Es más necesario recordar cosas a la gente
que proporcionarles nuevas informaciones
Samuel Johnson
La editorial Acantilado ha tenido la excelente idea de publicar El paraguas de Simón Leys, por Pierre Boncenne, primera edición de noviembre de 2025. En su contraportada anuncia: “Durante años, la utopía maoísta despertó grandes simpatías en un amplio sector de la izquierda europea, especialmente en Francia, hasta que en la década de 1970 una voz solitaria la de Simón Leys (1933-2014), brillante sinólogo y testigo de la atroz realidad de la “Revolución Cultural”, denunció en voz alta y clara el carácter totalitario y homicida del régimen de Mao.”
Un texto luminoso, inteligente e irónico que atrae como un imán (entiéndase piedra). Este ensayo de Pierre Boncenne por cierto ganó en 2015 el Émile Farguet y el Grand Prix de la Critique literarié.
Un servidor desconocía lo que era “la prueba de Sartre”, un silogismo teológico que Bernard Frank, había formulado así: “Sartre niega la existencia de Dios; los acontecimientos siempre han demostrado que Sartre se equivoca; ergo…”
Pues lo mismo se puede aplicar a muchos de nuestros políticos a pesar de la distancia sideral que pueda existir. Ejemplo ¿Cómo, va a ser que un señor que habla de ovnis va hablar también de política?
Es curioso cómo se repiten las cosas. Salvando también las distancias, Jean Daubier, decretó que un sinólogo charlatán bebía desmedidamente de las aguas pantanosas yanquis. Y todo porque Simón Leys, publicó Los trajes nuevos del presidente Mao (1971), que debía entenderse como una clara alusión al cuento de Andersen. En donde denunciaba, porque allí vivió, todas las atrocidades del régimen de Mao.
El gran Timonel siguen marcando la política internacional. Quizás el último gran dirigente que ponía por delante los Derechos humanos fue Jimmy Carter.
Salvador Fernández-Vivancos Fernández
15/02/2026





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