El pasado 30 de mayo tuve el enorme honor de participar como Abanderado de los Pueblos de Moclín en la II Jornada Medieval Nazaríes y Castellanos de Moclín. Una responsabilidad que asumí con ilusión y orgullo, siendo además el encargado de abrir el desfile con el discurso que se incluye íntegramente al final de esta publicación para quien desee leerlo.
Tras el pregón, comenzó el desfile acompañado por una escolta formada por veinticinco personas muy especiales para mí. Entre ellas estaban mi mujer y mis hijos, mis padres, hermanos, cuñadas y cuñados, además de numerosas amigas y amigos que quisieron compartir conmigo esta experiencia tan singular.

Pero no solo me sentí arropado por mi propia escolta. Durante todo el recorrido estuve acompañado por la veintena de escuadras de ambos bandos participantes, formando junto a más de trescientas personas un desfile extraordinario en el que reinó la unión, el respeto y la armonía. Ver caminar juntas a tantas personas representando culturas que en otro tiempo fueron rivales, pero que hoy sirven para recordar nuestra historia común y fortalecer la convivencia, fue sin duda una de las imágenes más emocionantes de toda la jornada.
Y si hubo algo especialmente emocionante fue la presencia de nuestros hijos e hijas que participaron disfrazados de arqueros, aquellos legendarios defensores de Moclín que durante siglos vigilaban estas tierras fronterizas. Ver a los más pequeños vivir con tanta ilusión esta recreación histórica fue una de las grandes satisfacciones del día.

Más allá del protocolo o del simbolismo del cargo, lo que realmente hizo grande esta jornada fue la convivencia que se vivió durante todo el día en las calles de la villa y en el propio castillo. Vecinos, visitantes y participantes compartimos momentos inolvidables en un ambiente de respeto, compañerismo y celebración de nuestra historia común.
Uno de los instantes más especiales llegó al subir a la Torrepuerta del castillo. Por unos momentos me sentí como un rey acompañado de su reina y de su princesita, asomándonos al balcón para dirigir unas palabras de unión y convivencia a todos los congregados. Fue un instante cargado de emoción que difícilmente olvidaré.

Pero si algo me llevo de esta experiencia es haber visto cómo la magia de la recreación histórica cobraba vida en los ojos de mis hijos y, especialmente, de mi hija. Durante unas horas creyeron de verdad que habíamos viajado a la Edad Media. Y es entonces cuando uno comprende la fuerza del juego simbólico, capaz de transportar no solo a los más pequeños, sino también a los adultos.
Por momentos sentí que había retrocedido varios siglos en el tiempo, caminando por las calles de la villa de Moclín en plena época fronteriza, compartiendo una jornada de convivencia entre las culturas nazarí y castellana que forman parte de nuestra identidad histórica. Fue una experiencia extraordinaria, llena de emoción, amistad y orgullo por nuestras raíces.
Más de trescientas personas desfilaron juntas por las calles de Moclín, y junto a ellas miles de asistentes vivieron intensamente cada instante del recorrido, disfrutando del desfile y compartiendo el ambiente único que se generó en todo momento. Aquella imagen colectiva quedará grabada como un ejemplo de participación, alegría y convivencia.

Quiero agradecer a la Asociación Cultural Villa de Moclín por impulsar una iniciativa tan valiosa, capaz de recuperar nuestra historia, fortalecer nuestros vínculos y llenar de vida las calles de nuestro pueblo. Asimismo, mi reconocimiento al Ayuntamiento de Moclín por apoyar y respaldar este proyecto que contribuye a poner en valor nuestro patrimonio histórico, cultural y humano.
Sin duda, un día inolvidable que permanecerá para siempre en mi memoria.
A continuación, para quien desee leerlo, se incluye el texto íntegro del pregón pronunciado al inicio del desfile.
PREGÓN II JORNADA MEDIEVAL «NAZARÍES Y CASTELLANOS» DE MOCLÍN
por Raúl Cerezo García
Muy buenas tardes a todos.
Autoridades, vecinos y vecinas de Moclín y de cada uno de sus pueblos, visitantes, amigos… gracias por estar aquí y por hacer posible que hoy celebremos algo tan especial.
Mi nombre es Raúl Cerezo, nativo de Tiena, residente en Puerto Lope y docente del CEIP Federico García Lorca de Olivares. Soy, ante todo, una persona profundamente vinculada a esta tierra, amante de la naturaleza, de la historia, del paisaje y del patrimonio que nos rodea. Y también alguien convencido de que la mejor manera de enseñar y aprender es a través del entorno que pisamos cada día, mediante proyectos enraizados en el territorio que nos sostiene y nos define.
Por eso, para mí es un inmenso honor dirigirme hoy a vosotros como abanderado de Moclín y de todos sus pueblos. Lo hago con orgullo, sí, pero sobre todo con humildad y agradecimiento por esta responsabilidad que une historia, identidad y sentimiento.
Hoy no es un día cualquiera.
Hoy celebramos la II Jornada Medieval Nazaríes y Castellanos de Moclín. Pero lo que realmente celebramos va mucho más allá de una recreación histórica: celebramos quiénes somos.
Moclín es historia. Una historia que queremos contar desde el respeto, sin herir sensibilidades y sin querer ofender a nadie. Una historia que nos recuerda que aquí convivieron culturas distintas, que dejaron su huella en nuestra forma de ser, en nuestro paisaje y en nuestra memoria colectiva.
Y hoy no estamos aquí para dividirnos por el pasado.
Hoy no hay ganadores ni perdedores.
Hoy no hay bandos enfrentados.
Hoy somos un único pueblo.
Un pueblo que entiende que su mayor riqueza es la unión de sus culturas, el respeto por su historia y la capacidad de reconocerse en ella sin miedo.
Moclín no es solo su castillo, sus caminos o su paisaje. Moclín es también la suma de sus siete pueblos, cada uno con su identidad, su carácter y su esencia propia, pero todos formando parte de un mismo corazón.
Somos Gumiel, también conocido como Las Casillas de Gumiel, tierra de frontera, situada entre Granada y Jaén, donde el paisaje se abre paso entre ríos y olivares, y donde su aceite es reconocido por su calidad en todo el mundo.
Somos Limones, con su Iglesia de San Miguel Arcángel como referencia espiritual, con su arquitectura tradicional y sus casamatas que nos recuerdan la historia más reciente, y con un legado etnográfico que forma parte de nuestra memoria colectiva.
Somos Tózar, pueblo de celebraciones luminosas, de candelarias y tradiciones donde el fuego une a sus gentes, con su mirador abierto a la historia medieval y a los restos que hablan de otras épocas.
Somos Olivares, tierra de fe y de fiesta, donde la Virgen de la Cabeza marcan el ritmo del año, donde la romería y la tradición unen al pueblo en torno a sus raíces y su identidad.
Somos Tiena, mi tierra natal, orgullosa de sus fiestas en honor a la Virgen de las Mercedes, donde la convivencia, la alegría y la participación llenan sus calles cada verano.
Somos Puerto Lope, tierra de paso y de historia profunda, antiguo enclave estratégico entre reinos, con un pasado señorial, resistente incluso en tiempos difíciles, y siempre renacido desde su gente.
Y somos Moclín, corazón de todo el municipio, centinela de la historia y guardián de este castillo que nos contempla desde lo alto, símbolo de una identidad compartida que nos une a todos y que ha hecho de nuestro pueblo, con orgullo, el verdadero ¡Escudo de Granada!
Cada uno de estos pueblos es distinto, pero todos somos uno. Y ahí reside nuestra fuerza.
Quiero también aprovechar este momento para poner en valor y agradecer profundamente el trabajo de la Asociación Villa de Moclín. Gracias por mantener viva esta iniciativa tan especial, que no solo organiza una jornada, sino que consigue algo mucho más importante: implicar a todo un pueblo.
Porque aquí no se trata solo de participar, sino de crear juntos. Banderas, banderines, estandartes, escudos… elaborados con material reciclado y, sobre todo, con las propias manos de nuestros vecinos y vecinas. Cada uno aporta su granito de arena, su tiempo, su ilusión y su esfuerzo. Y precisamente por eso, todo lo que hoy vemos tiene un valor aún mayor, porque está hecho desde la participación, desde la creatividad compartida y desde el sentimiento colectivo.
Del mismo modo, quiero agradecer la colaboración y la siempre predisposición del Excelentísimo Ayuntamiento de Moclín, que está siempre dispuesto a tender la mano para hacer realidad ideas, proyectos y sueños en nuestro municipio.
Cuando instituciones, asociaciones y vecinos caminan juntos, los pueblos no solo celebran eventos… construyen identidad, construyen comunidad y construyen futuro.
Por eso hoy quiero invitar a todas las escuadras participantes, a la escolta que me acompaña y a todos los presentes, a vivir esta jornada con intensidad, con respeto y con alegría.
Disfrutad de Moclín.
Disfrutad de sus pueblos.
De su paisaje, que habla por sí solo.
De su patrimonio, que nos recuerda quiénes somos.
Y de su historia, que nos explica y nos une.
Sigamos adelante con esta jornada medieval con la mirada abierta y el corazón dispuesto a entender que somos el resultado de todo lo que nos precedió.
Que esta fiesta sea, sobre todo, un homenaje a nuestra memoria y una celebración de nuestra unión.
Y ahora sí… continuemos con la fiesta, disfrutemos juntos y hagamos que Moclín siga latiendo con fuerza en este día grande.
¡Que viva Moclín y sus pueblos!
¡Que suenen los tambores y se alce el bullicio en nuestras calles!
Muchas gracias.






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