El I Festival Internacional de cortometrajes ‘Cortos en cortes’ convierte a Cortes de Baza en capital del cine y la cultura rural. La localidad ha vivido una de esas noches que permanecerán mucho tiempo en la memoria. El Mirador del municipio se quedó pequeño para acoger a cientos de personas llegadas desde distintos puntos de Andalucía y de otros rincones del país que quisieron ser testigos de la gala de clausura del I Festival Internacional de Cortometrajes del Geoparque de Granada “Cortos en Cortes”, un evento que ha superado todas las expectativas y que ha demostrado que la cultura, cuando nace desde el compromiso, la ilusión y el territorio, es capaz de derribar cualquier frontera.
Bajo el cielo estrellado de la localidad, el cine dejó de ser únicamente una pantalla para convertirse en un espacio de encuentro, emoción y diálogo. Durante varias horas, el público disfrutó de una gala marcada por la calidad artística de las obras seleccionadas, la presencia de profesionales del sector audiovisual, el talento emergente y el reconocimiento a quienes entienden la cultura como una herramienta de transformación social.
La respuesta del público fue sencillamente extraordinaria. El lleno absoluto registrado en el Mirador de Cortes de Baza confirmó el acierto de una iniciativa que nació con la vocación de acercar el cine a los territorios rurales y de demostrar que los pueblos también tienen derecho a soñar, crear y proyectarse al mundo desde sus propias historias.

El acto fue dirigido por Vanesa Mesas y la empresa Masdrama con el acompañamiento del dúo Morerías Flamencas. La noche comenzó con una firme reivindicación del papel de la cultura en el medio rural siendo inagurado el Festival por la teniente alcalde Mati Terrón y la Delegada Territorial de Educación, María José Martín y continuó con la entrega de los diferentes galardones. El premio al Mejor Actor fue para Paco Pozo, cuya interpretación logró emocionar tanto al jurado como al público asistente. Por su parte, el galardón a la Mejor Actriz recayó en una figura imprescindible del cine español, Luisa Gavasa, cuyo trabajo volvió a poner de manifiesto la fuerza interpretativa que la ha convertido en uno de los grandes referentes de nuestro panorama audiovisual.
En la sección Documental, el Mudejarete fue para “123 Semillas de Nim”, de Adrián Buenaventura, una obra de enorme sensibilidad que conquistó al Jurado y respaldada por la votación popular por su capacidad para abordar la realidad desde una mirada profundamente humana. En la categoría Infantil y Juvenil, el reconocimiento fue para “¿Qué comen los dragones?”, de Álvaro León, un trabajo que destacó por su creatividad, frescura y capacidad para conectar con el público más joven sin renunciar a la calidad narrativa. Finalmente, el premio de la sección de Ficción fue para “Piedra, papel o tijera”, escrita por Nach Solís y dirigida por Miguel Ángel Olivares, una producción que brilló por la solidez de su propuesta cinematográfica y por la fuerza de su relato.

Uno de los momentos más emotivos de la velada llegó con el homenaje al cineasta Mauricio Bautista, quien recibió de manos de los docentes Miguel Ángel Martínez Pozo e Ismael Rodrigo Aguilar, el reconocimiento del festival por una trayectoria vinculada al cine, la cultura y el compromiso con la creación audiovisual. Su intervención arrancó una de las ovaciones más largas de la noche y puso de manifiesto la importancia de quienes han abierto caminos para las nuevas generaciones de creadores.
Especial emoción despertó también la entrega del Premio Honorífico al alumnado del CEIP Santos Médicos por los proyectos audiovisuales “Rihla” y “Sulayr”, dos iniciativas educativas que demuestran que la escuela pública puede convertirse en un auténtico laboratorio de creatividad, patrimonio y memoria.

Pero más allá de los premios, la verdadera vencedora de la noche fue la cultura. Porque “Cortos en Cortes” ha conseguido algo que no siempre resulta fácil: reunir a personas de diferentes edades, procedencias y sensibilidades alrededor de una pantalla para emocionarse juntas, reflexionar y reconocerse en las historias de los demás.
El éxito de esta primera edición confirma que el festival ha llegado para quedarse. Cortes de Baza ha demostrado que los grandes acontecimientos culturales no dependen del tamaño de las ciudades, sino de la grandeza de las personas que los impulsan. Desde el corazón del Geoparque de Granada se ha lanzado un mensaje claro: los pueblos no son la periferia de la cultura; son también su origen, su memoria y, muchas veces, su futuro.
La clausura realizada por Esperanza Bracero, directora del CEIP Santos Médcicos y Coordinadora de la Mesa intercultural, puso el broche final a una edición histórica que ya forma parte de la memoria cultural de la comarca y que deja encendida una certeza: cuando el cine se encuentra con el territorio, con la educación y con la identidad de un pueblo, ocurren cosas extraordinarias.
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