Cada día se me hace mas difícil decidir el tema sobre el que escribir. Las efemérides y la cruel actualidad me alejan constantemente del tema escolar y educativo que era el objetivo principal cuando comencé a escribir para el IDEAL en clase. Hoy decido abordar, de nuevo un tema espinoso relacionado con la escuela: los comedores escolares.
Observando como cambian los hábitos alimenticios y los problemas que afronta la salud infantil considero que son más que necesarios un análisis y una reflexión sobre la alimentación infantil y la escuela. Afortunadamente, ya quedaron muy atrás los tiempos del reparto en los colegios de leche americana, así llamábamos por entonces, a la leche en polvo. Pero centrémonos en la actualidad de la educación y en nuestros centros escolares de hoy. En primer lugar, considero que es, sobre todo, responsabilidad de las familias que la alimentación de nuestros niños sea la adecuada en cuanto a contenido saludable y hábitos, algo que cada vez está más amenazado por múltiples factores:
El consumo cada vez mayor de alimentos ultra procesados y el bajo consumo de frutas y verduras.
La cada vez más difícil conciliación entre vida laboral y familiar. Las familias delegan cada vez más en la escuela una función que es competencia de la familia como es la alimentación saludable y los hábitos adecuados en relación con la comida.
La hora de comer ha dejado de ser un tiempo de encuentro entre los componentes de la unidad familiar, un tiempo de atención a las relaciones familiares que es arrebatado por la televisión y los dispositivos móviles.
El aumento de alumnado en riesgo de exclusión social que presentan una alimentación sin los nutrientes adecuados.
El consumo de dulces y chucherías se ha normalizado como algo cotidiano. Cada vez hay mas azúcar en los alimentos procesados.
Todos esos cambios acaban afectando directamente a la salud de nuestros niños y niñas. Cada vez hay más obesidad infantil, diabetes, enfermedades autoinmunes, caries y enfermedades derivadas de una alimentación inadecuada como es la aparición de cáncer cada vez a edades más tempranas. En definitiva, la malnutrición progresa en detrimento de la Dieta Mediterránea y de la salud.
“Todos los niños deben tener la nutrición básica que necesitan para aprender, crecer y perseguir sus sueños, porque, al final, nada es más importante que la salud y el bienestar de nuestros hijos”. Michelle Obama
Ante esta realidad los centros escolares se han visto obligados, ya hace años, a incluir en sus programas educativos acciones como la elaboración e implantación de programas de meriendas saludables. Y actuaciones como el Plan de Consumo de Fruta y Verduras financiado por las comunidades autónomas y la Unión Europea para fomentar hábitos saludables.
Otro capítulo aparte, que merece un buen repaso, son los comedores escolares. La normativa principal que regula los comedores escolares en Andalucía es el Decreto 6/2017, de 16 de enero, que ordena los servicios complementarios de aula matinal, comedor y extraescolares en centros públicos. La gestión se realiza mayoritariamente a través de empresas de catering licitadas por la Agencia Pública Andaluza de Educación (APAE). Cada vez son menos las empresas licitadas, saquen ustedes sus propias conclusiones al respecto.
Es tan variada la situación de los comedores escolares como la de cada centro educativo. Pero lo realmente alarmante en este aspecto es la evolución que han tenido los comedores escolares en los últimos años. Han pasado de ser un servicio público gestionado directamente por el centro escolar a convertirse en un negocio, un servicio regentado por empresas privadas de catering que, evidentemente, solo buscan rentabilidad económica. En Andalucía apenas quedan ya comedores de gestión directa, solo el 18% y se pretende su total desaparición. Y créanme la calidad de la comida varía mucho entre un comedor escolar de gestión directa y uno de catering. Pero lo que más me llama la atención es la conformidad de las familias ante este hecho. Cuando en un centro escolar hay problemas con un servicio de catering este se intercambia por otro y así van rotando, creando la sensación de que se ha resuelto el problema. Actualmente, en Andalucía, en la mayoría de los centros escolares el servicio de comedor está en manos de empresas de catering lo que conlleva un deterioro notable en la calidad de la alimentación de nuestros niños y niñas.
La comida del catering llega al centro escolar cocinada en otro lugar a bastantes kilómetros de distancia. La comida se suele distribuir dos veces por semana. Los productos frescos y de cercanía están prácticamente ausentes del menú. Se transportan en recipientes de plástico. La comida se sirve siempre recalentada lo que hace que el sabor y la textura sean, a veces, poco agradables. Aún recuerdo lo mal que olía el pescado los días que se servía en el comedor escolar, solía ser panga o similar, pescados baratos congelados y que llevaban cocinados más de un día. Las raciones vienen contadas y los niños que necesitan una ración mas abundante no pueden repetir. El uso de aceites de baja calidad es otro de los factores poco saludables se suma a todo lo mencionado.
A todo esto, hay que añadir otro aspecto como son las prácticas que tienen estas empresas con sus trabajadores basadas en contratos precarios y temporales. Hay escasez de personal porque no se cubren las bajas. Además, en ocasiones, las monitoras por indicación de la empresa ocultan al Equipo Directivo del Centro Escolar las posibles incidencias relacionadas con la calidad y cantidad de los alimentos que se sirven.
Otro aspecto a añadir es la organización y preparación de los trabajadores en lo que a formación se refiere. Solo es imprescindible el carnet de manipulador de alimentos. Es necesario que exista, al menos, una formación básica en relación con la motivación adecuada a la hora de comer, actitudes positivas con respecto a la comida, la convivencia y el comportamiento en la mesa y unos niveles de ruido más bajos.
Y, por si fuera poco, a la función del comedor escolar de conciliación familiar entre familia escuela y trabajo hay que añadirle el papel de comedor social para los niños y niñas con riesgo de exclusión social. Un servicio que queda interrumpido en los periodos vacacionales y que expone a este alumnado a un riesgo grave de desnutrición.
A mi parecer, urge volver a los comedores de gestión directa y buscar alternativas adecuadas para atender las necesidades del alumnado en riesgo de exclusión social, en periodos vacacionales. La buena alimentación y salud en la infancia es la mejor garantía de buena salud en la edad adulta.
Como dijo el padre de la medicina, Hipócrates: “Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina”.





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