Juan José Gallego Tribaldos: «Una granada en el corazón de Granada»

Mi Granada no es la de hoy: es la que pudiera y debiera ser,
la que ignoro si algún día será’. Ángel Ganivet

El símbolo de Granada es una granada, ese hermoso fruto parecido a la cabeza jibarizada de un angelito barroco y que, al abrirlo, nos deslumbran sus granos- rojo escarlata- como si fueran rubíes.

La granada ha sido un recurso literario en todas las culturas que por nuestra tierra han florecido y arraigado, una bella metáfora transcrita en lengua árabe, hebrea o en el hermoso idioma español que desde siglos campea por todos los continentes; la granada, como alegoría poética, pictórica y escultórica; y como referente identificativo, histórico, sociológico o geográfico.

El locativo “Granada” borró otros topónimos anteriores y se impuso sobre ellos, llamándose así desde el siglo XI. La granada es el fruto del granado y con el nombre de Granada fue bautizada nuestra ciudad.

“En Granada hay más hechizos
que granos rojizos tiene
la fruta que hay en los valles”.

Víctor Hugo

Se plantó un granado en el centro de Granada, frente a Correos, y muy bien plantado está, con sus raíces nutriéndose de las aguas del Darro que bajo sus pies culebrean entristecidas y desnortadas. Hay un granado en el atrio de Puerta Real y esa estatua arbórea es un guiño muy oportuno hacia el nombre de nuestra ciudad.

Sin embargo, siendo acertado, puede ser insuficiente. Se echa en falta una granada. Una hermosa granada como homenaje a Granada que tan cortejada ha sido a lo largo de los tiempos. “Si tú, quisieras, Granada, / contigo me casaría”, galanteó el rey don Juan en el célebre romance de Abenámar, porque Granada necesita mimos, ya que demasiados desaires ha recibido, sobre todo, en las últimas décadas. De ahí que merezca una pequeña compensación, de vez en cuando, aunque sea recurriendo a nuestros símbolos y, qué duda cabe, uno de ellos es el hermoso fruto del granado.

Granada es una abstracción si no incluimos a los granadinos en el concepto, ya que Granada somos los granadinos y precisamos vernos identificados con nuestra Historia y con nuestros distintivos porque, a veces, Granada no ejerce de madre con algunos de sus hijos que con brillantez y orgullo llevan o han llevado su nombre por las más diversas latitudes, asemejándose más a una madrastra indiferente o arisca que a la madre amorosa, protectora y acogedora que debiera ser; a veces, incluso, con una deriva saturniana devorando a sus hijos.

(“… pues eres, Granada, ilustre
Granada, de personajes,
Granada, de serafines,
Granada, de antigüedades,
y al fin, la mayor de cuantas
hoy con el tiempo combaten…

Luis de Góngora);

pero ése es otro tema que merecería un análisis más detallado y no está en el propósito de este artículo.

La propuesta de hoy, dirigida desde estas líneas al Ayuntamiento y a la señora Alcaldesa, es la siguiente: instaurar, en el corazón de Granada, una hermosa granada reivindicando uno de nuestros máximos referentes. Nada insólito ni peregrino pues en el mismo escudo de España luce el hermoso fruto que da nombre a nuestra ciudad.

Una granada vistosa, deslumbrante, de grandes dimensiones, en el corazón de Granada, fabricada en el más exigente estilo granadino, de cerámica y con los colores tradicionales. Una hermosa granada luciendo en Puerta Real, elevada sobre una peana, también de ladrillos vidriados en la manera artesanal de la loza granadina.

(“Granada me ha herido y estoy como convaleciente…tengo que llenarme de Granada…”. Juan Ramón Jiménez).

Si en Puerta Real sobrevive alguna escultura de discutida calidad artística y dudoso esteticismo, ¿cómo no va a estar la granada, el hermoso símbolo que no sólo dentro y fuera nos representa, sino que ha dado su nombre, su bello nombre, a Granada?

Ya se enterró el río y asumidos están los destrozos urbanísticos del pasado; vamos ahora a congraciarnos con nosotros mismos anclando en Puerta Real una hermosa Granada con la que, sin duda, nos identificamos tanto los granadinos como los visitantes. Será un referente, un punto de encuentro y el telón de fondo donde todo el mundo querrá fotografiarse.

En otra ocasión podríamos hablar de los granadinos que en su momento marcaron la pauta en nuestra ciudad o fuera de ella, y hoy permanecen en el anonimato, la indiferencia o en el más injusto de los olvidos.

(“¡Con qué trabajo tan grande
deja la luz a Granada!
Se enreda entre los cipreses
o se esconde bajo el agua”.
Federico García Lorca).

Granada aspira con toda justicia a ser Capital Europea de la Cultura en 2031, y eso está muy bien, pues historia, patrimonio cultural, artístico, científico, universitario y humano hay en nuestro argumentario para defender con solvencia dicha candidatura.

Y también están los símbolos. Uno de ellos, la granada; una hermosa y granadinísima granada luciendo donde se cruzan todos los caminos y donde late vigorosamente el corazón de Granada: Puerta Real.

…………………..

Y vuesa merced, ¿dónde camina?

Yo, señor, – respondió el caballero – voy a Granada, que es mi patria.

Y buena patria – replicó don Quijote.

[NOTA: Este artículo de Juan José Gallego Tribaldos se publicó en la sección de Opinión del diario IDEAL correspondiente al martes, 19 de mayo de 2026]

Juan José Gallego Tribaldos

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