Una estupenda visita guiada por Andrés Pérez con lectura dramatizada a cargo de Victoria Eugenia Muñoz permite conocer con detalle la historia de esta edificación y la relevancia de su constructor
Nueve de la noche. Una veintena de personas se dispone iniciar el recorrido por los jardines e instalaciones del Castillo de Láchar. Algunos ya han leído el último libro de Victoria Eugenia Muñoz, titulado ‘El secreto del Duque’ (Editorial Miguel Sánchez), y quieren conocer los espacios en los que se desarrolla la trama, otros quieren visitar esta construcción que han visto desde el exterior con dos etapas bien definidas, una primera torre del siglo XIV y su ampliación posterior como palacio residencial a finales del siglo XIX.

El guía del castillo, Andrés Pérez, tras presentarse da la bienvenida en tanto que la escritora explica cómo su intervención con cinco lecturas convertirá la experiencia en «un viaje literario» en el tiempo, concretamente hasta 1906, en torno a una figura como es el Duque de San Pedro de Galatino, «un pionero del turismo en Granada» cuyo nombre, según su partida de nacimiento fue Julio María de la Luz Claudio Francisco de Asís Elías Nicolás José Santiago Gaspar de Todos los Santos Quesada-Cañaveral y Piédrola Osorio Spínola y Blake, aunque se quedó con Julio Quesada-Cañaveral y Piédrola, nacido en Madrid el 30 de octubre de 1857 fallecido en esta misma ciudad el 15 de julio de 1936), un noble, político y empresario que ostentó los títulos nobiliarios de VI conde de Benalúa, VIII duque de San Pedro de Galatino y señor de Láchar. Personalidad a la que Granada le debe, además del castillo de Láchar, el Hotel Alhambra Palace, la carretera y el tranvía de la Sierra y el Hotel del Duque.

Entre los participantes dos muy especiales, Paco y Antonio Romero, los nietos de José y Dolores e hijos de Eduarda, la última guardesa del Castillo, que Victoria Eugenia conoce al inicio del recorrido. Mientras Andrés va explicando cantidad de curiosos detalles: motivo de la omnipresencia de los escudos de los Quesada y Cañaveral, llegada del Duque a Láchar en 1885, localización de la torre vigía primigenia, la importancia del talud defensivo, el gusto por el estilo neorárabe, el singular cedro de San Juan con más de un siglo de existencia, la procedencia de un automóvil Bentley Turbo R de 1994 con motor Rolls Royce, etc. Por su parte, María Eugenia inicia sus lecturas poniendo en antecedentes a los presentes: «cuando se cruce la puerta nos encontraremos en unas jornadas de caza a las que el Duque ha invitado a su amigo Alfonso XIII que vino acompañado de personas de la nobleza y miembros del Gobierno. Quiere que su estancia en el castillo sea inolvidable para lo que incluso se encalan las casas del pueblo, se limpian las malezas el río, y se colocan luminarias desde la estación de Íllora hasta el castillo, pero va a surgir un problema,…».

Tras estos prolegómenos, Victoria Eugenia desaparece y Andrés va realizando su visita volviéndose a encontrar en distintas dependencias como el dormitorio del Marqués de Viana, donde leerá un fragmento que transcurre en dicha habitación. Situación que volverá a repetirse en el dormitorio del Duque que, en realidad tendría lugar en otro dormitorio, ya que el rey ocupaba esa alcoba cuando acudía a Láchar.

Se continua la visita y el grupo volverá a encontrarse con la escritora en el zaguán, el comedor donde Victoria Eugenia aparece sentada junto a la chimenea y, por último, en el patio de armas. En todos los casos, previo a la lectura, el guía comenta infinidad de curiosidades de la estancias y mobiliario (puertas del siglo XVI procedentes del Albaicín, abundancia de muebles de taracea de un valor incalculable, azulejo que recoge la historia del castillo con una leyenda de Lafuente Alcántara y la batalla de la Higueruela, las empinadas escaleras de acceso a las dependencias superiores, los artesonados de la biblioteca, la sala de fumar con réplicas de cuadros de Joaquín Sorolla o el origen de las cadenas regias.

A la conclusión del recorrido, con la luna creciente como testigo, tuvimos la oportunidad de conocer varias opiniones sobre la actividad que tendrá su continuidad «en el otoño en Granada con ‘Los paseos del Duque’, que permitirá «conocer los cambios que fue experimentando la ciudad de Granada, que es una protagonista más de la novela, a finales del siglo XIX y primer tercio del XX».
Juan, uno de los participantes, natural de Valderrubio, indica que conocía el castillo por fuera y por referencias de su madre y de su bisabuelo que fue administrador del Conde Agrela, señala que la visita le ha parecido «muy interesante porque me ha permitido conocer un poco mejor una parte de nuestra historia». Igualmente Emilio Ramos, residente en Lachar desde hace 6 o 7 años, manifestaba «estar encantado, aunqne es la quinta o la sexta vez que visito este magnífico castillo donde se mezcla la historia árabe y moderna». Destacaba que la visita le había resultado «novedosa por la intervención de la escritora» a la que conoció «con motivo de la presentación del libro donde relata magníficamente cómo era vivir en aquella época».

Encarni Romero vino desde Almería pues conocía el castillo por el libro de Víctoría Eugenia e indicaba que la visita le ha parecido «fantástica, cuando lees el libro ya tienes ganas de verlo y hoy pues es como el el punto final». Por su parte, el director del Castillo, José Carlos Valenzuela valoraba muy positivamente la experiencia e invitaba a las familias, centros educativos y grupos para que visiten este Castillo, a escasos 20 minutos de Granada, para los que ofrecen visitas teatralizadas y talleres de cerámica nazarí.
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