Hace ya la friolera de seis años todos vivimos o, mejor dicho, sufrimos una situación que nos marcó la historia de cada uno de nosotros: hago mención a la pandemia o al tiempo de coronavirus.
Si hay un aspecto positivo a destacar de aquella vivencia, como maestro, fue el de ver manifestar a alumnos y familias un inusitado interés por completar las tareas y, de paso, superar todos los retos que eran planteados por mi parte y por parte de uno de los miembros de alguna familia. El destino quiso que por aquel entonces me hiciera cargo de un primero de Educación Primaria. Eran alumnos recién iniciados en la lectoescritura y con muchas necesidades de atención para su progreso en las lenguas instrumentales, muy especialmente en lengua y matemáticas.
No veo conveniente recordar aquella época de forma pormenorizada pues ya lo hice en su momento, prueba de ello, el artículo de periódico que escribí dedicado a las coronaclases (Vídeos que grababa específicamente en aquella época para ser visionados y trabajados tanto por parte de mi alumnado de las familias).
De aquella experiencia aprendí que con un mínimo gesto podemos hacer que las familias se impliquen en el proceso de enseñanza-aprendizaje de su hijo o hija. ¿Es arriesgado? Toda innovación entrama un riesgo. ¿Hay una cierta garantía de que todos los padres y madres vayan a responder a lo que se les plantee? De ninguna de las maneras, porque hay padres que, o bien no se implican, no les interesa ni les motiva, o no coinciden por las tardes o los fines de semana con sus hijos, por motivos laborales. Todo es comprensible, en ninguno de los casos lo que se plantee debemos de asumirlo con un carácter de obligatoriedad, todo es voluntario, pero sí debemos de dar la posibilidad de que se compenetren hijos y padres en la realización de alguna actividad, manualidad, receta, demostración, experimento, baile.

A continuación, les voy a enumerar algunos de los retos familiares, que pueden llegar a ser considerados como situaciones de aprendizaje con su correspondiente producto final, que he llevado a cabo a lo largo de mi experiencia como maestro, muy especialmente, desde aquella época de la pandemia que anteriormente reseñé hasta la actualidad:
RETO DE LA HARINA
Para ponernos en contexto y poder entender el surgimiento de este primer reto familiar, quiero que piensen en una situación de la Covid 19, confinados, obligados a responder de una manera u otra, para justificar nuestro trabajo diario como maestros, para algunos insuficiente, inexistente o de fácil desempeño (nada más lejos de la realidad). Ante esta necesidad, además de los vídeos dedicados a las enseñanzas de las distintas materias, irremediablemente tuve que abrir un nuevo canal de comunicación y elegimos entre todos el Telegram. Gracias a esta aplicación o chat, pude recepcionar la friolera de 4000 archivos (entre fotos y vídeos) por no hablar de cientos de conversaciones que tuve con alumnos y familias.
Entre una de esas conversaciones, ante el éxtasis de algunas situaciones vividas, una madre de una alumna propuso el grabarnos frente a un plato de harina, meter la cabeza en un plato y decir el nombre del siguiente alumno o alumna, cuya familia tendría que asumir el reto de la harina y así nos íbamos retando en cadena.
RETO DE LOS BAILES
Los comienzos de los vídeos de las coronaclases, siempre venían encabezados por una canción y un baile de géneros variopintos. Alentaba a mis alumnos a sonreír, mostrar alegría, a ser agradecidos a la vida por el mero hecho de estar vivos y a tener esperanza de que todo lo malo de aquel momento iba a pasar y que el virus en algún momento de nuestra vida se iría para así poder volver a vernos en el cole. Algunas familias se grababan con el móvil bailando y cantando, incluso todos los miembros de la familia: hermanos, padre, madre, abuelos, etc. En esos vídeos manifestaban unión, ilusión, compenetración y sobre todo alegría. Con la música se espantaron los males.
RETO DE MAGIA
Todos los viernes de aquella época de pandemia y confinamiento proponía a los alumnos y familias algún truco de magia, de forma libre y voluntaria, lógicamente adaptándome a las habilidades que tuvieran esos alumnos. Precisamente dos de mis alumnas del CEIP Miguel de Cervantes, Ainhoa y Ariadna, hermanas mellizas, ya terminando los estudios de 1º de ESO, dedicaron una coronaclase a la magia. Fue algo que marcó un antes y un después, pues ellas fueron precisamente las primeras en llevar a cabo la grabación de una clase íntegra, dirigida por ellas, dedicada a la magia.
RETO DE MANITAS
Además del reto de la magia, surgió un reto de manitas, en donde alumnos o familiares nos enseñaban en un vídeo a arreglar algo, apretar alguna tuerca, proteger algún objeto de deterioro, conservar algún alimento, limpiar o lavar alguna prenda con una mancha complicada, aumentar las tallas de las zapatillas, etc.
RETO DE LAS CURIOSIDADES
Tanto alumnos como alumnas podían decirnos alguna curiosidad, empezando con la oración… ¿Sabíais que…? Gracias a esta actividad se potenciaba el gusto por la investigación al tiempo que se adquiría una mayor cultura en algunos temas de interés: costumbres, culturas, deportes, animales prehistóricos, épocas antiguas, ropa tradicional, entre otras muchas.
RETO DE “ME QUEDO EN CASA”
Este reto lo propuse yo, inspirado muy especialmente en el reto de la harina. Los alumnos y/o familias tendrían que hacer cualquier movimiento enérgico, deportivo, de equilibro o habilidad para terminar gritando con un sentido de la responsabilidad: ¡Yo me quedo en casa, vamoooos…! ¡Nosotros podemos! ¡Ya casi veo tierra, capitáaaan! El resultado, entrañable, fue la recopilación de muchos vídeos (cerca de 25) que quedaron para la posteridad y en las retinas de todos los que vivimos esa época.
RETO DE LAS NOTICIAS
En este reto se pretendía que los alumnos se prepararan una noticia que hubieran escuchado en la televisión o leído en la prensa, revistas o incluso en internet. Para ello, tenían que diseñar su propio televisor casero, con una caja de cartón, decorarlo y, acompañado de una imagen representativa a sus espaldas, presentar una noticia, con previa preparación, siempre cuidando la objetividad, imparcialidad y capacidad de transmitir una información de forma clara, concisa y atractiva.
RETO DE LOS ANUNCIOS
Este reto está muy relacionado con el área de la plástica. El objetivo es que desarrollen su creatividad y originalidad en la confección de su anuncio. Éste deberá contener un eslogan, palabras clave e informativas así como un contenido vistoso y atractivo. Este reto podrá ser presentado en familia o en solitario, grabado en un vídeo o defendido delante de toda la clase, con previa preparación, entrenamiento y puesta en escena desde casa.
RETO DE LAS MATEMÁTICAS
Aprovechando el uso de otra de las aplicaciones de las que disponemos hoy en día la mayor parte de los docentes, Classroom, me aventuré a pedir vídeos explicativos a mis alumnos con sus padres como testigo. Digamos que, los alumnos adquieren el papel de docentes, y los padres pasan a un papel relativamente pasivo, receptor y de discente. Deberán actuar como si estuvieran inmersos en un proceso de aprendizaje novedoso para ellos, por lo que cuestionará, “confundirá” a conciencia y valorará las explicaciones de su hijo o hija.
En este curso, concretamente, mis alumnos me han hecho llegar vídeos sobre divisiones de dos o tres cifras y de los pasos a seguir para pasar de una unidad de medida a otra. Como novedad introduje tanto la autoevaluación: “Me merezco un… porque…” o incluso la nota final de su madre o padre: “Mi hijo/a se merece un… porque…”. Aquí el objetivo está claro: su aprendizaje y dominio de la materia.
Vídeo [Próximamente]
RETO DE LAS CIENCIAS. LOS EXPERIMENTOS
Los alumnos muestran sus conocimientos e investigaciones en relación a un experimento científico, para dar un mayor sentido al estudio de la materia de ciencias en lo que concierne a las mezclas, componentes, densidades, etc.
Vídeo [Próximamente]ídeo [Próximamente]
RETO DE LA CANCIÓN DE MAMÁ O PAPÁ
Al hilo de la explicación de las métricas de los versos de una poesía, propuse que padres e hijos escribieran una canción predilecta, la analizaran desde el punto de vista métrico, estableciendo el tipo de rima y la clasificación de la última palabra de cada verso (esdrújula, llana o aguda) que determinará el cómputo general de la métrica final y a su vez nos derivará a afirmar si son de arte mayor o menor. Esta canción será posteriormente interpretada y grabada (incluso siendo caracterizados o disfrazados) para deleite propio y reconocimiento de su maestro.
RETO DE COCINITAS
En uno de mis artículos, cuyo título era “Nos ponemos el delantal” hago una ferviente defensa una favor de la presentación de las recetas. En tiempos de antaño, en mis comienzos, corría el año 2007, me atreví a pedir a mis alumnos a cocinar en casa para proceder a una degustación masiva por parte de todos los compañeros. Ese hecho, con todo lo que sé actualmente, he leído, he vivido, o me han contado es inviable, desde el punto de vista de alérgenos y, por qué no decirlo, de sanidad, pues no sabemos si los ingredientes utilizados para la confección de un plato de comida o postre estaban en buen estado o no se han echado a perder el mismo proceso. Pero si algo aprendí de aquella experiencia no es otra cosa que alentar a mis alumnos a cocinar, experimentar, ayudar o sobre todo, a empaparse de los conocimientos culinarios de cualquiera de sus progenitores (padre, madre, abuela, etc.), por lo que decidí plantear la posibilidad de grabar un vídeo o dos, de no más de 5 minutos, en los que se enumeren los ingredientes, se explique la elaboración y finalmente la presentación o degustación (esta se hará bajo supervisión familiar).
Con esto, doy por concluido este artículo, en el que he pretendido defender el aprendizaje colaborativo, pero en este caso, no entre iguales, sino con cualquier miembro de la propia familia del alumno o alumna.
Todo esto será con un carácter voluntario, pero por justicia, será valorado positiva y si procede, gratificado.
Será grabado para la posteridad y sobre todo permanecerá en sus retinas, pues momentos como esos serán recordados para siempre con una sonrisa.
Gracias por leerme.








Deja una respuesta