‘En las cavernas del alma’, de Teresa Ariza, un poemario «con mucha sustancia y emoción en cada página»

Antes de despedirnos, María Teresa Ariza Periáñez, esa maestra que conocimos en el Colegio Tierno Galván y a cuya celebración de su jubilación asistimos nos dedica un ejemplar de su último poemario, ‘En las cavernas del alma’ (Editorial Nazarí) dedicado con una primorosa caligrafía: ‘Gracias por estar pendiente de mis cosas, por tu atención, por tu cariño,… Espero que mis versos te hagan llegar la emoción y el contacto con las cosas profundas y oníricas. Un fuerte abrazo».

Efectivamente Teresa, desde su jubilación se ha dedicado en cuerpo y alma a hacer lo que más le gusta, como es la música y la poesía. Y ahí hemos estado dando difusión a sus actuaciones con su coral y en la publicación de sus seis libros, el primero surgido de las palabras de su discurso de jubilación, ‘Si las pizarras hablaran’ (Editorial Bubok, 2006) en el que repasa la situación de la Educación en España, seguido de sus poemarios ‘Cantos rodados’ (Dauro, 2013), ‘Con la misma piedra’ (Esdrújula, 2016), ‘La mirada del frío’ (Nazarí, 2021), y el 12 de junio llegó a las librerías ‘En las cavernas del alma’, con este mismo sello editorial, en el que se reconoce como «lectora empedernida, amante de la música y el canto y estudiosa de la Literatura, en especial de la poesía», prueba de ello es también su ‘Cancionero’ compuesto por 31 canciones con sus letras y otro que está terminando y para el que ya tiene otras 20 canciones. «Esto me hace mucha ilusión porque considero al letrista tan poeta como al poeta capaz de ser letrista», explica al tiempo que reconoce su dificultad, «pues no es fácil».

El encuentro fue en el patio central del Ayuntamiento de Granada, que todavía mostraba algunos adornos propios de las fiestas del Corpus pasadas. Allí entre las esbeltas columnas nos cuenta que en el salón de plenos volverá a protagonizar la presentación de este libro junto a Soledad Ramos, autora del prólogo y José Antonio Ramos, autor del proemio, «por el gusto con que han escrito el cada uno su parte y desde luego ha sido todo un descubrimiento y una emoción muy grande porque tanto uno como el otro tienen una gran calidad artística». También su editor, Alejandro Santiago, para los que solo tiene bonitas palabras de agradecimiento, en la tarde de 14 de junio, (19 horas) y en el que anuncia alguna sorpresa musical para los asistentes.

Teresa Ariza realiza la dedicatorio con primorosa caligrafía ::A. ARENAS

Así pues, dos año después vuelve a este espacio para la presentación de su sexto libro y quinto poemario al que se ha dedicado durante y que ha compuesto «poco a poco, gota a gota, poema a poema» del cual se siente muy orgullosa. Además de agradecer a su editor su trabajo«por su buen hacer» nos comenta que lleva portada diseñada por Belén Esturla. Libro que contiene 54 poemas repartidos en cuatro capítulos, en el primero de los cuales brinda un homenaje al gran pintor granadino Manuel López Vázquez, en su opinión uno de los grandes pintores hiperrealistas del que ha elegido ocho cuadros, entre ellos el Patio de la Sultana, obra que le ha inspirado su poema del mismo título. A este añade otros dedicados al Paseo de las Adelfas, Galería del Cuarto Dorado, Palacio del Generalife, Fuente de los Leones, Cresterías de la Capilla Real, Sala de los Reyes y Jardín de los Adarves, con Sierra Nevada al fondo.

En el capítulo segundo del que el libro ha tomado su título ha reunido 18 poemas de corte más intimista sobre las verdades, las mentiras, las penas y los avatares del amor, en tanto que en el tercer capítulo, ‘Recuerdos hilvanados, Contemplación serena de las horas y deshoras vagabundas’ recoge poemas en los que pasea por diversos lugares, como por ejemplo, «a orillas del río donde va observando la naturaleza, el paisaje, el pajarillo que canta, el agua que pasa por el cauce y mil cosas de lo que nacen este tipo de poemas». Además también incluye otros poemas dedicados a su calle, a Lanjarón, la Alpujarra, al gran maestro y primer primer catedrático de guitarra que hubo en España, el granadino Manuel Cano y a Frascuelo, el torero de Churriana, cuyo poema se convirtió en un pasodoble al que puso la música el maestro Aniceto Giner al que también le agradece muchísimo su colaboración ya no sabíamos si iba a ir en el libro y que se estrenó el 25 de febrero en el en el Teatro de Albolote.

La poeta en el patio central del Ayuntamiento de Granada ::A. A.

En el cuarto capítulo María Teresa ha recopilado 15 poemas de «cosas muy negativas que han ido pasando en estos dos último años» y dedicados a los refugiados sirios, el volcán de La Palma, una niña abandonada, la soledad, el titulado ‘Jinetes’ «un poema muy lorquiano que obtuvo una mención de honor en el concurso literario ‘El 5 a las 5 ‘de Fuente Vaqueros en el año 2021 en el que recuerda a Lorca y a su tierra La Vega y recuerda también a su tierra El Temple. Otro poema titulado ‘Si se calla mi voz’ que también pasó a ser canción con música de la propia Teresa y que dedicó al pueblo ucraniano en el primer aniversario de la guerra. Tras el fallecimiento, hace unas semanas de Rafael Guillén, Teresa le compuso ‘in memoriam’, un poema que es con el que se cierra dedicado al gran maestro, admirado poeta y galardonado. Y es que como afirma Soledad Ramos, en el prólogo y que se ha destacado en la contraportada «Teresa nos ha regalado en su poemario un paseo milenario, así lo he vivido yo, he ido hilvanando algunas palabras y devorando el libro a retazos, con la lentitud de mi corazón en clama para poder amamantarme de él y nutrirme con mayor intensidad, preparando mi ser para el descanso y, así, resurgir serena al alba ante los huracanes del devenir diario». Y que Teresa concluye señalando que «la sustancias está dentro, la emoción está en cada página y está también en cada lector».

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