considera inadmisible que, un verano más, el alumnado y el profesorado tengan que enfrentarse a unas condiciones térmicas que dificultan el desarrollo normal de la actividad educativa, precisamente en una etapa del curso en la que los estudiantes deben realizar un último esfuerzo de concentración y aprendizaje antes de las vacaciones estivales.

«La educación de nuestros hijos e hijas no puede depender de la temperatura que marque el termómetro. No es razonable que tengan que soportar jornadas lectivas en aulas que alcanzan temperaturas incompatibles con el bienestar y el aprendizaje», ha señalado la presidenta de FAMPA Alhambra, Isabel Molina.

La federación recuerda que las condiciones ambientales influyen directamente en la capacidad de atención, la concentración y el rendimiento del alumnado, además de incrementar el cansancio, la irritabilidad y el riesgo de sufrir problemas de salud derivados de la exposición prolongada al calor.

En este sentido, FAMPA Alhambra recuerda que la normativa sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo establece que las condiciones ambientales no deben suponer un riesgo para la seguridad y la salud de las personas y fija una temperatura de entre 17 y 27 grados centígrados para los trabajos sedentarios. “Si la legislación protege a las personas trabajadoras frente a temperaturas incompatibles con el desarrollo normal de su actividad, resulta razonable preguntarse por qué el alumnado debe soportar en las aulas condiciones que dificultan su aprendizaje y pueden afectar a su bienestar y a su salud», ha reclamado la presidenta.

«No podemos aceptar que se normalice que niños y niñas tengan que dar clase en condiciones que no se considerarían adecuadas para la mayoría de los entornos laborales. El calor excesivo perjudica su salud y compromete su derecho a recibir una educación de calidad», ha afirmado Molina.

La federación considera que la respuesta a esta situación no puede limitarse a la aplicación de protocolos de actuación cuando las temperaturas son extremas, sino que requiere actuaciones estructurales y una planificación a medio y largo plazo que adapte los centros educativos a la realidad climática actual.

Asimismo, FAMPA Alhambra recuerda que, en numerosos colegios e institutos de la provincia, han sido las propias asociaciones de madres y padres (AMPA) las que han asumido el coste de adquirir ventiladores u otros elementos destinados a mejorar las condiciones de las aulas, una situación que evidencia la insuficiencia de las medidas adoptadas hasta el momento.

«Las familias estamos colaborando en todo lo que podemos, pero no es nuestra responsabilidad financiar soluciones que corresponden a las administraciones públicas. La educación pública debe contar con los recursos necesarios para garantizar espacios seguros y confortables para el alumnado», ha destacado la presidenta de la Federación.

Coordinación de administraciones

FAMPA Alhambra insiste en que la mejora del confort térmico de los centros educativos requiere la implicación y coordinación de todas las administraciones competentes, evitando que la responsabilidad recaiga sobre los equipos directivos o las comunidades educativas.

«El calor en las aulas ha dejado de ser una circunstancia excepcional para convertirse en un problema recurrente. Las familias no queremos volver a encontrarnos el próximo junio hablando de la misma situación. Es el momento de actuar con previsión y de ofrecer soluciones definitivas que protejan el bienestar y el derecho a la educación de nuestro alumnado», ha concluido Isabel Molina.

Para hacer frente al impacto del cambio climático y las olas de calor, FAMPA Alhambra propone un conjunto de medidas, como la instalación en los centros educativos de toldos, estores y pérgolas en fachadas soleadas, la renaturalización de patios para crear zonas de sombra y la refrigeración mediante técnicas evaporativas, como el riego nocturno o matutino de suelos expuestos al sol. Además, sugiere el uso de espacios exteriores sombreados para dar clase, ajustar los horarios para evitar la actividad física durante las horas más calurosas y fomentar una rehabilitación energética integral de los edificios escolares.

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Antonio Arenas

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