Hay nombres que no se pronuncian, se sienten. Y en Granada, hablar de Federico García Lorca es hablar de memoria, de identidad y de una voz que, lejos de apagarse, sigue resonando en cada rincón de la ciudad.
Ahora, esa voz encuentra respuesta. El Patronato Cultural Federico García Lorca ha lanzado el I Certamen Literario “Cartas a Federico”, una propuesta que invita a detener el tiempo y a volver a lo esencial: escribir. Pero no de cualquier manera. Escribir a mano, con la calma de quien piensa cada palabra, con la emoción de quien siente que al otro lado alguien escucha.
La iniciativa propone un gesto tan sencillo como profundo: redactar una carta dirigida al poeta y enviarla por correo certificado al apartado postal 1898, en un guiño simbólico al año en que nació quien convertiría Granada en verso. El plazo permanecerá abierto hasta el 30 de junio de 2026, dejando espacio para que las palabras maduren, para que nazcan desde dentro.

La persona ganadora recibirá un premio de 3.500 euros y verá su carta publicada, pero el verdadero valor de este certamen no se mide en cifras. Se mide en lo que provoca. En ese instante en el que alguien se sienta frente a un papel en blanco y decide hablarle a Lorca. Decirle qué queda de él, qué duele todavía, qué sigue vivo.
Porque escribirle a Lorca es escribirle también a Granada. Es recorrer la Vega con la memoria, escuchar el eco de sus versos, recordar que hubo quien quiso silenciarlo y, sin embargo, no lo consiguió. Hoy, cada carta es una respuesta a ese intento de olvido. Una afirmación de que su palabra permanece.
En tiempos de pantallas y prisas, esta propuesta es casi un acto de resistencia. Una invitación a parar, a sentir y a escribir con verdad. A convertir la emoción en tinta.
Quizá Lorca no pueda leer estas cartas. O quizá sí, en ese lugar donde habitan los poetas que nunca mueren. Lo que es seguro es que Granada vuelve a escribirle. Y al hacerlo, se escribe también a sí misma.






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